Categoría: Editorial

Desde que se dieron a conocer las nuevas reglas de la casa (normas de ética y cumplimiento) me sentí muy emocionada por ello. Era la señal más clara de que este equipo en el que estábamos se había convertido en uno grande, tan variado y tan inmenso que era necesario hacer una actualización de las reglas. Muchas son sobre el buen comportamiento y la profesionalidad de los IMAs (Asociados Independientes de Marketing) y otros sobre la imagen corporativa (los flyers o los carteles, por ejemplo).

Puede que no mucha gente encuentre esto tan interesante. Pero es algo que debes saber si trabajas en esta compañía, si quieres ser un líder de primera división porque de lo contrario te vas a encontrar tirones de orejas y, de no corregirlo, alguna que otra multa.

Lo que me gusta de esto es que nos obliga a ser directos y claros. Que algunos compañeros transmitan que esto es un trabajo fácil puede deberse a su entusiasmo, a su facilidad personal o a la situación en la que se encuentran con sus carreras. Cuando uno hace algo que se le da bien, acaba pareciéndole extremadamente fácil. Algunos pecan de dar una visión demasiado amable de sus historias porque ahora solo recuerdan los éxitos y no los comienzos. Pero es necesario hacer ver que no es así, que no es mágicamente fácil porque no lo es.

Como IMAs no podemos asegurar que cualquier persona que se una a la red también como IMA pueda hacerse rico en poco tiempo. La red ofrece una gran oportunidad, pero siempre hay variables personales que influyen en el resultado final y ahí entras tú y lo que tú aportes como profesional y lo que quieras añadirte a ti mismo. Más conocimientos, experiencia, paciencia… Recuerda que yo pasé un año entero antes de ver resultados. Un año intentando encontrar la manera, creándome a mí misma desde cero hasta el diamante. Quizás para otras personas resultó mucho más fácil y en cosa de dos o tres meses ya eran líderes hechos y derechos. Pero esas historias de éxito, que están bien y ahí están, pueden confundirnos e incluso desmotivarnos si no somos capaces de hacerlo de la misma manera.

Otras normas son sobre recordar cómo explicar adecuadamente los productos y servicios, sin caer en vender fórmulas mágicas. Hay una barrera entre lo que el producto es ahora y lo que queremos crear con él a largo plazo. La revolución financiera la hacemos nosotros cambiando el paisaje económico persona a persona, mente a mente, aunque la educación y las monedas sean nuestras herramientas.

Y por supuesto, el bueno uso de nuestra cuenta como miembros de la red y las herramientas que tenemos ahí disponibles.

Conocer todas las reglas sobre la imagen, los diseños, el comportamiento y la promoción de los servicios de OneLife son extremadamente importante si quieres ser un IMA de primera división, y por ello es que cuando me dedico a explicarlo en presentaciones me resulta muy gratificante. En esas presentaciones no solo abordo un tema que me apasiona, sino que es de vital importancia para mis compañeros. Es una responsabilidad que asumo con gusto. Y un honor que llevo con alegría.

Y si quieres que te explique más, ¡tendrás que venir a verme exponer!

 

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Cada persona es un compendio de varias facetas, y esas facetas pueden tener intereses distintos y aislados.
Por ejemplo, como emprendedora y líder en el network marketing, mis principales aspiraciones están en conquistar la siguiente meta, incentivar a mi equipo a que liberen siempre su máximo potencial y formar a más líderes determinados que ya sean ganadores de mente. Como mujer, un interés especial que tengo es que cada vez sea más natural y más común ver compañías en las que apenas puedas ver a simple vista si hay más hombres que mujeres o lo contrario. Y como madre, siempre hay una preocupación constante por el mundo que estamos formando para nuestros hijos.

Y todo ello puede unirse en un punto en común, en una idea que une partes de cada de una de esas facetas: que podemos educar a nuestros hijos para el mundo de los negocios del mañana.

Podemos educar a nuestros hijos de manera en que sepan que, siendo niños o niñas, pueden aspirar a las mismas cosas. Y aunque su decisión sobre lo que quiera hacer con su futuro es enteramente suya, podemos darles una base para los negocios que nosotros (y nosotras, especialmente) hemos tenido que aprender por nuestra cuenta.

Tal vez podríamos plantearnos empezar a fomentar aún más el espíritu emprendedor, aventurero, de liderazgo, de seguridad… de la misma manera en niños y niñas, a la par. Así sabrán que no hay límites, no hay nada que ambos no puedan hacer, no habrá nada que ambos no puedan escoger.

Seamos el ejemplo.

Somos la principal inspiración para nuestros hijos e hijas. Lo que ven en nosotros es lo que entenderán como lo normal, y aunque siendo adultos siempre tenemos la decisión final sobre qué queremos hacer con nuestras vidas, es innegable que la educación que hemos recibido tiene una parte importante en las decisiones que tomamos. Así que ya seas madre o padre, eres un modelo a seguir. Procura que sea el mejor que puedas.

No encajar no es malo. Creamos desde las diferencias.

Preparar a tus hijos para un futuro de éxito no es incompatible con dejarles ser quienes son y tener su creatividad y su personalidad en cuenta. De hecho, a la hora de fomentar que las niñas tengan de adultas el mismo interés por los negocios y el emprendimiento que sus hermanos, por ejemplo, dejarles expresar dar rienda suelta a su espíritu más inquieto es un movimiento muy inteligente. Que los niños o las niñas sean algo distintos que sus compañeros, quieran jugar a otras cosas, quieran aprender otras cosas… tal vez sean mentes inquietas que en el futuro no quieran amoldarse al mundo sino moldearlo ellos mismos.

También es algo importante a fomentar la importancia de nuestra propia voz, la de ellos, los pequeños, y muy especialmente la de las niñas. Creamos intercambiando ideas, y una seguridad saludable del uso de su propia voz, de sus propias ideas, de no esconderlas, y mucho menos para intentar encajar, puede ser el origen de la próxima gran empresa mundial. Solemos tener algo más manga ancha a la hora de dejar que nuestros hijos se expresen y creen, inventen, corran, trepen. Y todo eso es perfecto. El problema es cuando intentamos proteger más a nuestras hijas, que encajen más, que no se lastimen, que se comporten… Y a lo mejor eso es un gran error. Una niña que corre sin miedo a caerse y rozarse en una rodilla será una mujer que no tenga miedo a tomar decisiones atrevidas. Decisiones de éxito.

Equivocarse es bueno, caerse es mejor.

En nuestro afán por hacer a nuestros hijos más seguros y mejor preparados a veces les privamos del aprendizaje más necesario para el futuro. Hay que permitirles equivocarse y ayudarles a ver que de ahí también pueden aprender. Hay mucha prensión en intentar que hagan todo bien y de manera perfecta a la primera, que podrán desarrollar un pánico al fracaso en el futuro. Si los sobreprotegemos, crecen con miedo a tomar decisiones, crecen con un miedo paralizante a arriesgarse. A vivir, en definitiva. Eso es lo que más lejos los puede llevar de convertirse en emprendedores, pues un emprendedor es alguien que toma decisiones, se arriesga, con miedo o sin él. Educarlos para que nunca se arriesguen y se adapten a la solución más segura, en un ambiente en el que de todos modos nada es seguro al 100%, es hacer que aguanten en trabajos que no quieren, en condiciones que no les benefician, por puro miedo al riesgo.

Nos enfrentamos a decepciones cada día y debemos aprender a lidiar con ellas. Está bien si podemos hacerlo lo más pronto posible. Si ellos, la siguiente generación, aprende a caerse y a levantarse. A que no deben ser perfectos, sino ellos mismos, siempre.

Enseñarles, por ejemplo, que una derrota en un partido no les hace malos deportistas, pero tampoco deben ser los mejores para contentarnos a nosotros, sino a ellos mismos si es lo que desean de verdad. Para niños y para niñas esta lección es muy importante, y aprender a manejar sus frustraciones y convertirlas en una manera de enfocar sus objetivos puede hacer una gran diferencia a la hora de encontrar un ambiente laboral más inclusivo, más equilibrado, respetuoso y, probablemente, con mucho menos estrés.

Con estos pequeños detalles estamos empezando a preparar a nuestros hijos e hijas, de igual manera, para que tengan lo más necesario, el kit más básico para triunfar en los negocios o en lo que quieran: seguridad en sí mismos, perseverancia, originalidad y determinación.

 

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A veces el reflejo del éxito de tu trabajo no es en forma de ganancias, de títulos, de cosas materiales…

Verás. Cuando entras en una industria como el network marketing, puede que lo hagas principalmente para ganar algo extra además de tu trabajo principal, por necesidad. Puede que lo hagas porque has agotado las opciones en un mercado muy saturado y necesitas probar algo nuevo que te ayude a salir del bache. Puede que lo hagas para ganar una libertad financiera que te asegure un futuro libre de ansiedades y deudas. Puede que el trabajo te atraiga por su dinámica, o porque realmente eres una persona muy social y esta este es el trabajo perfecto para ti, tu vocación. Hay mil historias distintas.

Para mi fueron dos cosas clave: una la libertad financiera y otra la necesidad de hacer algo más constructivo, algo que representara un reto.

Puedo decir que lo primero ya hace tiempo que me lo he asegurado y estoy muy agradecida por ello, y lo segundo… lo bueno de los retos es que una vez conquistas uno, puedes ponerte todos los que quieras. Este trabajo ha sido siempre estimulante y lo continúa siendo.

Así que como decía al principio el éxito no siempre es sobre las ganancias. Para mí el éxito puede ser un logro pequeño o uno grande y yo he tenido éxitos desde que comencé a comprender realmente como había que prepararse para este trabajo.

Pero si tengo que señalar el Éxito, el más grande, para mi ahora mismo en el momento en el que me encuentro y como me siento, no ha sido conseguir la libertad financiera, no ha sido conseguir llegar hasta aquí o hasta allí.

El éxito más grande que he vivido recientemente es el sentir que formaba parte de algo grandioso de un proyecto que tendrá ya no un legado si no que será parte de la vida de millones de personas. Ser parte en primera persona y llegar a tener momentos de gran responsabilidad en eventos como el de México del 10 de Septiembre, y llegando a tener la oportunidad de hablar con la Dra Ruja en esa fantástica entrevista que nos concedió.

Estoy viviendo el momento correcto en el lugar correcto. Podría decir que es la suerte, tal vez, pero también sé que yo decidí ponerme en el lugar correcto en el momento correcto hace tiempo para llegar hasta aquí, por lo que me siento muy orgullosa de mi misma. Y a la misma vez siento que es un gran honor poder participar en un evento junto a la Dra Ruja, poder entrevistarla, hablar de cosas tan importantes y tan personales.

Habéis visto ya el video y habéis escuchado los temas que discutíamos. Yo lo vuelvo a ver y recuerdo estar allí y vivir el momento con una gran emoción y mucha ilusión por estar haciendo esa entrevista. Y ahora viéndolo me doy cuenta de que este es uno de mis grandes éxitos en mi carrera. Uno que no tiene que ver con las ganancias, ni los títulos… sino uno que tiene que ver con la satisfacción personal de formar parte de algo inmenso.

Si tu también quieres formar parte de esto, cuenta conmigo: http://marianalw.com/es/oportunidad

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Puede ser un familiar, puede ser un amigo, puede ser un compañero o una vecina con que siempre te encuentras en el ascensor y parece muy agradable pero siempre tiene una opinión muy fuerte sobre algo que no debería concernirle. Siempre es alguien bienintencionado, en principio, quizás sin ningún tipo de malicia, pero que, aunque sea sin querer está metiendo siempre la sombra de la duda. Una frase con un tono un poco extraño, una mirada como juzgando cuando te escuchan hablar sobre tus planes. Seguro que lo has vivido.

Tienes una idea, un propósito, una determinación y se te acelera el corazón nada más pensar en ello, te sientes más vivo que nunca, impulsado por ese propósito. Y entonces llega ese bienintencionado amigo con su “¿Estás seguro? ¿yo no lo haría?”

Bueno… y ¿quién le preguntó?

A veces, lo peor de las buenas personas está en no saber reconocer que todos nos podemos equivocar y que una opinión, por mucho que todos tengamos derecho a las nuestras, no sirven de nada salvo para destruir sueños, porque, además, tal vez esa opinión sea muy muy errónea.
Realmente, pensad, pensadlo a fondo. Una opinión no es más que eso, puede servirte para divertirte en un debate con unos amigos, marca lo que te gusta o lo que no, con que te sientes cómodo o con qué no. Pero en los asuntos importantes, una opinión sin algo más que lo sustente que la simple opinión no es más que una sombra.

Cuando alguien decide emprender es normal que este lado de alguien muy cercano florezca, porque el ser humano a veces tiende a necesitar opinar sobre los planes de vida de aquellos que conoce, especialmente si estos se salen de la norma. Mantenemos sistemas que no nos agradan entre nosotros mismos porque hacemos voluntaria o involuntariamente que las personas cercanas que han tenido la osadía de salir de una situación en la que nosotros tampoco queremos estar, se queden allí.

Que si no es estable, que si es un riesgo, que si no estás preparado para esa responsabilidad, que si vas a morder más de lo que puedes masticar.

Mucho peor me parece a mí encadenarte a una vida en la que no te espere nada memorable, nada excitante, nada grande… y aún peor que por el mero hecho de verte sin salida hagas que los demás también le tengan miedo a probar cosas nuevas y buscarse caminos distintos y planes de vida más grandes.

Sin embargo, bueno… podríamos decir que estas personas no lo hacen con malicia absoluta. Tienen miedo. Tienen miedo por ti también, salvo que deben aprender que la vida de cada uno es de cada uno para vivirla y que protegerte de una caída no te hace ningún bien, sólo te hará una persona con menos experiencias y menos preparación… Está bien que tengan sus propias decisiones y opiniones, está bien que decidan vivir su vida como quieran, aunque no sea una que yo escogería para mí. Pero lo que no está bien es ponerse en el camino de otra persona con sueños y con planes y decir “uhm… no sé, ¿y si no sale bien?”.

Si no sale bien, habré hecho más que esa persona que alzó una ceja al oírme hablar sobre mis planes, y estaré preparada para seguir haciendo y viviendo mucho más que esa persona. Quienes estén dispuestos a apoyarme tendrán siempre me agradecimiento, compartan o no mis ideas y mis planes. Y a quienes me juzguen por hacerlo e intenten ponerme en su zona de miedos… Pues sólo les puede decir lo siguiente: “Si no me vas a ayudar a volar, despéjame la pista.”

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