Fabulas: La zorra y las uvas

Fabulas: La zorra y las uvas

Hoy es un buen día para retomar la tradición de las fábulas aplicadas a los negocios y tomarnos unos minutos de tranquilidad y de reflexión con esta nueva historia que trata sobre el esfuerzo y las metas.
La fábula de hoy se llama:

La Zorra y las Uvas.


Una buena mañana paseaba una zorra buscando algo que comer, cuando dio por casualidad con un gran y frondoso viñedo, repleto de uvas maduras y jugosas. Aquella visión le parecía un paraíso, pues estaba hambrienta y algo tan jugoso y refrescante como unas uvas (un gran montón de uvas) era justamente lo que quería y lo que necesitaba.

Por desgracia para la Zorra, las uvas estaban dispuestas sobre unos troncos alzados a una distancia a la que la Zorra no podía llegar simplemente con la boca. Intentó estirarse primero, y ponerse de puntilla después. Pronto estaría saltando, pero a los pocos intentos las uvas le parecían cada vez más lejanas y sus fuerzas cada vez menores.

zorriFrustrada, hambrienta y molesta. Decidió dejar las uvas atrás y se puso en marcha hacia otro lugar donde encontrar una comida que requiriese menos esfuerzo. Fue entonces cuando vio que un águila apoyada en la rama de un árbol, a muy pocos metros del viñedo, había visto todo el espectáculo.

Avergonzada por su fracaso le dijo al águila:
– Estaba por cogerlas cuando, al acercarme, vi que ni siquiera estaban maduras. Están amargas…

La zorra se marchó orgullosa contándose y convenciéndose a sí misma de que las uvas no merecían el esfuerzo, pues aún no estaban maduras.

De esta fantástica fábula podemos sacar varias lecciones y por eso es una de mis favoritas.

1. Las metas demasiado altas invitan al abandono más pronto: Es por eso que siempre que nos marcamos metas debemos estudiarla, comprender su viabilidad y separarla en distintos objetivos más pequeños, que de igual manera nos van ayudando a llegar a nuestra meta final. Pero de esta manera nos ayuda a ir avanzando y realmente sentir que hay un progreso en lugar de ver una gran meta difícil de realizar. Tal vez si la zorra hubiera estudiado otros medos de llegar a las uvas, aunque requiriesen varios pasos, como encontrar un trozo de tronco en que auparse, o una rama con la que sacudir las vides, podría haber llegado a ellas.

2. La gente odia aquello que no logra: No sólo la zorra no se come las uvas sino que le dice al águila que aun no están maduras, creando un posible efecto disuasorio. En su afán de justificar no haber conseguido lo que quiere, convierte esa meta en algo no deseable y dice a los demás, incluso a aquellos que podrían lograrlo, que es algo que no quieren. Es por eso que no debemos escuchar mensajes desmotivadores o tóxicos de personas que nunca han cumplido sus objetivos, porque ellos son como la Zorra de la fábula.

3. Justificamos nuestra falta de esfuerzo con cualquier otra cosa: Si realmente quieres algo, no debes justificarte porque no hay nada que te lo esté impidiendo. Tal vez debes esforzarte más o pensar otra solución. Si no lo hiciste, si no te esforzaste más o no buscaste otras soluciones es responsabilidad tuya y de nadie más. La meta no era demasiado alta, no era inalcanzable. Simplemente no quisiste esforzarte más. Esta es la lección más poderosa que encontramos en esta fábula, que la zorra no logró algo porque no quiso esforzarse más, pero nunca asumió ni su propia responsabilidad, ni el hecho de que pensó que era algo que iba a requerir mucho más trabajo del que quería realizar.

¿Alguna vez te has visto en esta situación? Espero que no, y si es así, que hayas sabido reaccionar y cambiar tu actitud.

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