Mariana Lopez de Waard | {:en}Coming home from Querétaro, with very good feelings.{:}{:es}De Querétaro a casa con muy buenas sensaciones {:}
32960
post-template-default,single,single-post,postid-32960,single-format-standard,theme-hudsonwp,edgt-core-1.2,woocommerce-no-js,ajax_fade,page_not_loaded,,hudson-ver-3.1,vertical_menu_enabled, vertical_menu_left, vertical_menu_width_290,smooth_scroll,side_menu_slide_from_right,woocommerce_installed,blog_installed,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

{:en}Coming home from Querétaro, with very good feelings.{:}{:es}De Querétaro a casa con muy buenas sensaciones {:}

{:en}Last Saturday, November 12, I said goodbye to Mexico and promised to come back. The last stop in this wonderful trip was San Juan del Rio, in Querétaro.
The meeting with the attendees took place in a hotel called «Hotel Hacienda La Venta», a place that for centuries has been a luxurious private house, a «hacienda». The place had a special charm, old and modern things were mixed up. It was a place that adapted to the time and continued there. And that is something that inspires me, especially when it comes to concepts so important for me at this point in my life.
We made the presentation in a small but cosy room. A warm environment was created both by the walls that surrounded us and by the people who came and participated.


That event was the last of a series of small but important events. And, considering all the events, I can say that I have reached a thousand people. I have spoken in front of about a thousand people and I have interacted with more than a thousand people in these two frantic but wonderful weeks.
Many cities, many memorable places and many kilometres between one place and the next. And all those kilometres have been for good. I would drive each and every one of those kilometres again. Moreover, I’m sure that I will return soon.
Now it’s time to go home and have some rest, before the work continues.{:}{:es}El sábado pasado, día 12 de noviembre, me despedía con un hasta pronto de México. La parada que daba punto y final a este maravilloso viaje era San Juan del Río, en Querétaro.
La cita con los asistentes al evento era en un hotel llamado Hotel Hacienda La Venta, un lugar que hace fue hace siglos una lujosa casa privada, una hacienda. Había un encanto especial en ese lugar que tenía algo de antiguo y algo de moderno, un lugar que se adaptaba al tiempo para seguir en pie. Y eso es algo que inspira, sobre todo cuando esos son conceptos tan importantes como lo son para mí en este momento de mi vida.
Era una sala pequeña pero acogedora en la que desarrollamos la presentación, tanto por las paredes que nos envolvían como por las personas que acudieron y participaron.

 
Era el último de una serie de eventos pequeños, pero de suma importancia. Y sumando evento tras evento, puedo decir que he llegado a unas mil personas. He hablado antes unas mil personas y he interactuado con más de mil personas en estas dos semanas frenéticas y maravillosas.
Muchas ciudades, muchos rincones memorables y muchos kilómetros entre un lugar y el siguiente. Y todos esos kilómetros han sido para bien. Volvería hacer todos y cada uno de esos kilómetros y, es más, seguro que muy pronto volveré.
Ahora toca volver a casa y apenas descansar, ¡porque el trabajo continúa!
{:}



Translate »