La importancia de la higiene mental en tu salud y tu éxito.

La importancia de la higiene mental en tu salud y tu éxito.

Por si no te suena el término “higiene mental” comenzaré por dejar claro de que se trata: es un conjunto de actividades o de hábitos que debes llevar a cabo para cuidar de tu salud mental.

Lo que ocurre es que la mente es el motor de todo lo demás en tu vida. Tu mente y el estado en que se encuentre tiene un grandísimo impacto en tu salud física, en tu vida social, en tu carrera profesional… y hasta se reflejará en tu cara. Por eso mismo, que cuides de que todo lo que ocurre ahí dentro pase por una buena higiene mental es lo mismo que cuidar de el resto de aspectos de tu vida.

Pasar tiempo con personas a las que quieres ayuda a un buen estado mental, hacer deporte ayuda también, eliminar de tu vida malos hábitos o rutinas estresantes que no te aporten nada más, son grandes ayudas.

Pero aquí hay un par de cosas que puedes hacer por mejorar esa higiene mental:

Valórate. Seguro que eres capaz de decir al menos cinco cosas muy buenas de cada uno de tus amigos, compañeros o de tus familiares.  Intenta hacer lo mismo contigo: busca esas, al menos, cinco cosas realmente buenas que tienes y sé consciente de ello.

Mira lo positivo de las situaciones. Esfuérzate por ver el lado bueno de cada situación, en la mayoría de los casos los problemas no son para tanto y siempre puedes sacar algo bueno de ellos.

Y una muy importante:

Cuídate de tus propios pensamientos.

Imagínate esta historia como si te pasara a ti mismo. Es una historia que, en realidad, suena demasiado familiar en la mente de muchas personas, y tal vez realmente ya la hayas vivido de una manera o de otra.

Imagina que quieres crear un cambio total en tu vida. Te has hartado del empleo que tienes porque notas que te asfixia y en realidad, digamos, siempre quisiste ser artista. De hecho, ¡eres bastante bueno! Te cuesta admitirlo, eso sí, y tu padre siempre te dijo que nunca ibas a vivir de pintar garabatos.

Has hecho unas ilustraciones en tu tiempo libre, algunas las has subido a tus redes sociales y han tenido algunas interacciones positivas, pero como siempre en todas partes, también hay comentarios negativos. Por alguna razón que terminas de entender, has decidido darle vueltas y vueltas a esos comentarios negativos. Incluso cuando consigues una oportunidad realmente buena de convertir esas ilustraciones en tu nuevo trabajo.

Tienes una entrevista para una editorial, ellos quieren que trabajes en las portadas de una nueva serie de libros fantásticos y juveniles, dicen que tu estilo funcionaría genial con la idea de diseño que tienen.

Pero tu acudes hecho un manojo de nervios, no haces más que pensar en esos comentarios negativos. Además has visto accidentalmente los bocetos de otros antes de entrar al despacho y ahora estás seguro de que son mucho más buenos que los tuyos.

Hablas de tus dibujos y acabas resaltando casi sus fallos antes que sus virtudes. “No soy tan bueno.” “Jamás me ganaré la vida haciendo dibujos, ya lo decía papá.” Te dices. Y, mientras, no paras de pensar en que has arriesgado tu puesto “seguro” para venir aquí a perder el tiempo.

¿Qué crees que ocurrirá?

Lo peor de todo es que, en el caso probable de que tu actitud y tu inseguridad te dejen fuera, te irías a casa pensando que es normal, porque no vales, porque nunca debiste arriesgarte…

Ese es el devastador poder de nuestros pensamientos negativos. En este ejemplo has visto: inseguridad, lenguaje negativo con uno mismo, comparación de uno con los demás, fijación en los elementos negativos, dejar que la mala opinión de otros sea más importante que nada más, infravalorarse a uno mismo e incapacidad para tomar decisiones y escapar de una rutina negativa.

Esa es una potente fórmula mata-sueños.

Ahora te animo a que tomes esta historia y, en tu mente, cambies el escenario por tu negocio de network marketing. ¿Cómo crees que iría?

Lo peligroso de pensar tan mal de uno mismo es que, además de perder tus oportunidades de éxito ahuyentando a las personas con las que podrías trabajar, comienzas a creerte que de verdad mereces que todo te salga mal. Peligroso para tu negocio, peligroso para tu salud y peligroso para tus relaciones personal.

No debes ceder a ni uno de esos pensamientos. Quizás por eso lo llaman higiene mental, por la importancia de mantener tu mente limpia de elementos dañinos, contaminantes

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