Mariana Lopez de Waard | {:en}A real businesswoman.{:}{:es}Toda una mujer de negocios. {:}
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{:en}A real businesswoman.{:}{:es}Toda una mujer de negocios. {:}

{:en}»Businessman» and «businesswoman» are actually simple definitions that suit, in a natural way, people who have won them. «He is a real businessman» and «She is a real businesswoman» are expressions with the same meaning. And a truly perfect thing would be that everything that these terms imply were the same for both.
However, the experience for these two cases has been very different so far.
The fact is that the term «business woman» barely sounded normal not long ago, while its male counterpart was already an institution. Although today the term «business woman» is much more common, it keeps carrying curious baggage. We still feel that we need to earn that definition, deserve it and reaffirm it, with much more force. There is a constant pressure that exists at general and personal levels. There are requirements a woman must meet in order to be successful in her career, to be valued in her work as well as in other spheres of her life.
Like many other concepts that we have learned in a wrong way, such as our ideas about money, education, work, we have also learned that women and men are so different because they are just born this way. The truth is that women and men are only different in appearance, but not in the way of thinking, working, organizing. If we have opposite things, it’s only because we have learned them like this, just like everything else.
But here is where it gets interesting: it is really useful for us to unlearn and re-learn many things. But there is something in the traditional view on women that we can take advantage of for our success in business. We have learned to be administrators, managers, caregivers, listeners, to be patient, multi-tasking, social, collaborative and non-competitive. And it turns out that all this can be useful for our business and for the company.
But even so, sometimes we need something else, a special spark to achieve more and to have more recognition.
There are more and more women in high-level positions in big companies, and you may think that you don’t need more recognition than knowing that you do your job. But don’t fool yourself, if you work hard, you deserve all the recognition, not just a part. You have to leave that mentality behind and demand what belongs to you, in the same way as any other person in your position would do.
We already know that in the business world, failures are a prelude to success. However, you can feel, as a businesswoman with that extra pressure load, that if you don’t do everything right at first (not just well, twice as well), no one will take you into account, and you need to choose another career. You can take that pressure and use it in two ways: you can let it knock you down, or you can use it to support yourself, to go further next time. How about this?
All successful people have had failures in their careers, so don’t get carried away by the pressure and admit that you also have the right to be wrong, at least once.
If you have all that in mind, you will not be «a woman in business», but «a businesswoman» in your own right.
 
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Sin embargo, hasta ahora la experiencia para esos dos casos ha sido muy distinta.
El hecho de que el término “mujer de negocios” apenas sonara a algo normal hace tan poco como unas tres décadas mientras que su contraparte masculina ya era toda una institución, aunque hoy día sea algo mucho más común, sigue trayéndonos un curioso bagaje.  Seguimos sintiendo que necesitamos ganarnos ese adjetivo, merecerlo y reafirmarlo, con mucha más fuerza. Hay una presión que sigue existiendo a nivel general, y a nivel personal sobre qué requisitos debe cumplir una mujer para tener éxito en su carrera, siendo valorada por su trabajo, pero sin dejar de ser valorada en otras áreas de su vida.
Como muchos otros conceptos que hemos aprendido mal, tales como nuestras ideas sobre el dinero, la educación, el trabajo… también hemos aprendido que mujeres y hombres son tan distintos porque han nacido así. La verdad es que mujeres y hombres pueden ser sólo distintos en apariencia, pero la forma de pensar, de trabajar, de organizar… si tenemos cosas opuestas es porque lo hemos aprendido así, igual que todo lo demás.
Pero aquí es donde esto nos resulta interesante: realmente nos conviene desaprender y volver a aprender muchas cosas, pero de lo que hemos aprendido desde pequeñas sobre cómo ser mujeres, hay alguna cosa que si podemos aprovechar en nuestro beneficio de cara al éxito en los negocios. Hemos aprendido a ser administrativas, gestoras, cuidadoras, oyentes, pacientes, multi-tarea, sociales, colaborativas, no competitivas… Y resulta que con esas características podemos hacer maravillas por nuestro negocio y por la compañía.
Pero, aun así, a veces necesitamos un algo extra, una chispa especial para llegar más alto y tener más reconocimiento.
Si, cada vez hay más mujeres en posiciones altas en grandes empresas y si, quizás estés pensando que no necesitas mayor reconocimiento salvo saber qué haces tu trabajo. No te engañes, si haces un trabajo duro, te mereces todo el reconocimiento, no sólo una parte.  Tienes que dejar esa mentalidad atrás y exigir lo que te pertenece de la misma manera que cualquier otra persona en tu posición haría.
Sabemos ya en el mundo de los negocios que los fallos son la antesala del éxito. Sin embargo, es fácil sentir, como mujer de negocios con esa carga de presión extra, que si no lo haces todo bien a la primera (no sólo bien, el doble de bien), que nadie va a tenerte en cuenta y que más te vale ir a otra carrera. Puedes coger esa presión y usarla de dos formas: Puedes dejar que te derribe y no levantarte más, o puedes usarla de apoyo, para subir más alto la próxima vez. ¿Qué te parece?
Todas las personas de éxito han tenido fracasos en sus carreras, así que no te dejes llevar por la presión y admite que tú también tienes derecho a equivocarte al menos una vez.
Si tienes todo eso en cuenta, no va a ser tan difícil destacar en tu futuro nunca más como “una mujer en los negocios”, sino como “una mujer de negocios” por derecho propio.{:}



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