Categoría: Artículo

Me he construido de nuevo, casi, para ser la persona que sería capaz de cumplir mis sueños. Seguro que esa frase también te suena a ti, y seguramente ya estés en el proceso de conseguirlo.

En ese proceso por el que pasamos todos, me he visto haciendo balance de todo lo aprendido y todo lo que tenía que “desaprender”. Y, entre otras cosas, me he dado cuenta de algunas cosas maravillosas que sí aprendí de pequeña y que todos deberíamos recordar mucho más a menudo. Algunas de ellas se quedan siempre, otras las vamos perdiendo porque crece en nosotros la inseguridad, conforme nos hacemos mayores. Otras lecciones, algunos niños no la llegan a aprender nunca y corren el riesgo de convertirse en adultos con aún menos recursos emocionales para tener una vida exitosa, feliz…

Comparto contigo algunas de las lecciones que yo aprendí siendo pequeña, en concreto tres muy especiales, y que intento que mi hijo no olvide jamás. Te recomiendo que las recuerdes, si las olvidaste, que las interiorices para que te hagan crecer, y que las compartas con todo el corazón a la siguiente generación, para que tengan un impacto en ellos.

 

“Escucha más de lo que hables.”

Todos aprendemos por la observación y la imitación. Así aprendemos a hablar y a comer por nosotros mismos, por ejemplo. Pero cuando crecemos, empezamos a observar menos y a hablar mucho más. Lo que tenemos que decir siempre es más importante de lo que podamos aprender… incluso si lo que tenemos que decir lo hemos aprendido mal, por no escuchar lo suficiente.

Cuando decides escuchar de verdad, antes de hablar, se produce algo muy especial. Llegas a conocer mejor a las personas, abres la mente a otras posibilidades.

Así que, mientras que debemos enseñar a nuestros hijos a tener su voz propia y no tener miedo a usarla, también debemos enseñarles a hacerlo con sensatez y a convertirse en mejores personas desarrollando la capacidad de escuchar, de querer comprender de verdad a otros. Y a ser personas más observadoras y atentas y, por lo tanto, más inteligentes.

 

“Ten una mente positiva.”

Considero esta enseñanza una muy valiosa. Para los niños puede ser mucho más fácil ver el lado más simple, brillante y mágico de la vida, pero conforme crecen, esa magia y esa alegría puede perderse. Durante la adolescencia se produce una etapa muy difícil en la que todo se ve mucho más difícil de lo que es.

Pero tú puedes darles las herramientas para que no pierdan su visión positiva, para que crezcan seguros de si mismos, mirando al futuro con optimismo y felices. No se trata de decirles que no lloren, todo el mundo debe poder expresarse y sentir sin restricciones, se trata de enseñarles a buscar siempre la solución al problema, a que sepan que, pase lo que pase, hay una solución y estará en sus manos. O, al menos, siempre tendrá alguien con quien contar para que les ayude a encontrarla, con una sonrisa.

Es una de las armas más poderosas que ganar y que puedes transmitir.

 

“Trata a otros como te gustaría ser tratado.”

Ponerte en la situación de otro es algo que cuesta aprender y, cuando somos adultos podemos olvidar con facilidad. Nuestros problemas nos agobian, el mercado laboral tradicional nos enseña a pisar al compañero para subir un escalón profesional. Como sociedad, no tratamos bien a aquellos que no encajan. Y esa falta de empatía y de tolerancia acaba, de alguna manera, trasladándose también a los pequeños.

Sabemos de sobra que el mundo sería justo como nos gustaría que fuera si todos nos comportáramos decentemente, simplemente con tratar a otros con el respeto que desearíamos recibir.

Y, a veces, los pequeños detalles tienen los efectos más grandes. Puedes empezar enseñando a tu hijo la importancia de saludar, dar las gracias, no sólo cuando te hacen un favor o un regalo, sino también cuando te sirven el plato en el restaurante o te dan el cambio en la tienda. Cuando tenga la tentación de reírse de una persona o un compañero de clase, hazle ver que el hecho de que alguien sea diferente no es nada malo. Pero que ser cruel con otros y hacerlos sentir mal por ser ellos mismos no tiene nada de bueno para nadie. Y, sobre todas las cosas, a no insultar o atacar a nadie.

Enséñales la satisfacción de hacer sonreír a otros. Y que siempre recuerde que cada acción y palabra tiene consecuencia, así que siempre es mejor escoger aquellas que tengan buenas consecuencias.

No debes ser duro con él si al principio le cuesta dar las gracias o los buenos días, especialmente a personas con las que no está familiarizado; recuerda que la lección más importante de todas es la que explicamos desde el ejemplo.

Así que piensa que el mayor trabajo de liderazgo que haces en la vida es el de ser el mejor ejemplo para que tus hijos, sean quienes sean o decidan dedicarse a lo que quieran en el futuro, sean siempre personas seguras, felices y bondadosas.

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Para empezar, quiero decir algo muy importante: el éxito no siempre depende de un alto nivel de productividad, y aún así, ser productivo no siempre es igual a estar ocupado todo el día.

Cuando digo que el éxito no siempre depende de un alto grado de productividad, me refiero a que hay muchos más éxitos en la vida, tanto de manera profesional como de manera personal, que no van a depender de que hagas 50 o 100 cosas, en un determinado tiempo. El éxito, a veces es simplemente dar un paso adelante, cambiar la manera de hacer las cosas, ganar un poco de tiempo o de libertad.

Ya ha quedado atrás ese pensamiento de que una persona con éxito era una persona que no tenía tiempo para su vida personal y familiar. Que debía sacrificar partes importantes de su vida para ello.

Pero en el momento en el que estás construyendo algo nuevo e importante, como lo es tu negocio, sí es cierto que necesitas un meticuloso equilibrio entre producción y tiempo. Cuanto más avances en el menor tiempo posible, más cerca estarás de esa clase de éxito que te permita vivir libremente, con tiempo para ti y para los tuyos.

En la búsqueda de ese equilibrio se pueden cometer errores y desarrollando hábitos que pueden hacer perder el control a cualquiera.

Hoy te quiero hablar de tres acciones concretas que significan una gran diferencia en ese momento en el que estás construyendo, pues te permitirán enfocarte, tener un alto nivel de productividad sin desgastarte.

  • Ten un plan.

La falta de planificación es excesivamente peligrosa. Incluso si crees que todo está muy claro en tu mente y sabes a donde te diriges, lo estás haciendo todo mucho más difícil de lo que debería. No necesitas nada complicado, basta con que marques las metas a largo, medio y corto plazo, y lleves una sencilla lista de tareas diarias.

 

  • Trabaja bien y descansa mejor.

La emoción de un proyecto personal te hará querer trabajar muchas horas cada día y acabar tarde. Incluso reconozco que la emoción de ver grandes progresos te puede empujar a querer aprovechar cada minuto del día y hasta de la noche para dar un paso más allá. Lo que ocurre es que esa emoción no podrá evitar que tu cuerpo empiece a necesitar su descanso, y te abandonará muy pronto cuando estés cansado y algo no salga bien. El cansancio, además, en poco tiempo te hará más torpe y te costará más tiempo hacer menos. Es mucho mejor trabajar con cabeza, reservar horas del día para ti o para estar en familia y dormir las horas necesarias. Esto, créeme, a la larga será una potente fuente de motivación.

 

  • Aprovecha bien las reuniones.

Todas tus reuniones deben tener un objetivo y, a la hora de despedirse tienes que tener claro que el objetivo se ha cumplido. Si el objetivo es conocer más a la otra persona, dar a conocer tu negocio, establecer un plan de trabajo para la siguiente semana, aclarar dudas… Sea cual sea la razón de tu reunión procura que se cumpla. No dejes que se escapen horas enteras en las que se habla de otras cosas y no hay ningún progreso. Compartir tiempo con otros siempre es beneficioso, pero todos tenemos la tendencia a dejarnos llevar por las distracciones y perder el hilo.

Son tres consejos muy simples, pero ten en cuenta que la gran mayoría de las personas piensan que estar todo el día ocupado les va a dar frutos; que, si haces muchas reuniones y muy largas, se están haciendo muchos progresos…

Con sólo esas tres acciones creas una enorme diferencia entre un trabajo duro que no rinde y un trabajo inteligente que da frutos. Pero, sobre todo, da una buena vida.

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Cualquier cumpleaños, cualquier año nuevo que se celebra, cualquier aniversario de un momento importante… son momentos que se convierten muy fácilmente en ocasiones para la reflexión si uno está abierto a ello.

Incluso, simplemente, un recuerdo se puede disparar en tu mente y te hace pensar en todo lo andado desde entonces. O todo lo que ha cambiado.

Son muchos los momentos importantes que han marcado este hermoso y emocionante camino que he estado andando en los últimos años, y son muchos los recuerdos que me explican por qué soy como soy, y soy quien soy.

Sin necesidad de entrar demasiado en lo personal, puedo compartir contigo algunas cosas importantes, otras menos, pero dignas de tener en cuenta, y otras que harán tu vida un poco más iluminada. Pequeñas lecciones del día a día, a las que tal vez no hayas prestado atención.

1. Compararse con otros es inútil y destructivo. Puedes tomar inspiración de otros, pero nadie será mejor ni peor que tú sólo porque su camino haya sido distinto. Lo importante es disfrutar de tu vida y mejorarla un poco cada día.

2. Nadie quiere problemas en su vida, pero es tras superarlos cuando te haces una persona más fuerte y, seguramente, mucho mejor.

3. Prepárate al máximo siempre, no dejes ningún detalle suelto. Y, aun así, prepárate también para ser flexible y dejar tu plan a un lado si es necesario.

4. Muchas situaciones que hoy te pueden parecer terribles, grandes problemas imposibles de solucionar, en cosa de unos días te parecerán muy distintas. En unos años, tal vez te rías de ello, si es que te acuerdas de que pasó.

5. Las cosas que no te hacen más feliz de alguna manera o de otra, que no te hagan más listo o preparado, ni más exitoso o más libre, son las cosas que sobran o que te atrasan.

6. No te lamentes por quién eres ahora o dónde estás. Lamentarse es una pérdida de tiempo y te hace sentir mal, incapaz de hacer nada por la situación. Cuando, en realidad, lo que debes hacer es pensar como cambiar eso. Y ponerte a ello.

7. No puedes estar de acuerdo con todo el mundo ni todo el mundo puede estar de acuerdo contigo. Ten la mente abierta para aprender de otras personas, en lugar de agarrarte a tu opinión como si fuera la única verdad. Pero ten también la capacidad para dejar de discutir con personas que jamás estarían dispuestas a abrir su mente para entender tus ideas, y emplear tu tiempo en cualquier otra cosa más positiva.

8. Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil. Es ser un ser humano que siente, y uno valiente capaz de reconocer sus sentimientos. No es ningún deshonor que otras personas vean tu lado más sensible en momentos en los que necesitas a alguien que te escuche, e incluso un hombro sobre el que llorar. Llorar es bueno, en realidad, hace que la tristeza desaparezca antes y puedas ver el problema mucho más claro después. Aquello que no se llora, a veces, corre el riesgo de convertirse en rabia.

9. Preocuparte por lo que otras personas piensan de ti es una de las maneras más rápidas y efectivas de hacerte infeliz a tiempo completo. Deja de hacerlo y disfruta de tu vida. Los demás seguro que están haciendo lo mismo en lugar de juzgarte, pero si no es así, los únicos perjudicados serán ellos.

10. Siempre habrá días en los que sientas que tienes el peso del mundo encima, y no puedes con él. Levántate, arréglate y sal a comértelo de todos modos, porque te aseguro que si lo haces, en el camino te olvidarás de por qué estabas mal para empezar.

11. Haz lo que quieras, ¡es tu vida! Solo hay una, y los días y los años pasan como rayos.

He aprendido muchas más cosas además de estas ideas y estas lecciones sobre la vida. Y seguiré aprendiendo cada día un poco más, porque estoy dispuesta a vivir, a equivocarme, a experimentar, a escuchar a otros… pero sobre todo, a escuchar un poco más a mi corazón y a mi instinto.

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Hace muy poquito que he estado en un evento regional y es, simplemente, increíble. Ves tanta energía, tanta positividad, tantas ganas de comerse el mundo y cambiar las cosas…

Y si has estado en uno de estos eventos lo sabes, sabes la energía que se concentra en lugares y momentos como éstos.

Por eso existen, entre otras cosas. Además de toda la información, además de los entrenamientos y todo eso, se convierten en un enorme foco de energías compartidas y potenciadas. Y lo que debes hacer es tomar toda energía que has recogido en este evento ¡y usarla!

Estás lleno de motivación y te ves, quizás el próximo año, siendo uno de los líderes que están hablando en el escenario.

¿Y sabes qué? Haces bien en tener esa visión porque yo estuve igual una vez, regresando de un evento global completamente alucinada y sabiendo que estaba en el lugar correcto, yendo en la dirección adecuada. ¡Y así fue!

Yo ahora he conseguido hacer realidad esa visión.

Porque un día tomé toda esa motivación y toda esa energía, y la convertí en algo más que un sentimiento. Lo convertí en poder.

 

La clave está en aprovechar el momento.

No todos los días vas a tener las cosas tan claras, ni vas a estar igual de motivado. Lo cierto es que tampoco puedes esperar a estar motivado para trabajar en tu plan, pero sí que puedes aprovechar ese momento increíble de motivación y hacer que sea útil, que te dé un impulso que será decisivo.

Cuando llegas tras un evento global o regional, tienes una visión muy clara de lo que quieres. Tienes la inspiración y tienes tu meta. Has visto las posibilidades, has conocido las historias de muchos líderes y sabes que la tuya puede encajar perfectamente, porque el único requisito indispensable es QUERER CONSEGUIRLO. Y tú de eso tienes de sobra. ¿No es así?

La primera vez que fui a un evento global vi miles y miles de personas, que ya estaban haciendo con sus vidas justamente lo que querían hacer. La inspiración que sentí, las personas con las que hablé… todo ello me puso en el estado mental adecuado para comenzar a trabajar duro por mi meta.

Pero no debes dejar que ese estado mental se debilite por las distracciones. ¡Tienes que aprovecharlo, fortalecerlo y poner tu plan en movimiento!

El plan.

Toma todo lo que has aprendido en ese evento y aplícalo a un plan intensivo de 90 días. 90 días en los que trabajarás sin saltarte ni uno sólo. ¡Ni un domingo! Ten claro a dónde quieres llegar en ese periodo de tiempo: ganancias, rango, etc…  Te vas a enfrentar a tu primera gran reto en tu negocio. Pero una vez lo superes, vas a verte capaz de TODO.

Día a día.

Cómo he dicho antes, no todos los días vas a sentirte con las mismas energías y el mismo ánimo. Y eso significa que tu motivación no será igual. Siempre puedes trabajar en tu motivación con desarrollo personal (de hecho, ¡debes hacerlo!). Pero es importante que hayas aprovechado tu subidón de energía post-evento para crear una rutina de trabajo que puedas mantener y que te asegure un progreso, aunque tengas un día menos animado.

Mantén el contacto con personas que conociste en el evento.

Aunque sean de otro equipo y no trabajéis en la misma línea, seguro que has hecho buenas migas con otros compañeros, con los que puedes reconectar de tanto en tanto y compartir experiencias. Son personas que entienden tu visión, te entienden y te apoyan.

También puedes contar con personas de tu mismo equipo, reagrupaos, tened una reunión de estrategia y daos un pequeño empujón mutuo.

Recuerda que rodearte de personas con tus mismas ambiciones y sueños, que comprendan tu visión y por qué haces lo que haces, es una de las maneras más efectivas de recargar esa pequeña batería de positividad que te hace falta para darle más impulso a tu negocio. ¡Además de trabajar en tu desarrollo diariamente!

¡Y no pares hasta que hayas logrado tu sueño!

No te pierdas el próximo evento de tu compañía, porque tal vez reconozcan tu trabajo, o simplemente porque es una oportunidad para crecer y seguir llenándote de inspiración, conocer a personas asombrosas y aprendder nuevas técnicas.

Pero sería bonito que en el próximo evento seas tú quien inspire a otros, ¿verdad? Cuento con que así sea. Allí te quiero ver, pero antes, tienes trabajo por hacer.

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Creo que estoy en un momento de mi vida en el que he alcanzado la mayor parte de lo que quería hacer y ser. Aunque ya sabrás que el desarrollo personal nunca tiene fin y el camino de un líder nunca se deja de andar.

Pero una de las cosas más importantes que tuve que aprender para dar ese salto entre quien era y quien quería ser (o quien sabía que estaba destinada a ser) es que, lo que han en medio es realmente un camino, una carretera, o una colina si lo prefieres. Como sea, jamás ha sido un abismo.

Tendemos a ver el lugar en el que estamos como un suelo seguro, y el lugar a donde queremos ir se ve a lo lejos, casi como una fotografía.

Lo que hay en medio, por desconocimiento, es un gran abismo oscuro que debemos saltar con los ojos cerrados y mucha fe.

Pero como en aquella película de aventuras, sólo es el primer paso el que debes dar con fe para darte cuenta de que siempre fue terreno seguro, sólido: simplemente no eras capaz de verlo.

Nunca ha sido un salto a lo desconocido. Tomar la decisión de hacer algo nuevo por tu carrera, de cambiar las rutinas en tu vida, y de adquirir nuevos hábitos siempre te llevará a un escenario nuevo al que no estabas acostumbrado. Pero la salida de la zona de confort puede ser luminosa, maravillosa e inspiradora si quieres que así sea, en un lugar de una incertidumbre aterradora.

Tienes que pasar por todo eso para ser lo que quieres ser, para ser más fuerte, más feliz, más libre, mejor preparado, para lo que sea… Tienes que pasar por dar ese pasito de fe, salir de la zona de confort, hacer cosas que antes no hacías ni te habías planteado que serías capaz de hacer. Y para muchas personas, ese paso sigue siendo una de las barreras más importantes. No son capaces de ver el camino, y aún cuando dan el paso, siguen sin ver más allá de donde está su pie.

Ven el abismo, la incertidumbre entre “el ahora” y “lo que quiero que llegue más pronto que tarde”.

Yo aprendí que, no sólo hay un camino, sino que disfrutar de ese camino es una de las cosas más maravillosas que puedes hacer en este mundo y en esta industria.

Jamás pierdas la meta de vista, no te desvíes de tu camino ni pierdas el enfoque, pero recuerda: las mejores experiencias, las que te hará mejor persona y mejor líder las vas a encontrar y las vas a vivir si te atreves a disfrutar del proceso. A dejar de ver lo que hay entre donde estás y donde quieres estar como un abismo, y más como una larga carretera en la que harás el viaje más alucinante de tu vida.

Te aseguro que si abres tu mente, lo será.

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El éxito es una cuestión de actitud, de mentalidad. Tener la mentalidad adecuada es uno de los principales y más importantes pasos que debes dar para que tu negocio de network marketing despegue realmente.

Incluso para crear cualquier pequeño o gran cambio en tu vida, a un nivel personal, requieres poner en sincronización tu mente, tu actitud y tus planes o sueños. Yo no encontré el éxito hasta que conseguir adaptar mi mente para ello, y sé que cuesta al principio. Hace falta un esfuerzo extra para cambiar la manera en que la mente funciona.

Así que voy a contarte algunas de las cosas que, según mi experiencia, prepararán tu mente para el éxito. Más específicamente, el éxito en el network marketing.

 

Querer realmente es poder.

Hay que querer algo realmente. Debes quererlo con un deseo tan grande que no te deje dormir, o que te levante muy temprano para poder ponerte, cuanto antes, a trabajar en cumplir ese deseo.

Debes desearlo con fuerza porque el network marketing tiene un proceso mucho más lento y doloroso de lo que la mayoría de la gente está dispuesta a soportar. Cuando quieres algo con ese fervor nada se puede interponer entre tus sueños y tú.

 

Yo soy el único responsable de cómo es mi vida ahora mismo.

Debes eliminar de tu mente el hábito de culpar a otros por las cosas que te ocurren, o por las cosas que no te gustan en este momento de tu vida. Pero tu tienes el control, en realidad, para cambiarlas. Cuando asumes esta mentalidad, además de hacerte responsable de tus actos para mal, lo harás para bien. Aprenderás de tus errores, pero también entenderás que cualquier cosa que quieras llevar a cabo, podrás hacerla porque TU TIENES EL CONTROL.

 

Haré LO QUE SEA.

Un pensamiento que debes asumir en el network marketing es que, para triunfar tienes que hacerlo que haga falta. Eso no quiere decir tomar decisiones poco éticas o traicionar a tus valores, sino desafiarte a ti mismo y hacer cosas que antes te habrán parecido arriesgadas o incómodas. La mentalidad de hacer lo que sea, o lo que haga falta es una en la que sigues siendo tu mismo, sigues aplicando tus valores y tus principios a tu negocio, pero te atreverás a probar cosas nuevas y a salir de tu zona de confort tantas veces como sea necesario. Con esta mentalidad, ¡nada es imposible!

 

El trabajo duro no puede asustarme.

Si la perspectiva de trabajar muchas horas y poner esfuerzo en cumplir tu sueño te parece mal, para empezar, no estás comprometido con ese sueño o no es tan importante para ti. No vas a encontrar un camino fácil en la vida para absolutamente nada, y mucho menos para las cosas que de verdad merecen la pena. Así que si quieres tener éxito en el network marketing prepárate para trabajar duro.

 

Olvidaré mi ego.

Hay dos cosas que a veces chocan entre si en este negocio: la poca creencia que tienen las personas en sus propios talentos y la dificultad que tienen muchos para soportar que les digan qué hacen mal y cómo cambiarlo.

¡Es asombroso como esas cosas pueden darse hasta en las mismas personas a la vez! Pero tiene solución. No digo que pueda ser tu caso, pero de todos modos tendrás que prepararte para el entrenamiento y para ser formado, y eso significa que deberás escuchar, reflexionar sobre lo que haces mal y tener la mente abierta para admitir cuando te equivocas y corregirlo.

Estar errado en algo no significa que no valgas para el negocio. Cometer fallos no significa que no valgas para el negocio, únicamente significa que aún debes entrenar y practicar más.

 

Tendré visión.

No necesitas ser un pionero y un visionario único, reinventar la rueda y asombrar a todos. Por suerte para ti y para millones de personas en el mundo, el network marketing es una industria que funciona y con sistemas que funcionan, que autoevoluciona con el tiempo y con las personas. Lo que si necesitas tener es TU visión clara, la de tus objetivos, las de los objetivos del equipo y la de tu estrategia para conseguir que todo eso encaje y funcione.

 

¡Estoy agradecida!

Ser y estar agradecido es más que un gesto o una palabra, es interiorizarlo y aprender a despertar siendo consciente de que tienes una buena vida, tienes una buena familia y tienes un futuro brillante y hermoso por delante. Tienes un techo sobre tu cabeza y comida en la mesa, y eso también es para agradecer. Si quieres que las cosas sean aún mejor, solo tienes que tomar las decisiones y poner trabajo y tiempo en lograrlo, pero cada día tienes miles de cosas por las que agradecer.

Y cada día tendrás un nuevo progreso por el que estar agradecido, sobre todo si aplicas todos y cada una de estas mentalidades.

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Una persona se marcha de tu equipo asegurando que esto es una perdida de tiempo, de dinero y que, además, seguro que es una estafa. La razón de ese disgusto, de su enfado y de su abandono reside en que las expectativas que puso en el network marketing no se correspondieron con lo que en realidad sucedió.

La culpa no es tuya, o quizás si lo fue si a esa persona le dijiste que iba a ser muy fácil y que iba a ganar mucho dinero muy pronto. Pero digamos que no lo hiciste, espero que seas una persona sensata y sepas la importancia de decirle a todas las personas con las que quieres trabajar que esto es un asunto serio. Así que no fue culpa tuya.

Pero para que quede claro, aquí es donde esta la clave: en tomárselo muy en serio, como una verdadera carrera profesional, ¡como lo que es!

Cualquiera que entre pensando que probará dos o tres meses y si no le funciona lo dejará, seguramente vea sus “sospechas” confirmadas porque no funcionará. Cualquiera que entre esperando ganar miles de euros nada más comenzar y haciendo muy poco esfuerzo se dará de bruces con una realidad muy distinta y mucho más dura. Hay quien decide “probar” el network marketing como el que prueba a comprar un billete de lotería, haciendo una pequeña inversión y esperando que eso se convierta en millones de la noche a la mañana. Pero el network marketing no es un billete de lotería, es una carrera en la que debes formarte

La diferencia entre el network marketing y otras carreras profesionales es que, en los otros casos, te preparas con años de antelación, estudias, haces prácticas… Y entiendes perfectamente que es lo normal. Tendrás que asumir responsabilidades que están por debajo de tu preparación y están mucho peor pagadas antes de comenzar a ver los frutos de tus años de estudio. Pero en el network marketing, los primeros años de trabajo son esos años de estudio. Es formación, son prácticas, ¡y ya estás comenzando a generar ingresos!

Quizás no sean espectaculares. De hecho, al principio parecerán unos ingresos algo decepcionantes y hasta puede que te dejen con un presupuesto muy apretado durante un tiempo. Pero sabes que merece la pena, porque en esos momentos ya no estás trabajando para llegar al final de mes, estás trabajando para construirte un futuro de libertad absoluta y de prosperidad.

Todos tenemos unas prioridades distintas, lo entiendo. Así que, si existen personas en mi equipo, o tu equipo, que no quieran dedicarse a esto a tiempo completo, y sólo quieren algunos ingresos extra para complementar su sueldo, es su decisión y es muy válida. Lo único que deben tener muy claro desde el principio es cuáles son los ingresos a los que aspiran realmente, conocer cuánto trabajo semanal o mensual les va a costar generar esos ingresos y justar sus agendas a eso.

Sea como sea, sea cual sea tu caso, y cual sea el de tus asociados, lo más importante a tener en cuenta es esto: no existe el éxito fácil, sólo existen alternativas de negocio que pueden ser más prósperas que otras, o que requieren menos inversión que otras. Pero todo negocio necesita su estrategia y su desarrollo, y toda carrera necesita preparación y práctica.

Nada está en manos de la suerte, por eso, nadie debería comenzar su negocio diciendo que “espera tener suerte” en esta industria, ni deberías admitir en tu equipo a nadie que piense así. No existe la suerte, no es una lotería, es una carrera profesional.

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Por si no te suena el término “higiene mental” comenzaré por dejar claro de que se trata: es un conjunto de actividades o de hábitos que debes llevar a cabo para cuidar de tu salud mental.

Lo que ocurre es que la mente es el motor de todo lo demás en tu vida. Tu mente y el estado en que se encuentre tiene un grandísimo impacto en tu salud física, en tu vida social, en tu carrera profesional… y hasta se reflejará en tu cara. Por eso mismo, que cuides de que todo lo que ocurre ahí dentro pase por una buena higiene mental es lo mismo que cuidar de el resto de aspectos de tu vida.

Pasar tiempo con personas a las que quieres ayuda a un buen estado mental, hacer deporte ayuda también, eliminar de tu vida malos hábitos o rutinas estresantes que no te aporten nada más, son grandes ayudas.

Pero aquí hay un par de cosas que puedes hacer por mejorar esa higiene mental:

Valórate. Seguro que eres capaz de decir al menos cinco cosas muy buenas de cada uno de tus amigos, compañeros o de tus familiares.  Intenta hacer lo mismo contigo: busca esas, al menos, cinco cosas realmente buenas que tienes y sé consciente de ello.

Mira lo positivo de las situaciones. Esfuérzate por ver el lado bueno de cada situación, en la mayoría de los casos los problemas no son para tanto y siempre puedes sacar algo bueno de ellos.

Y una muy importante:

Cuídate de tus propios pensamientos.

Imagínate esta historia como si te pasara a ti mismo. Es una historia que, en realidad, suena demasiado familiar en la mente de muchas personas, y tal vez realmente ya la hayas vivido de una manera o de otra.

Imagina que quieres crear un cambio total en tu vida. Te has hartado del empleo que tienes porque notas que te asfixia y en realidad, digamos, siempre quisiste ser artista. De hecho, ¡eres bastante bueno! Te cuesta admitirlo, eso sí, y tu padre siempre te dijo que nunca ibas a vivir de pintar garabatos.

Has hecho unas ilustraciones en tu tiempo libre, algunas las has subido a tus redes sociales y han tenido algunas interacciones positivas, pero como siempre en todas partes, también hay comentarios negativos. Por alguna razón que terminas de entender, has decidido darle vueltas y vueltas a esos comentarios negativos. Incluso cuando consigues una oportunidad realmente buena de convertir esas ilustraciones en tu nuevo trabajo.

Tienes una entrevista para una editorial, ellos quieren que trabajes en las portadas de una nueva serie de libros fantásticos y juveniles, dicen que tu estilo funcionaría genial con la idea de diseño que tienen.

Pero tu acudes hecho un manojo de nervios, no haces más que pensar en esos comentarios negativos. Además has visto accidentalmente los bocetos de otros antes de entrar al despacho y ahora estás seguro de que son mucho más buenos que los tuyos.

Hablas de tus dibujos y acabas resaltando casi sus fallos antes que sus virtudes. “No soy tan bueno.” “Jamás me ganaré la vida haciendo dibujos, ya lo decía papá.” Te dices. Y, mientras, no paras de pensar en que has arriesgado tu puesto “seguro” para venir aquí a perder el tiempo.

¿Qué crees que ocurrirá?

Lo peor de todo es que, en el caso probable de que tu actitud y tu inseguridad te dejen fuera, te irías a casa pensando que es normal, porque no vales, porque nunca debiste arriesgarte…

Ese es el devastador poder de nuestros pensamientos negativos. En este ejemplo has visto: inseguridad, lenguaje negativo con uno mismo, comparación de uno con los demás, fijación en los elementos negativos, dejar que la mala opinión de otros sea más importante que nada más, infravalorarse a uno mismo e incapacidad para tomar decisiones y escapar de una rutina negativa.

Esa es una potente fórmula mata-sueños.

Ahora te animo a que tomes esta historia y, en tu mente, cambies el escenario por tu negocio de network marketing. ¿Cómo crees que iría?

Lo peligroso de pensar tan mal de uno mismo es que, además de perder tus oportunidades de éxito ahuyentando a las personas con las que podrías trabajar, comienzas a creerte que de verdad mereces que todo te salga mal. Peligroso para tu negocio, peligroso para tu salud y peligroso para tus relaciones personal.

No debes ceder a ni uno de esos pensamientos. Quizás por eso lo llaman higiene mental, por la importancia de mantener tu mente limpia de elementos dañinos, contaminantes

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¿Alguna vez has ido a un museo a ver pinturas? Pueden gustarte las obras más modernas, o pueden no gustarte para nada, o puede que no las entiendas.  A veces requiere mirarlas un tiempo, o tal vez entender la historia del autor, para saber qué están transmitiendo.

¿Y qué hay de las pinturas más clásicas? Digamos grandes cuadros de los siglos XVI y XVII, por ejemplo.

Puedes mirar alguno de esos muy de cerca y notar cómo los trazos se amontonan, donde se une la pintura y donde se ha quedado la marca del pincel, como un testigo eterno de que aquello, por perfecto e increíble que parezca, es en realidad una unión de pinceladas y no una fotografía.

Y puedes dar unos pasos hacia atrás y ver la majestuosidad de todo el conjunto. A veces necesitarías pasarte toda una tarde frente a uno de esos cuadros para captar todos los detalles, los personajes en las sombras, las proporciones, y todas las pistas que hacen a los expertos saber dónde y cuando se pintó ese cuadro.

Pues, podríamos decir que muchas veces, esa experiencia se parece mucho a la de alguien que acaba de acercarse al network marketing. Excepto por esto: normalmente ves un cuadro primero desde lejos y ves toda la escena, y luego si quieres te acercas a los detalles. Mientras que algunas personas insisten en ver los detalles del network marketing primero, y no es hasta que los ven todos en conjunto cuando consiguen ver todo el cuadro.

En estos casos el seguimiento tiene un papel muy importante.

Algunas veces, apenas hace falta una charla más y algunas pocas dudas más resueltas para que esa persona comience a unir las piezas y ver la forma de la imagen.

Otras, en cambio, la persona con la que has estado hablando tiene que retroceder un poco, procesar todos los detalles y ver el dibujo completo, y eso puede costar unos días, algunas llamadas y algunas preguntas más.

Entender el network marketing por completo es un proceso que, realmente, no se consigue en unas pocas llamadas o reuniones, para algunas personas ¡hasta les lleva meses de trabajo! Porque si sólo ves la oportunidad, tal vez no estás viendo lo demás: el estilo de vida, el equipo, el desarrollo. O sólo ves los resultados y no ves el camino que hay que andar hasta llegar ahí. Y puede pasar que mientras arrancas tu negocio, sólo estés centrado en una parte muy pequeña del proceso. No es hasta que abres tu mente a más detalles, que consigues que todo funcione de verdad.

Durante el seguimiento, lo que ocurre realmente, es que algunas personas comienzan a ver la forma del cuadro y tienen que comprender cuál es su papel en él: si sólo es un espectador más o se convertirá en el autor.

Algunas cosas llevan su tiempo y, para algunos, ese tiempo puede ser mayor.  Por eso no debes descartar a nadie porque aún esté dudando y necesite que te pongas en contacto un par de veces más, tal vez aún no haya comprendido que sí tiene el poder para decidir cómo quiere que sea la obra que represente su vida.

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El Network marketing es un negocio social, colaborativo, en el que los éxitos de tu equipo pertenecen a todos los miembros de una manera o de otra.

Sin embargo, tu éxito y el de tu equipo también depende de que otras personas quieran trabajar contigo. Que quieran obtener el producto contigo, o que quieran asociarte a ti y formar parte de tu equipo. Contigo, por encima de cualquier otro.

Muchas personas ofrecen lo mismo en tu compañía, muchas personas que aprecias y que admiras. Pero necesitas que te escojan a ti.

Este negocio no admite competiciones tóxicas, y no avanzarás si empiezas a compararte con otros buscándote tus defectos o intentando destacar los defectos de otros. No, esto no funciona así, y si, alguna vez en tu necesidad de progresar has pensado en tirar tierra sobre tus compañeros deja que te diga que este no es lugar para ti.

Haciendo eso no te ayudas a ti mismo, pero si creas una nube oscura y perniciosa que hará sombra en tu compañía y en la reputación de toda la industria; una reputación que ya muchas personas están más que dispuestas a empañar con su odio y su envidia.

Pero no nos pongamos negativos. Ya te he dicho lo que no puedes hacer.

Pero como la clave del éxito está en ver la solución y no el problema, comencemos ya a hablar de lo que sí puedes hacer para salir de ese atasco temporal.

Tienes que ser auténtico.

Tienes que ser tú mismo. Siempre habrá una técnica o un truco que uno de tus compañeros tenga y quieras copiarle. ¡Perfecto! Siempre y cuando sigas siendo tú. Tú historia, tus razones, tu facilidad o tu dificultad para haber aprendido a dar los primeros pasos, tus metas… Conecta con las personas que son como tú.

Sólo hay un “tú”, pero hay miles de personas que conectarán con tu forma de ver las cosas, de sentir y de trabajar. Y de entre esas personas, encontrarás a tus mejores asociados.

Ten en cuenta que es muy importante que la gente con la que vayas a trabajar sean personas con las que TE GUSTE trabajar. Porque vas a pasar mucho tiempo con ellas.

Muestra autenticidad simplemente siendo natural, dejando que tu entusiasmo y tu pasión fluyan a través de ti en tus presentaciones, en tus reuniones. Que se te vea cómodo haciendo lo que te gusta y veamos que eres “real” y no una actuación. Esto es muy importante, porque lo contrario puede dar una sensación de engaño.

Lo que te digo, de una manera más clara y resumida es que, te vas a ver tentado a reconstruirte para ser igual que un líder al que admires, para tener su éxito. Pero tú no puedes ser él, igual que él no puede ser tú. Puedes aprender todo de él, filosofía y mentalidad, técnicas y consejos. Pero lo que hará que otras personas te prefieran a ti antes que a otros líderes es saber que puedes conectar con ellos, con sus problemas y con sus necesidades. Que tú eres la única persona que, de verdad, puede ayudarles.

Y eso sólo lo vas a lograr siendo honesto, auténtico, sin esconder quien eres en realidad, sin edulcorar o suavizar tu historia. Y, por supuesto, mostrando tu interés genuino por ayudar a esas personas que acuden a ti.

Con el tiempo, podrás preguntar a algunas de esas personas “¿Por qué yo?” y verás que la respuesta es muy parecida a lo que acabo de explicarte.

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