¡Motívate! Parte 2.

¡Motívate! Parte 2.

Ya os hablé de la importancia de buscar pequeños trucos que nos mantuvieran motivados para trabaja cuando toca trabajar, no dejarnos llevar por la falta de horarios y crearnos una serie de hábitos sanos que se transformen en parte de nuestra rutina natural.

Pues aquí traigo otro puñado de consejos para mejorar la motivación, que el tiempo de trabajo nos cunda más y seamos aún más felices desarrollándolo.

¡Tu Banda Sonora!
Ya sea de camino a una reunión, mientras repasas tu lista de tareas, organizas tu agenda y los datos de tus contactos, o simplemente te pones un café por la mañana para arrancar, ponte algo de música. Música que te guste, claro, alguno de tus artistas favoritos. Pero además, lo ideal es que sea música que te recargue de energía que te ayude a la concentración y te ponga de buen humor.

Ayuda a otros.
Comparte tu experiencia y se de utilidad para tus compañeros o para quien quiera empezar aprendiendo de ti. No sólo estarás contribuyendo, sino que además, el impacto positivo que tengas en los demás, también tiene un impacto positivo en ti mismo. Eso mejora tu confianza y te das cuenta de que el trabajo que haces tiene un valor y tienes buenas capacidades y habilidades que son de inspiración para otros.

Su algo va mal, piensa.
Las cosas no te salen, y tienes que asumir que hacer lo mismo mil veces de la misma manera, dará mil veces el mismo resultado, salvo algún golpe de suerte muy extraño. Así que si estás atascado, párate y piensa. A lo mejor sólo tienes que respirar, enfocarlo de otro modo y probar otra manera, y lo demás, ya fluirá.

No olvides tus metas.
Tienes tus metas a corto y a largo plazo en tu mente. Pues sácalas de tu mente y ponlas a la vista. Ya sea una frase, una foto, o un dibujo que simbolice esa meta concreta que te anima todos los días a seguir adelante, úsalo. Pon esa meta, ese símbolo de esa meta, cerca de dónde sueles organizarte, o llévala contigo.

Imagínate el éxito.
Imagina que el plan en el que estás trabajando ahora mismo… ¡hasta sale bien! Aunque probablemente esté bien que estés preparado para adaptarte a que no todo ha de salir como esperas, no hacemos las cosas para que salgan mal ¿verdad? Mantener una idea de que vamos a conseguir lo que queremos con un proyecto, o que esta reunión o este evento que tenemos planificado va a ir como la seda, es un pensamiento de lo más normal y sano. Pensar que voy a lograr mi meta más inmediata y tal como yo quería, me ayuda a seguir trabajando en ella. Pensar en que todas mis metas acabarán cumpliéndose y lograré el éxito. No se trata de pensamiento positivo vacío, no estoy ignorando que pueda haber problemas, simplemente asumo que todo este trabajo que hago es con un fin concreto y ese fin concreto va a ser magnífico. Además esos momentos en los que te ves a ti mismo lográndolo te dan un subidón, justo el que necesitabas ahora.

Y, por supuesto, ¡celebra tus éxitos!
Cada logro es importante. Cada pequeño logro es en si mismo un éxito total, además de un pequeño paso a un éxito mayor. Simplemente por lo lejos que has llegado ya, y cada día, tras ver lo que has logrado hacer ese mismo día… anímate, felicítate y cuéntate a ti mismo que estás hoy un poquito más cerca de la cima que ayer.

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