Explora tu Zona de Confort.

Explora tu Zona de Confort.

Te puedo decir que salir de tu zona de confort es lo mejor que puedes hacer por tu propia vida. En parte te estoy diciendo una gran verdad. Pero en parte me estoy equivocando.

Pero el problema aquí es simplemente a la hora de definir la zona de confort. Solemos decir que salimos de ella, como si fuera un espacio cerrado del que escapamos para no volver. E incluso cuando conocemos bien como funciona, seguimos usando la expresión “salir de la zona” con cierta naturalidad. No es incorrecto, pero no es completo. Hay que entender realmente lo que es la zona de confort, entenderlo a fondo, para comprender todo lo que no cuenta esa frase, lo que damos por hecho.

Tu zona de confort es lo que ya conoces. Puede que eso te haga feliz o infeliz, eso no importa, porque es lo que conoces. Y eso te da una sensación de seguridad que has valorado por encima de tu felicidad y el grado de satisfacción con la vida.

Aunque puedes desafiar las fronteras de esa zona constantemente. Nunca vas a abandonar del todo la zona de confort. No, no te desanimes. Eso sólo significa que, si la zona de confort es un área de nuestra vida en la que nos sentimos cómodos, cuanto más experiencias ganes y más aprenda, ese área se hará más y más grande.

Aunque cueste al principio, una vez has expandido esa zona, no quieres volver jamás a verla menguada, pero tendrás todo ese espacio para moverte.

Pero aquellos que no queremos verla empequeñecida jamás, siempre procuramos expandirla un poco más cada vez, para asegurarnos de que no nos estamos conformando con poco, que no estamos dejando que la zona se retraiga, que nos acostumbremos demasiado a no movernos lo suficiente.

Si, tienes que salir de ella primero para que se amplíe. Pero ese proceso lleva inevitablemente a su expansión, nunca a un abandono total de ella.

Y tu zona de confort, ¿Cómo es?

No podemos medirla con precisión, porque cada uno, con sus propias experiencias es el único capaz de notar si se le hace pequeña o se ha convertido en más rutinaria que cómoda. Pero hay señales y síntomas de zonas demasiado estrechas.

– ¿Crees que creas tu vida? ¿O tal vez te ves frenado por ti mismo?
Si no has tomado ninguna decisión realmente cambiante en los últimos años, sino has hecho nada que retara lo que ya conocías, o si lo has intentado hacer pero tus inseguridades y tus miedos te han frenado, estás en una zona de confort muy estrecha.

– ¿Eres consciente lo que conforma tu zona de confort?
Puede que aún no lo hayas analizado. Debes hacer un recuento de que cosas te resultan fáciles o cómodas, te gusten o no, y cuales te gustarían hacer, o que experiencias querrías vivir pero nunca te has atrevido. No hablo de cosas demasiado extrañas ni arriesgadas. Puede ser aprender un idioma, hacer un viaje…

– ¿Tienes miedo a las cosas nuevas? ¿Ese miedo te para o intentas superarlo?

– ¿Eres completamente libre para elegir o sientes que tu entorno, tu educación y los prejuicios tienen que ver en la manera en la que vives?

Planteatelo con detenimiento. Aprender el origen de nuestros deseos y nuestros pensamientos nos ayuda a entender cómo tomamos las decisiones que tomamos.

Esta es la manera en la que podemos analizar la zona de confort que nos rodea y entender si alguna vez hemos trabajado en expandirla o hemos dejado que que sea

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