Toda una mujer de negocios.

Toda una mujer de negocios.

“Hombre de negocios” y “mujer de negocios” en realidad y de una forma natural, simples adjetivos que se adaptan a la persona que los gana. “Es todo un hombre de negocios” y “Es una verdadera mujer de negocios” son principalmente frases con un significado idéntico. Y lo verdaderamente ideal es que realmente, todo lo que ello implica para cada uno fuera lo mismo.

Sin embargo, hasta ahora la experiencia para esos dos casos ha sido muy distinta.

El hecho de que el término “mujer de negocios” apenas sonara a algo normal hace tan poco como unas tres décadas mientras que su contraparte masculina ya era toda una institución, aunque hoy día sea algo mucho más común, sigue trayéndonos un curioso bagaje.  Seguimos sintiendo que necesitamos ganarnos ese adjetivo, merecerlo y reafirmarlo, con mucha más fuerza. Hay una presión que sigue existiendo a nivel general, y a nivel personal sobre qué requisitos debe cumplir una mujer para tener éxito en su carrera, siendo valorada por su trabajo, pero sin dejar de ser valorada en otras áreas de su vida.

Como muchos otros conceptos que hemos aprendido mal, tales como nuestras ideas sobre el dinero, la educación, el trabajo… también hemos aprendido que mujeres y hombres son tan distintos porque han nacido así. La verdad es que mujeres y hombres pueden ser sólo distintos en apariencia, pero la forma de pensar, de trabajar, de organizar… si tenemos cosas opuestas es porque lo hemos aprendido así, igual que todo lo demás.

Pero aquí es donde esto nos resulta interesante: realmente nos conviene desaprender y volver a aprender muchas cosas, pero de lo que hemos aprendido desde pequeñas sobre cómo ser mujeres, hay alguna cosa que si podemos aprovechar en nuestro beneficio de cara al éxito en los negocios. Hemos aprendido a ser administrativas, gestoras, cuidadoras, oyentes, pacientes, multi-tarea, sociales, colaborativas, no competitivas… Y resulta que con esas características podemos hacer maravillas por nuestro negocio y por la compañía.

Pero, aun así, a veces necesitamos un algo extra, una chispa especial para llegar más alto y tener más reconocimiento.

Si, cada vez hay más mujeres en posiciones altas en grandes empresas y si, quizás estés pensando que no necesitas mayor reconocimiento salvo saber qué haces tu trabajo. No te engañes, si haces un trabajo duro, te mereces todo el reconocimiento, no sólo una parte.  Tienes que dejar esa mentalidad atrás y exigir lo que te pertenece de la misma manera que cualquier otra persona en tu posición haría.

Sabemos ya en el mundo de los negocios que los fallos son la antesala del éxito. Sin embargo, es fácil sentir, como mujer de negocios con esa carga de presión extra, que si no lo haces todo bien a la primera (no sólo bien, el doble de bien), que nadie va a tenerte en cuenta y que más te vale ir a otra carrera. Puedes coger esa presión y usarla de dos formas: Puedes dejar que te derribe y no levantarte más, o puedes usarla de apoyo, para subir más alto la próxima vez. ¿Qué te parece?

Todas las personas de éxito han tenido fracasos en sus carreras, así que no te dejes llevar por la presión y admite que tú también tienes derecho a equivocarte al menos una vez.

Si tienes todo eso en cuenta, no va a ser tan difícil destacar en tu futuro nunca más como “una mujer en los negocios”, sino como “una mujer de negocios” por derecho propio.

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