De lo que soy a lo que quiero ser, no existe el abismo.

De lo que soy a lo que quiero ser, no existe el abismo.

Creo que estoy en un momento de mi vida en el que he alcanzado la mayor parte de lo que quería hacer y ser. Aunque ya sabrás que el desarrollo personal nunca tiene fin y el camino de un líder nunca se deja de andar.

Pero una de las cosas más importantes que tuve que aprender para dar ese salto entre quien era y quien quería ser (o quien sabía que estaba destinada a ser) es que, lo que han en medio es realmente un camino, una carretera, o una colina si lo prefieres. Como sea, jamás ha sido un abismo.

Tendemos a ver el lugar en el que estamos como un suelo seguro, y el lugar a donde queremos ir se ve a lo lejos, casi como una fotografía.

Lo que hay en medio, por desconocimiento, es un gran abismo oscuro que debemos saltar con los ojos cerrados y mucha fe.

Pero como en aquella película de aventuras, sólo es el primer paso el que debes dar con fe para darte cuenta de que siempre fue terreno seguro, sólido: simplemente no eras capaz de verlo.

Nunca ha sido un salto a lo desconocido. Tomar la decisión de hacer algo nuevo por tu carrera, de cambiar las rutinas en tu vida, y de adquirir nuevos hábitos siempre te llevará a un escenario nuevo al que no estabas acostumbrado. Pero la salida de la zona de confort puede ser luminosa, maravillosa e inspiradora si quieres que así sea, en un lugar de una incertidumbre aterradora.

Tienes que pasar por todo eso para ser lo que quieres ser, para ser más fuerte, más feliz, más libre, mejor preparado, para lo que sea… Tienes que pasar por dar ese pasito de fe, salir de la zona de confort, hacer cosas que antes no hacías ni te habías planteado que serías capaz de hacer. Y para muchas personas, ese paso sigue siendo una de las barreras más importantes. No son capaces de ver el camino, y aún cuando dan el paso, siguen sin ver más allá de donde está su pie.

Ven el abismo, la incertidumbre entre “el ahora” y “lo que quiero que llegue más pronto que tarde”.

Yo aprendí que, no sólo hay un camino, sino que disfrutar de ese camino es una de las cosas más maravillosas que puedes hacer en este mundo y en esta industria.

Jamás pierdas la meta de vista, no te desvíes de tu camino ni pierdas el enfoque, pero recuerda: las mejores experiencias, las que te hará mejor persona y mejor líder las vas a encontrar y las vas a vivir si te atreves a disfrutar del proceso. A dejar de ver lo que hay entre donde estás y donde quieres estar como un abismo, y más como una larga carretera en la que harás el viaje más alucinante de tu vida.

Te aseguro que si abres tu mente, lo será.

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