Día: 24 enero, 2018

Cualquier cumpleaños, cualquier año nuevo que se celebra, cualquier aniversario de un momento importante… son momentos que se convierten muy fácilmente en ocasiones para la reflexión si uno está abierto a ello.

Incluso, simplemente, un recuerdo se puede disparar en tu mente y te hace pensar en todo lo andado desde entonces. O todo lo que ha cambiado.

Son muchos los momentos importantes que han marcado este hermoso y emocionante camino que he estado andando en los últimos años, y son muchos los recuerdos que me explican por qué soy como soy, y soy quien soy.

Sin necesidad de entrar demasiado en lo personal, puedo compartir contigo algunas cosas importantes, otras menos, pero dignas de tener en cuenta, y otras que harán tu vida un poco más iluminada. Pequeñas lecciones del día a día, a las que tal vez no hayas prestado atención.

1. Compararse con otros es inútil y destructivo. Puedes tomar inspiración de otros, pero nadie será mejor ni peor que tú sólo porque su camino haya sido distinto. Lo importante es disfrutar de tu vida y mejorarla un poco cada día.

2. Nadie quiere problemas en su vida, pero es tras superarlos cuando te haces una persona más fuerte y, seguramente, mucho mejor.

3. Prepárate al máximo siempre, no dejes ningún detalle suelto. Y, aun así, prepárate también para ser flexible y dejar tu plan a un lado si es necesario.

4. Muchas situaciones que hoy te pueden parecer terribles, grandes problemas imposibles de solucionar, en cosa de unos días te parecerán muy distintas. En unos años, tal vez te rías de ello, si es que te acuerdas de que pasó.

5. Las cosas que no te hacen más feliz de alguna manera o de otra, que no te hagan más listo o preparado, ni más exitoso o más libre, son las cosas que sobran o que te atrasan.

6. No te lamentes por quién eres ahora o dónde estás. Lamentarse es una pérdida de tiempo y te hace sentir mal, incapaz de hacer nada por la situación. Cuando, en realidad, lo que debes hacer es pensar como cambiar eso. Y ponerte a ello.

7. No puedes estar de acuerdo con todo el mundo ni todo el mundo puede estar de acuerdo contigo. Ten la mente abierta para aprender de otras personas, en lugar de agarrarte a tu opinión como si fuera la única verdad. Pero ten también la capacidad para dejar de discutir con personas que jamás estarían dispuestas a abrir su mente para entender tus ideas, y emplear tu tiempo en cualquier otra cosa más positiva.

8. Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil. Es ser un ser humano que siente, y uno valiente capaz de reconocer sus sentimientos. No es ningún deshonor que otras personas vean tu lado más sensible en momentos en los que necesitas a alguien que te escuche, e incluso un hombro sobre el que llorar. Llorar es bueno, en realidad, hace que la tristeza desaparezca antes y puedas ver el problema mucho más claro después. Aquello que no se llora, a veces, corre el riesgo de convertirse en rabia.

9. Preocuparte por lo que otras personas piensan de ti es una de las maneras más rápidas y efectivas de hacerte infeliz a tiempo completo. Deja de hacerlo y disfruta de tu vida. Los demás seguro que están haciendo lo mismo en lugar de juzgarte, pero si no es así, los únicos perjudicados serán ellos.

10. Siempre habrá días en los que sientas que tienes el peso del mundo encima, y no puedes con él. Levántate, arréglate y sal a comértelo de todos modos, porque te aseguro que si lo haces, en el camino te olvidarás de por qué estabas mal para empezar.

11. Haz lo que quieras, ¡es tu vida! Solo hay una, y los días y los años pasan como rayos.

He aprendido muchas más cosas además de estas ideas y estas lecciones sobre la vida. Y seguiré aprendiendo cada día un poco más, porque estoy dispuesta a vivir, a equivocarme, a experimentar, a escuchar a otros… pero sobre todo, a escuchar un poco más a mi corazón y a mi instinto.

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