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Las cosas claras primero: todo en esta vida se puede aprender en mayor o menor medida. Y en cuanto al network marketing, una de sus mejores cualidades es que puede hacerlo todo el mundo. Se requiere una voluntad fuerte y la convicción total de que se quiere aprender y mejorar para llegar a ser el tipo de profesional que se quiere ser, pero cualquiera con esta determinación lo va a lograr.

Pero, si que habrá personas a las que le resulte más fácil o a las que su proceso de adaptación les sea más corto o menos sufrido. Gente que ha nacido para esto y que estaba buscando esta industria incluso antes de saber que existía.

Algunas de estas características te ayudarán en tu preparación y desarrollo como networker.

 

Tienes experiencia en ventas o te gustan, ¡o no tienes experiencia en nada!

Muchos jóvenes profesionales cada vez más buscan esta industria tras su salida de los estudios, y más aun teniendo en cuenta que el mercado laboral ha sido un desastre a nivel global en los últimos años. Estos jóvenes traen también una manera distinta de pensar, más emprendedora y más propensa a buscar alternativas y cosas nuevas.

Pero es en el cambio entre un trabajador asalariado y un networker donde a veces cuesta más, es necesario un cambio de mentalidad completo.

Si tienes experiencia en ventas, aunque haya sido en otra industria y en otras condiciones y no se te ha dado mal, ya llevas una ventaja importante. De igual manera si tienes experiencia en empleos con un componente social, de cara al cliente, tienes una buena parte del camino recorrido.

 

Aprendes fácil y hasta te gusta aprender cosas nuevas.

Los puzzles te gustaban de pequeño y no tienes mucho problema en meterte en un proyecto nuevo porque sabes que te vas a adaptar. En tu pasado probaste en empleos muy distintos porque había que hacer dinero de alguna manera y te propusiste aprender todo lo necesario para hacerlo bien.

Eso significa que tienes una buena predisposición para un desarrollo personal completo, te adaptas pronto a los cambios y no entrarás en pánico a la hora de resolver problemas, superar retos… Este tipo de inteligencia tiene poco que ver con los cocientes intelectuales y mucho más con la actitud con la que nos enfrentamos a las cosas.

 

Eres una persona social y colaborativa.

Te gusta compartir tiempo con otros, trabajar en equipo y te alegra el día hacer algo bueno por los demás o sacarle una sonrisa a alguien. Pero esa sociabilidad y esa calidez no te van a impedir decirle a alguien cuando debe cambiar algo, porque sabes que si no lo haces le estarás perjudicando.

 

Y ¿qué características te van a perjudicar?

Debes entender muy bien que no quiero decir que si tienes alguna de estas características no debas crear tu negocio de network marketing. Lo que si digo es que, si las tienes, debes trabajar duro para eliminarlas. Principalmente porque no son buenas para ti y para la calidad de tu vida. Pero, además, porque va a ser muy difícil que puedas avanzar hasta que las elimines y te conviertas en una mejor versión de ti mismo.

Vigila, identifica y elimina estos rasgos:

Demasiado Ego. No te preocupes, en este negocio todos conocemos a algún líder que ha tenido que superar esto, y lo ha hecho con éxito. El ego es eso que te impide corregir tus errores, porque crees que tu opinión es la correcta y tu manera de hacer las cosas siempre está bien. Aunque los resultados te estén diciendo lo contrario.

Igualmente, debes impedir que el ego resurja con los éxitos, que lo hayas hecho bien no te hace superior a nadie y, seguramente hay muchas más personas implicadas en que lo hayas podido hacer tan bien, así que no te olvides de ellas.

 

Tendencia a crear excusas. Cuando algo no va bien… siempre tiras de excusa. No, se acabó, para en este mismo momento. No hay excusas que valgan, si sabes el origen de un problema, entonces soluciónalo. Si crees que todo en la vida está fuera de tu control, entonces no vas a conseguir avanzar. Toma tu responsabilidad, olvida las excusas y ponte a mirar soluciones.

 

Cambios de humor drásticos. Entiendo que no todo el mundo tiene un buen control de sus emociones, puede ser por el estrés, o por alguna condición médica. Sin embargo, debes ser consciente de que tienes que aprender a controlar lo mejor posible tu estado de ánimo y la manera en la que reaccionas a los retos y ante otras personas. Cuidar tu salud física y mental es fundamental, con hábitos diarios sanos. Pero, además, puedes ayudarte a tener un buen equilibrio emocional y una actitud positiva con mucho desarrollo personal.

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La salud, la felicidad y el éxito están completamente entrecruzados en nuestra vida. Potenciando unas áreas de tu vida, estarás potenciando también otras. Así que, en tu camino hacia el éxito, nunca te olvides de hacerlo de manera sana, de manera positiva…

Es tan simple como adquirir hábitos para hacerte más sano, más feliz, más productivo… Y en general, más exitoso.

  • Desayuna siempre y evita darte atracones o picotear cosas poco sanas. Empieza la mañana con las energías cargadas y con un buen equilibrio.
  • Come más sano, tu cuerpo y tu mente lo agradecerán. Hay demasiadas cosas tóxicas que tomamos que nos hacen sentirnos más cansados, aunque creas que satisfacen más.
  • Bebe más agua. ¿Has observado si eres capaz de beber al menos 8 vasos de agua al día? Más hidratación también significa más vitalidad y más concentración.
  • Ríe siempre que puedas y sonríe a otros.
  • Aprovecha los días desde temprano y da un paseo desde que haya luz en la calle. Es una forma natural y sana de “cargar las baterías”.
  • Prueba cosas nuevas, sal de tu zona de confort a menudo.
  • Nunca estás, realmente, demasiado ocupado como para que no puedas parar a comer de forma sana, estar para los tuyos o hablar con quién necesite unas palabras tuyas.
  • Deja de compararte con otros. No eres como nadie más y nadie más es como tú.
  • Sé organizado y ordenado. Los espacios bien ordenados ayudan a la claridad mental, y poder encontrar algo en pocos segundos ayuda a ahorrar tiempo.
  • Duerme bien: ni mucho, ni poco. Y aprende a despertarte de forma natural, sin despertador tras unas horas de sueño fijas. Tardarás mucho menos en estar activo y despejado cada día una vez lo logres.
  • Preocúpate menos por las cosas que no puedes arreglar, y preocúpate menos por las cosas que sí puedes arreglar: esas simplemente las arreglas.
  • Prueba a escuchar más y a no interrumpir jamás a otros.
  • Hay momentos en los que tienes que apagar el teléfono.
  • Y disfruta más de los pequeños momentos y las pequeñas alegrías cotidianas.
  • Consiéntete un poco de vez en cuando, date un regalo en momentos especiales.
  • Piensa en positivo y habla en positivo.
  • No seas cruel con otros ni los juzgues.
  • Haz cada día algo por tu meta, y cuanto más temprano hagas lo más importante o lo más difícil, mejor.
  • Y, sobre todo, nunca dejes de soñar.
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El entusiasmo y los grandes retos forman parte de la agenda un líder. ¡Vamos a por todas!

Con grandes metas puestas en la agenda y con una visión ambiciosa, con energía y con todo lo que haga falta para seguir creciendo, para llegar a la meta.

Pero claro, que tu meta no tiene porque ser la misma para todos. Y eso hay que entenderlo también. Es perfectamente normal.

Como líder, tú tienes tus ambiciones y tus sueños, que seguramente será muy grandes. También tienes la responsabilidad de guiar e inspirar. Pero no hace falta que recuerde que este no es un empleo tradicional, donde hay un jefe, un encargado un… Aquí cada uno es dueño de su propio negocio, y colaboramos entre nosotros, como equipo, para conseguir unas grandes metas.

Así que, como cada cual es el dueño de su propio negocio, tú no deberías decirle a nadie si debería hacer más. Sobre todo, si en ningún momento te ha dejado entender que tenga una meta mayor a la que correspondan esos resultados que tú buscas en esa persona, como, por ejemplo, ser Diamante.

Cuando digo que entiendas a tu equipo, lo que digo es tan simple como entender que, en realidad, no todo el mundo desea ser diamante o diamante azul. Habrá un buen número de los miembros de tu equipo que si lo hagan. Habrá algunos de ellos incluso mucho más ambiciosos que, nada más empezar, ya estén mirando a la corona de diamantes y estén ajustando toda su agenda para llegar a ese preciso y preciado momento.

Pero también vas a conocer a muchas personas que sólo quieren tener un poco más de libertad, ser dueños de sus rutinas y de su tiempo.

Cada persona tiene unos sueños concretos, un nivel de estilo de vida que querrá alcanzar y un nivel de compromiso que concuerda con lo que esperan de la industria y la compañía.

Y luego, en un lugar aparte, estarán aquellos que, si quieren hacerse ricos o alcanzar grandes rangos, pero no quieren invertir el esfuerzo y el tiempo necesario.

¿Qué puedes esperar y qué pedir de cada uno de ellos?

De aquellos que quieren llegar a diamante o más allá y ponen empeño en ello, puedes esperar un compromiso total, puedes animarlos, puedes hacer entrenamientos más exhaustivos con ellos, puedes esperar verlos organizar eventos y, antes de lo que piensas, podrás verlos formar un equipo propio con identidad propia.

De aquellos que no parecen planear llegar tan lejos, pero son felices haciendo lo que hacen puedes esperar que sigan así. No quieras cambiarlos, al fin y al cabo, se sienten felices de ser parte del equipo, se esfuerzan para conseguir sus metas, hacen su parte y tienen justamente lo que quieren: ingresos adicionales y tranquilidad, con más o menos tiempo para sus asuntos.

No significa que no deseen esforzarse o que tengan miedo al fracaso. Simple y llanamente es que están consiguiendo las metas que se propusieron, y en este momento de sus vidas, no quieren proponerse nuevas. Quizás en un futuro los veas cambiar de opinión y necesiten nuevos retos. Pero si les exiges más, si les impones metas que no son las suyas, te arriesgas a que dejen de estar felices en tu equipo y lo pierdas.

Y de aquellos que, si desean los grandes resultados, pero pensaban que sería mucho más fácil y rápido… lo único que puedes esperar es que más tarde o más temprano, se den cuenta de que todo cuesta un precio y, o están dispuestos a pagarlo con esfuerzo, o tal vez se han equivocado de vocación. Hay un número limitado de veces que puedes explicarle a una persona qué debe hacer o qué tiene que esperar de un sistema. Puedes explicárselo a todos, pero no podrás repetirlo infinitamente.

Así que, al final, en este sentido, no puedes hacer realmente demasiado. Puedes hacer muchas cosas por tu equipo menos imponerle una meta personal a alguien.

Lo que si puedes es continuar haciendo es crear un buen ambiente, hacer que todos los miembros se sientan felices de ser parte de tu equipo, puedes inspirarles con tu ejemplo, y muchos querrán seguir tus pasos.

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Tener unos momentos libres no significa dejar de pensar, dejar de analizar o dejar de mirar hacia mis objetivos. Tener momentos libres, más relajados, no es otra cosa que una pequeña pausa para tomar aliento y continuar con más fuerza. Y lo mejor de esos momentos es que puedes, de verdad, observar las situaciones, el mundo, tu progreso… meditar, reflexionar. E incluso encontrar inspiración en aquello que te rodea.

Y así es como, en un momento de tranquilidad y de relax, me quedé mirando a las palmeras y pensé en todo el tiempo que le toma a una palmera convertirse en lo que llega a ser.

Como árbol, la palmera es una planta única, bella y admirable. No es como como esos árboles robustos, anchos y que demuestran su solemne edad en el grueso de sus cortezas. No es como esos árboles de ramas que se extienden por todas partes, creando una cúpula natural bajo la que cobijarse.

La palmera es tan alta, y tan fina que parece frágil. Pero es todo lo contrario, es una planta que se ha desarrollado con paciencia y siempre mirando hacia arriba. A ningún otro lado salvo hacia arriba.

Una palmera, de media, puede medir más de 25 metros. ¡Algunas especies de palmera incluso alcanzan los 60 metros! Y eso tiene que ocurrir en mucho tiempo, y mientras luchan por crecer también luchan por aguantar contra el viento, la lluvia y lo que haga falta. Si tienen que doblar su tronco lo hacen.

Avanzan unos pocos centímetros cada año, pacientes pero seguras. Hacia arriba, hacia lo más alto. Quizás no les queda más remedio que hacerlo así, poco a poco, y enviando las energías siempre hacia arriba y cada vez más hacia arriba.

No sé cuánto tarda en crecer una palmera hasta su altura máxima, pero para cuando lo ha hecho, ya nadie se ha dado cuenta de que ha estado creciendo. Para cuando deja de hacerlo, lleva años siendo teniendo un tronco alto, inmenso y fuerte.

Y lo mejor de todo es que estas plantas viven más de cien años. ¡Incluso se conocen palmeras que llevan plantadas más de doscientos! Resistentes, pacientes y duraderas.

Así es como todos querríamos ser, o deberíamos aspirar a ser. Resistentes, o mejor dicho resilientes, pacientes para conseguir un éxito verdadero y permanente, para construir una carrera y un estilo de vida que esté con nosotros y sirva a la siguiente generación.

Sé paciente pero constante, como la palmera. Y conseguirás verlo todo desde las alturas.

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Esto te lo digo tanto si estás aprendiendo o si estás apunto de enseñar a alguien más: no hay mejor manera de enseñar que animando a que se actúe.

La primera fase es cuando explicas, la segunda cuando muestras… pero la que realmente calará hondo en las personas en cuando ellos mismos tienen que ponerlo en práctica.

Así que, si estás dando tus primeros pasitos en el Network Marketing, muy probablemente estés intentando reunir toda la información posible. Estarás leyendo blogs, como éste, y estarás viendo videos, charlas, entrenamientos…

Y, ¿sabes? Lo estás haciendo bien. No te voy a decir que no te informes o que no te eduques, tienes que hacerlo. Tienes que leer mucho, tienes que trabajar tanto en conocimientos como en el estado mental, y tienes que aprender a absorber y asimilar nuevos conceptos, porque de todos modos ya debes saber que para llevar este negocio tienes que desligarte de las ideas que absorbiste para prepararte como empleado asalariado.

Todo eso está muy bien.

Pero debes estar dispuesto a entender y aceptar que, cuando llegues a la calle, a poner en práctica lo que has aprendido en la teoría, vas a sentir que no entendiste nada.

No te preocupes, es normal… y no es exactamente así.

¿Sabes cómo los niños pequeños pasan un tiempo antes de aprender a manejar sus manos o sus pies? Y entrenan cada minuto del día. Saben que quieren ir de un punto a otro… Saben cómo se anda… un pie detrás de otro… pero no es hasta que se han caído varias veces que lo consiguen.

Es un poco lo que ocurre cuando comienzas en el Network Marketing. Sabes lo que tienes que hacer, en teoría… Pero hay cosas que no sabrás manejar hasta que estés poniéndolo en práctica. Puede ser tu lenguaje no verbal, o puede ser que te falta seguridad. Pueden ser mil cosas y todas se corrigen después de haberlo visto en vivo.

Y está bien, es lo natural.

Permítete, sin más reprimenda que tomar nota de lo que ha pasado para aprender de ello, caerte y tropezarte, como el niño que empieza a andar y aún no ha desarrollado la fuerza de sus piernas. Para ese niño pequeño, la única manera de desarrollar dicha fuerza es obligándose a intentarlo otra vez, caerse y volverlo a intentar.

Si tan simple es para todos nosotros cuando somos tan pequeños y aparentemente tan frágiles… ¿Por qué nos cuesta verlo cuando nos hacemos mayores? Ninguno de nosotros podría caminar sin esa tozudez y esa determinación. Si nos hubiéramos limitado a quedarnos sentados en el suelo, llorando porque no hemos sido capaces de hacer la carrera completa a través del salón.

No hay maestro como la experiencia, si estamos completamente abiertos a aprender de ella.

Sal, equivócate y vuelve a intentarlo.

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El mayor obstáculo que vas a encontrar en tu camino hacia el éxito es un obstáculo que crearás tú mismo.

Ese obstáculo son las barreras que construyes con tus inseguridades, con tus temores y las creencias aprendidas.

La cuestión es que, sí, tienes cosas en las que debes trabajar. Tienes cosas que no funcionan, quizás que te distraes mucho, quizás que no crees bastante en ti mismo, o quizás que aún no has creado la mentalidad que necesitas para darte el impulso. Pueden ser muchas cosas, pueden ser cosas con poca importancia o cosas en las que necesites mucho más trabajo y tiempo.

Pero todo se supera. Que tengas esos fallos o esas características no supone una barrera, pensar que no podrás alcanzar tu meta por ello, si.

Planifica.

Planifica tu meta y escribe cuales pueden ser tus puntos débiles que se interpongan. Deberás esforzarte en trabajarlos y eliminar tu camino de obstáculos. Cuando creas que te vienes abajo, repasa tu plan, recuerda tu sueño y el porqué de perseguirlo.

El mejor momento es AHORA.

Otro obstáculo que nos ponemos es dejarlo para mañana, dejarlo para el lunes o para cuando estemos preparados. Te dices una y otra vez que harás eso que tienes pendiente cuando acabes esto otro o cuando sea el mejor momento. Nunca hay mejor momento que el ahora. Cuando pospones tanto estás creando excusas para no llegar a hacerlo nunca, porque en el fondo te da miedo. Es mejor enfrentarte a ese miedo de una vez y avanzar. Entonces, se creará la magia.

Otros han podido, ¿por qué tu no?

Cuando piensas que no eres tan listo, o que no tienes suficiente carisma, o que no tienes esto o aquello… Piensa: muchas personas de éxito fueron tratadas como personas que destacaban poco. Algunos eran demasiado tímidos, a otros les dijeron que nunca llegarían a nada. Incluso hay personas de éxito que han tenido años duros en la infancia, dejaron la escuela, o se les hundieron varios proyectos antes de conseguir que uno triunfara. En resumen, todos ellos son personas normales y corrientes con fallos y virtudes como cualquiera. Lo que los hace especiales es que no se rindieron.

No más excusas.

O quieres o no quieres. O lo haces o no lo haces. Pero no te pongas excusas. Si algo se complica busca la manera de arreglarlo. Pero si no quieres gastar ese tiempo y ese esfuerzo en conseguirlo… es tu decisión. Pero al final, es sólo tu decisión y no tiene nada que ver con las circunstancias, las dificultades o los obstáculos. Porque solo son obstáculos si tu quieres.

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En una profesión tan social y en el que las conexiones personales que hacemos son fundamentales para el desarrollo de toda la actividad, es cierto que puede costar algo más mantenerte al día con todos tus contactos.

Pero como todo lo demás, el truco está en el hábito. Ninguno de nosotros tiene una memoria lo suficientemente buena para esto, así que la ayuda de un poco de organización y de metodología es lo que te librará del caos y de olvidarte de personas, de citas o de fechas.

Usa tu teléfono como “asistente personal”

Todos hemos aprendido el truco de la tarjeta, pero no todo el mundo tiene y puede que no sea suficiente. Sin embargo, tu teléfono móvil tiene un montón de funcionalidades que te ayudarán a mantener el seguimiento con esa persona que acabas de conocer.

Puedes añadir notas en la entrada de contactos de tu teléfono, añadir correo electrónico y algunos datos útiles, y puedes crear una alarma para recordarte dentro de varios días, volverle a llamar o concertar una reunión.

Una agenda en papel para no olvidarte de nada.

Además de todo lo que puedes hacer desde tu teléfono, puede ayudarte mucho tener una agenda en la que organices contactos, citas, y donde tengas la planificación de tu día y de varios días en adelante. Apunta cuando hablaste por última vez con esa persona, por ejemplo y cómo os ha ido.

Hay mil maneras de llevar una agenda, pero lo importante es que no descuides los detalles, porque cuando tienes 10 o 20 conversaciones distintas al día y por mucho que pongas de tu parte en acordarte de todo, simplemente a veces no puedes fiarte de tu memoria tras un día ajetreado y puedes llegar a confundir algo.

Es sólo cuestión de hábito y costumbre, y con el tiempo se hará mucho más fácil.

Llamando de nuevo.

Una parte dura del seguimiento es el momento en que tienes que volver a ponerte en contacto con personas que no lo tenían claro pero que piensas que podrían decidirse.

Claro que esto no es algo que guste a muchas personas, te pones a ello sabiendo que muchas de las respuestas serán un no, o mucho peor: te dicen que no han podido mirarlo porque tenían mucho lío pero que en tres o cuatro días sin falta volvéis a hablar. Es mucho mejor un No, al menos ninguno de los dos está perdiendo su tiempo…

Pero inevitablemente esto es algo que tienes que hacer, porque también habrá Si, porque es parte del proceso y aprendes a identificar los “No sé, tal vez luego” que realmente son lo que dicen ser de los “no sé, tal vez luego” que en realidad son “es un no, pero me cuesta decir que no a las claras.”

Pon tu agenda y tus notas delante de ti en el escritorio, coge un lápiz o un boli y llama. Utiliza cualquier novedad que tengas sobre el producto o cualquier anécdota que hayas recogido en el último evento en el que estuviste que ayude a esa persona a tener un enfoque nuevo, algo que pueda interesarle además de lo que ya sabe. Dale algo más aparte de esa llamada típica de “bueno, me preguntaba si ya te aclaraste”. No te limites a preguntar, emociónale, entusiásmale, anímale.

Verás que con el tiempo y un poco de práctica, esta parte se vuelve mucho más amena, más alegre, mucho más fácil.

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Hace justamente cien años desde la primera chispa que daría luz al Network Marketing. En 1917, un investigador llamado Carl F. Rehnborg viajó desde Estados Unidos a China. Allí observó la relación entre la alimentación y la salud.

Cuando estalló la revuelta política de China se convirtió en un preso. Pero él aprovechó la situación para experimentar con lo que había aprendido sobre la alimentación china y con lo que tenía a mano para crear un caldo con el que mantenerse saludable.

Años después Carl y sus compañeros fueron liberados, y aquellos que habían estado tomando su sopa estaban mucho más sanos que los que sólo comían la comida que el ejército les había estado dando. Con esa información volvió a Estados Unidos dispuesto continuar su investigación.

Fue al principio de la década de los 30 cuando fundó la compañía California Vitamins, que era el resultado de sus investigaciones. Eran suplementos vitamínicos que comenzó vendiendo a pequeña escala, dándolos a conocer entre sus familiares y amigos.

Las vitaminas se fueron volviendo populares, era un producto que realmente era útil y se notaba. Así que muchas de las personas que las probaban recomendaban el producto a otras personas, aunque eso era algo normal en aquella época en la que no había grandes campañas de marketing y anuncios virales. La promoción de los productos dependía muchísimo más de las personas y de su opinión sobre el producto.

Lo diferente en este caso es que Carl pensó que sería buena idea que algunos de los clientes que ya le enviaban nuevos consumidores, se convirtieran también en vendedores del producto. Así sería más fácil distribuirlo y hacer frente a la creciente demanda. Quienes distribuían las vitaminas obtenían también descuentos en sus propias compras.

Antes de llegar a la década de los 40, aquella empresa de complementos vitamínicos se había convertido en un gran éxito, hasta transformarse en una multinacional llamada Nutrilite.

Aquel nuevo sistema de distribución fue copiado y adaptado por otras empresas hasta formar lo que es el Network Marketing de hoy en día. Pero todo comienza con ese viaje en 1917, con las plantas de china, aquella sopa que salvó la salud de los prisioneros y las vitaminas.

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Mucho podemos estar hablando sobre lo que significa para ti o para mí, o para cualquier otra persona el Network Marketing. Pero en esencia, y reducido de una manera muy simple, fría y objetiva, su sentido más evidente y marcado está en la palabra Network.

Con esto me refiero no a las estructuras, los enlaces, los tecnicismos, la teoría o los números. Con esto me refiero a las personas que deciden formar parte de esa red.

La fortaleza del Network Marketing está en saber unir a un gran número de personas que se organizan en una red intercambiando conocimientos, objetivos y, claro está, productos y servicios.

Cuando desde otras industrias se infravalora o se desprecia el Network Marketing, equivale a ignorar la fuerza que tienen las personas cuando se organizan. Es ignorar el hecho real de que todos los grandes cambios son producidos por las personas, que las tendencias de consumo dependen de las personas. El marketing es importante, pero el marketing en si mismo no es lo bastante potente para cambiar los hábitos de las personas. No hay mejor campaña de marketing como la opinión de alguien que ya lo probó y te da su recomendación. Esa es la fuerza que hace la red, el Network.

Son las redes de personas las que han construido el mundo que es hoy de una manera u otra, y ese espíritu de colaboración mutua, de ayudarte a ti para que a todos nos vaya bien que impulsa el Network Marketing es un rasgo humano que deberíamos potenciar más a menudo.

Las redes en el Network Marketing tienen su identidad propia, tienen una estructura, tienen reglas, tiene su manera de aprender y de enseñar. Es una pequeña sociedad (en ocasiones no tan pequeña) unida por cosas como las ganas de mejorar su vida, de desarrollar un trabajo flexible que le permita emplear más tiempo en otros asuntos personales, por ejemplo, y la creencia en que el producto y el servicio que se ofrece es útil y añade calidad a la vida de los consumidores.

No son simplemente empleados deseando ver la hora de salida. Son agentes activos de su organización, personas colaborativas, entusiasmadas y que están siendo las que deciden que hacen con cada uno de sus días.

Ese es el poder de la red, del Network en el Network Marketing.

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Reino Unido es un territorio que ha renacido para nosotros, que ha tenido un segundo impulso significativo, notable, importantísimo en los últimos meses. Los equipos se transformaron, se reestructuraron ¡y crecieron para ser aún más grandes e imparables!

Y ahora, tras este último evento que celebramos el domingo 16 de julio, es cuando queda más demostrado que nunca hasta dónde ha llegado y ha calado la visión y el proyecto de educación financiera de OneLife en los líderes y en los usuarios de Reino Unido.

Celebramos un entrenamiento en el que participaban diamantes de todo reino unido, y el hotel Copthorne Tara de Londres se llenó de profesionales de gran talla, personas con un compromiso con su negocio y con la visión realmente asombrosa. Es gracias a todos ellos que ahora es uno de los países europeos con mayor número de usuarios de educación financiera.

Eso se puede conseguir porque estos líderes saben enviar el mensaje correcto, porque han entendido plenamente la visión de la compañía, el proyecto de OneLife y están vendiendo el producto más importante de todos: una educación que nos hace a todos un poco más libres y un poco más poderosos en este mundo actual.

 

Ha sido un día muy satisfactorio en el que tanto aquellos que acudían a entrenarse como aquellos que acudimos para entrenar a otros hemos aprendido muchísimo, unos de otros. Y en el que todos hemos salido recargados, animados, motivados y muy felices de ver cómo el sueño se convierte en hechos, en datos irrefutables. La teoría se convierte en una verdad tangible que hace del mundo un poco mejor, persona a persona.

Lo que también hace de este domingo pasado un gran día es, simplemente, haber compartido el día con tantísimas personas increíbles y maravillosas, como son lo son todos estos comprometidos compañeros del equipo británico.

Desde aquí, el cielo ya no es el límite, el cielo se queda corto para un equipo que tiene sus objetivos tan claros y que están 100% en armonía con el espíritu de la propia compañía. Ya están haciendo un gran trabajo, pero desde este entrenamiento surgirán más grandes cosas que veremos muy pronto, Reino Unido está ahora destinado a darnos las mayores y más gratas sorpresas y un liderazgo ejemplar.

 

 

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