Mes: enero 2018

Un negocio de network marketing es muchas cosas a la vez: es negocio, es ocupación, es estilo de vida, es escuela, es socialización, y es una cantidad asombrosa de experiencias. Es algo simple y muy complejo a la vez que necesitará, de ti, toda tu concentración y tus fuerzas cuando lo estés construyendo.

Descubrir que existe una manera de trabajar diferente, enfocada a largo plazo en ganar libertad en lugar de sobrevivir mes a mes, es algo maravilloso. Descubrir que, además, te conviertes en tu propio jefe, es tanto un privilegio como una responsabilidad. Y aunque una de las más importantes características a desarrollar o a potenciar para conseguir el éxito sea esa de “pensar fuera de la caja”, esa responsabilidad exige algunas reglas.

Y tener una buena organización no es sólo un asunto de responsabilidad, sino también de resultados.

Lo cierto es que no existe tal cosa como la rutina absoluta en este negocio; me he acostumbrado a encontrarme cambiando todos mis horarios de sueño de una semana a la otra y vuelta a empezar, durmiendo sólo tres horas en todo un fin de semana, parar por casa lo justo para cambiar de maleta… Cuanto más progresas hacia el éxito, más difícil es mantenerte organizado. Pero igual de importante, o más, es encontrar los momentos para seguir haciéndolo.

¿Por qué es importante la organización?

Cuando hablo de la organización me refiero a tener dos cosas esenciales impecables: el lugar de tu casa que hayas destinado para ser tu oficina y tu agenda. No se trata sólo de limpieza, aunque eso también es importante.

  • Tener el escritorio despejado y ordenado, y un rincón de trabajo agradable y sin estorbos ni distracciones.
  • Saber dónde está cada cosa, incluyendo números de teléfono (además de en tu propio teléfono, que nunca se sabe), materiales para presentación, y lo que sea.
  • Tu agenda debe estar actualizada y estar clara para que sepas a simple vista el estado de todo: cosas hechas, cosas por hacer, llamadas por hacer, recordatorios, citas, etc…

La razón de hacer todo esto es muy simple. El caos distrae y te puede hacer casi imposible ver los avances que consigues, si es que los consigues a pesar del caos. Y aunque sea un negocio diferente y flexible, es un negocio y tienes que tomártelo muy en serio.

Sin organización es fácil que olvides cosas, como las citas, los seguimientos o todo tipo de tareas grandes o pequeñas. La falta de organización te puede causar confusión, y no tendrás claras qué llamadas habías hecho en los últimos días. Además, si no tienes ningún sistema probablemente tampoco tomes notas sobre tus contactos o reuniones, olvidando también detalles importantes sobe tus prospectos. ¡Hasta podrías confundir nombres!

Es que somos humanos y, aunque queramos, no podemos recordarlo todo con perfecto detalle si no tenemos una ayudita.

En cuanto a tu rincón de trabajo, estoy a favor de probar diferentes lugares gracias a la flexibilidad que este trabajo nos da: puedes repasar tu agenda y hacer llamadas desde el jardín, o mientras das un paseo por el parque. Pero sigue siendo necesario que tengas un rincón de trabajo en casa al que recurrir. Un escritorio, un lugar amplio, decorado como quieras. Un lugar que te anime a ser productivo, que te motive y que no te distraiga.

Una bonita y agradable “oficina” te da energía, te ayuda a producir, a avanzar…

Cuesta muy poco, apenas unos minutos de tu día, mantener esa organización. Y, a cambio, esa organización te devuelve tiempo multiplicado, te la sensación de progreso casi diariamente, y te da una capacidad increíble para llevar adelante todo cuanto quieras sin perder un ápice de profesionalidad.

Así que, no es sólo cuestión de trabajo duro; sobre todo, es cuestión de trabajo inteligente.

1

Cualquier cumpleaños, cualquier año nuevo que se celebra, cualquier aniversario de un momento importante… son momentos que se convierten muy fácilmente en ocasiones para la reflexión si uno está abierto a ello.

Incluso, simplemente, un recuerdo se puede disparar en tu mente y te hace pensar en todo lo andado desde entonces. O todo lo que ha cambiado.

Son muchos los momentos importantes que han marcado este hermoso y emocionante camino que he estado andando en los últimos años, y son muchos los recuerdos que me explican por qué soy como soy, y soy quien soy.

Sin necesidad de entrar demasiado en lo personal, puedo compartir contigo algunas cosas importantes, otras menos, pero dignas de tener en cuenta, y otras que harán tu vida un poco más iluminada. Pequeñas lecciones del día a día, a las que tal vez no hayas prestado atención.

1. Compararse con otros es inútil y destructivo. Puedes tomar inspiración de otros, pero nadie será mejor ni peor que tú sólo porque su camino haya sido distinto. Lo importante es disfrutar de tu vida y mejorarla un poco cada día.

2. Nadie quiere problemas en su vida, pero es tras superarlos cuando te haces una persona más fuerte y, seguramente, mucho mejor.

3. Prepárate al máximo siempre, no dejes ningún detalle suelto. Y, aun así, prepárate también para ser flexible y dejar tu plan a un lado si es necesario.

4. Muchas situaciones que hoy te pueden parecer terribles, grandes problemas imposibles de solucionar, en cosa de unos días te parecerán muy distintas. En unos años, tal vez te rías de ello, si es que te acuerdas de que pasó.

5. Las cosas que no te hacen más feliz de alguna manera o de otra, que no te hagan más listo o preparado, ni más exitoso o más libre, son las cosas que sobran o que te atrasan.

6. No te lamentes por quién eres ahora o dónde estás. Lamentarse es una pérdida de tiempo y te hace sentir mal, incapaz de hacer nada por la situación. Cuando, en realidad, lo que debes hacer es pensar como cambiar eso. Y ponerte a ello.

7. No puedes estar de acuerdo con todo el mundo ni todo el mundo puede estar de acuerdo contigo. Ten la mente abierta para aprender de otras personas, en lugar de agarrarte a tu opinión como si fuera la única verdad. Pero ten también la capacidad para dejar de discutir con personas que jamás estarían dispuestas a abrir su mente para entender tus ideas, y emplear tu tiempo en cualquier otra cosa más positiva.

8. Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil. Es ser un ser humano que siente, y uno valiente capaz de reconocer sus sentimientos. No es ningún deshonor que otras personas vean tu lado más sensible en momentos en los que necesitas a alguien que te escuche, e incluso un hombro sobre el que llorar. Llorar es bueno, en realidad, hace que la tristeza desaparezca antes y puedas ver el problema mucho más claro después. Aquello que no se llora, a veces, corre el riesgo de convertirse en rabia.

9. Preocuparte por lo que otras personas piensan de ti es una de las maneras más rápidas y efectivas de hacerte infeliz a tiempo completo. Deja de hacerlo y disfruta de tu vida. Los demás seguro que están haciendo lo mismo en lugar de juzgarte, pero si no es así, los únicos perjudicados serán ellos.

10. Siempre habrá días en los que sientas que tienes el peso del mundo encima, y no puedes con él. Levántate, arréglate y sal a comértelo de todos modos, porque te aseguro que si lo haces, en el camino te olvidarás de por qué estabas mal para empezar.

11. Haz lo que quieras, ¡es tu vida! Solo hay una, y los días y los años pasan como rayos.

He aprendido muchas más cosas además de estas ideas y estas lecciones sobre la vida. Y seguiré aprendiendo cada día un poco más, porque estoy dispuesta a vivir, a equivocarme, a experimentar, a escuchar a otros… pero sobre todo, a escuchar un poco más a mi corazón y a mi instinto.

2

Hace muy poquito que he estado en un evento regional y es, simplemente, increíble. Ves tanta energía, tanta positividad, tantas ganas de comerse el mundo y cambiar las cosas…

Y si has estado en uno de estos eventos lo sabes, sabes la energía que se concentra en lugares y momentos como éstos.

Por eso existen, entre otras cosas. Además de toda la información, además de los entrenamientos y todo eso, se convierten en un enorme foco de energías compartidas y potenciadas. Y lo que debes hacer es tomar toda energía que has recogido en este evento ¡y usarla!

Estás lleno de motivación y te ves, quizás el próximo año, siendo uno de los líderes que están hablando en el escenario.

¿Y sabes qué? Haces bien en tener esa visión porque yo estuve igual una vez, regresando de un evento global completamente alucinada y sabiendo que estaba en el lugar correcto, yendo en la dirección adecuada. ¡Y así fue!

Yo ahora he conseguido hacer realidad esa visión.

Porque un día tomé toda esa motivación y toda esa energía, y la convertí en algo más que un sentimiento. Lo convertí en poder.

 

La clave está en aprovechar el momento.

No todos los días vas a tener las cosas tan claras, ni vas a estar igual de motivado. Lo cierto es que tampoco puedes esperar a estar motivado para trabajar en tu plan, pero sí que puedes aprovechar ese momento increíble de motivación y hacer que sea útil, que te dé un impulso que será decisivo.

Cuando llegas tras un evento global o regional, tienes una visión muy clara de lo que quieres. Tienes la inspiración y tienes tu meta. Has visto las posibilidades, has conocido las historias de muchos líderes y sabes que la tuya puede encajar perfectamente, porque el único requisito indispensable es QUERER CONSEGUIRLO. Y tú de eso tienes de sobra. ¿No es así?

La primera vez que fui a un evento global vi miles y miles de personas, que ya estaban haciendo con sus vidas justamente lo que querían hacer. La inspiración que sentí, las personas con las que hablé… todo ello me puso en el estado mental adecuado para comenzar a trabajar duro por mi meta.

Pero no debes dejar que ese estado mental se debilite por las distracciones. ¡Tienes que aprovecharlo, fortalecerlo y poner tu plan en movimiento!

El plan.

Toma todo lo que has aprendido en ese evento y aplícalo a un plan intensivo de 90 días. 90 días en los que trabajarás sin saltarte ni uno sólo. ¡Ni un domingo! Ten claro a dónde quieres llegar en ese periodo de tiempo: ganancias, rango, etc…  Te vas a enfrentar a tu primera gran reto en tu negocio. Pero una vez lo superes, vas a verte capaz de TODO.

Día a día.

Cómo he dicho antes, no todos los días vas a sentirte con las mismas energías y el mismo ánimo. Y eso significa que tu motivación no será igual. Siempre puedes trabajar en tu motivación con desarrollo personal (de hecho, ¡debes hacerlo!). Pero es importante que hayas aprovechado tu subidón de energía post-evento para crear una rutina de trabajo que puedas mantener y que te asegure un progreso, aunque tengas un día menos animado.

Mantén el contacto con personas que conociste en el evento.

Aunque sean de otro equipo y no trabajéis en la misma línea, seguro que has hecho buenas migas con otros compañeros, con los que puedes reconectar de tanto en tanto y compartir experiencias. Son personas que entienden tu visión, te entienden y te apoyan.

También puedes contar con personas de tu mismo equipo, reagrupaos, tened una reunión de estrategia y daos un pequeño empujón mutuo.

Recuerda que rodearte de personas con tus mismas ambiciones y sueños, que comprendan tu visión y por qué haces lo que haces, es una de las maneras más efectivas de recargar esa pequeña batería de positividad que te hace falta para darle más impulso a tu negocio. ¡Además de trabajar en tu desarrollo diariamente!

¡Y no pares hasta que hayas logrado tu sueño!

No te pierdas el próximo evento de tu compañía, porque tal vez reconozcan tu trabajo, o simplemente porque es una oportunidad para crecer y seguir llenándote de inspiración, conocer a personas asombrosas y aprendder nuevas técnicas.

Pero sería bonito que en el próximo evento seas tú quien inspire a otros, ¿verdad? Cuento con que así sea. Allí te quiero ver, pero antes, tienes trabajo por hacer.

2

Creo que estoy en un momento de mi vida en el que he alcanzado la mayor parte de lo que quería hacer y ser. Aunque ya sabrás que el desarrollo personal nunca tiene fin y el camino de un líder nunca se deja de andar.

Pero una de las cosas más importantes que tuve que aprender para dar ese salto entre quien era y quien quería ser (o quien sabía que estaba destinada a ser) es que, lo que han en medio es realmente un camino, una carretera, o una colina si lo prefieres. Como sea, jamás ha sido un abismo.

Tendemos a ver el lugar en el que estamos como un suelo seguro, y el lugar a donde queremos ir se ve a lo lejos, casi como una fotografía.

Lo que hay en medio, por desconocimiento, es un gran abismo oscuro que debemos saltar con los ojos cerrados y mucha fe.

Pero como en aquella película de aventuras, sólo es el primer paso el que debes dar con fe para darte cuenta de que siempre fue terreno seguro, sólido: simplemente no eras capaz de verlo.

Nunca ha sido un salto a lo desconocido. Tomar la decisión de hacer algo nuevo por tu carrera, de cambiar las rutinas en tu vida, y de adquirir nuevos hábitos siempre te llevará a un escenario nuevo al que no estabas acostumbrado. Pero la salida de la zona de confort puede ser luminosa, maravillosa e inspiradora si quieres que así sea, en un lugar de una incertidumbre aterradora.

Tienes que pasar por todo eso para ser lo que quieres ser, para ser más fuerte, más feliz, más libre, mejor preparado, para lo que sea… Tienes que pasar por dar ese pasito de fe, salir de la zona de confort, hacer cosas que antes no hacías ni te habías planteado que serías capaz de hacer. Y para muchas personas, ese paso sigue siendo una de las barreras más importantes. No son capaces de ver el camino, y aún cuando dan el paso, siguen sin ver más allá de donde está su pie.

Ven el abismo, la incertidumbre entre “el ahora” y “lo que quiero que llegue más pronto que tarde”.

Yo aprendí que, no sólo hay un camino, sino que disfrutar de ese camino es una de las cosas más maravillosas que puedes hacer en este mundo y en esta industria.

Jamás pierdas la meta de vista, no te desvíes de tu camino ni pierdas el enfoque, pero recuerda: las mejores experiencias, las que te hará mejor persona y mejor líder las vas a encontrar y las vas a vivir si te atreves a disfrutar del proceso. A dejar de ver lo que hay entre donde estás y donde quieres estar como un abismo, y más como una larga carretera en la que harás el viaje más alucinante de tu vida.

Te aseguro que si abres tu mente, lo será.

2

El éxito es una cuestión de actitud, de mentalidad. Tener la mentalidad adecuada es uno de los principales y más importantes pasos que debes dar para que tu negocio de network marketing despegue realmente.

Incluso para crear cualquier pequeño o gran cambio en tu vida, a un nivel personal, requieres poner en sincronización tu mente, tu actitud y tus planes o sueños. Yo no encontré el éxito hasta que conseguir adaptar mi mente para ello, y sé que cuesta al principio. Hace falta un esfuerzo extra para cambiar la manera en que la mente funciona.

Así que voy a contarte algunas de las cosas que, según mi experiencia, prepararán tu mente para el éxito. Más específicamente, el éxito en el network marketing.

 

Querer realmente es poder.

Hay que querer algo realmente. Debes quererlo con un deseo tan grande que no te deje dormir, o que te levante muy temprano para poder ponerte, cuanto antes, a trabajar en cumplir ese deseo.

Debes desearlo con fuerza porque el network marketing tiene un proceso mucho más lento y doloroso de lo que la mayoría de la gente está dispuesta a soportar. Cuando quieres algo con ese fervor nada se puede interponer entre tus sueños y tú.

 

Yo soy el único responsable de cómo es mi vida ahora mismo.

Debes eliminar de tu mente el hábito de culpar a otros por las cosas que te ocurren, o por las cosas que no te gustan en este momento de tu vida. Pero tu tienes el control, en realidad, para cambiarlas. Cuando asumes esta mentalidad, además de hacerte responsable de tus actos para mal, lo harás para bien. Aprenderás de tus errores, pero también entenderás que cualquier cosa que quieras llevar a cabo, podrás hacerla porque TU TIENES EL CONTROL.

 

Haré LO QUE SEA.

Un pensamiento que debes asumir en el network marketing es que, para triunfar tienes que hacerlo que haga falta. Eso no quiere decir tomar decisiones poco éticas o traicionar a tus valores, sino desafiarte a ti mismo y hacer cosas que antes te habrán parecido arriesgadas o incómodas. La mentalidad de hacer lo que sea, o lo que haga falta es una en la que sigues siendo tu mismo, sigues aplicando tus valores y tus principios a tu negocio, pero te atreverás a probar cosas nuevas y a salir de tu zona de confort tantas veces como sea necesario. Con esta mentalidad, ¡nada es imposible!

 

El trabajo duro no puede asustarme.

Si la perspectiva de trabajar muchas horas y poner esfuerzo en cumplir tu sueño te parece mal, para empezar, no estás comprometido con ese sueño o no es tan importante para ti. No vas a encontrar un camino fácil en la vida para absolutamente nada, y mucho menos para las cosas que de verdad merecen la pena. Así que si quieres tener éxito en el network marketing prepárate para trabajar duro.

 

Olvidaré mi ego.

Hay dos cosas que a veces chocan entre si en este negocio: la poca creencia que tienen las personas en sus propios talentos y la dificultad que tienen muchos para soportar que les digan qué hacen mal y cómo cambiarlo.

¡Es asombroso como esas cosas pueden darse hasta en las mismas personas a la vez! Pero tiene solución. No digo que pueda ser tu caso, pero de todos modos tendrás que prepararte para el entrenamiento y para ser formado, y eso significa que deberás escuchar, reflexionar sobre lo que haces mal y tener la mente abierta para admitir cuando te equivocas y corregirlo.

Estar errado en algo no significa que no valgas para el negocio. Cometer fallos no significa que no valgas para el negocio, únicamente significa que aún debes entrenar y practicar más.

 

Tendré visión.

No necesitas ser un pionero y un visionario único, reinventar la rueda y asombrar a todos. Por suerte para ti y para millones de personas en el mundo, el network marketing es una industria que funciona y con sistemas que funcionan, que autoevoluciona con el tiempo y con las personas. Lo que si necesitas tener es TU visión clara, la de tus objetivos, las de los objetivos del equipo y la de tu estrategia para conseguir que todo eso encaje y funcione.

 

¡Estoy agradecida!

Ser y estar agradecido es más que un gesto o una palabra, es interiorizarlo y aprender a despertar siendo consciente de que tienes una buena vida, tienes una buena familia y tienes un futuro brillante y hermoso por delante. Tienes un techo sobre tu cabeza y comida en la mesa, y eso también es para agradecer. Si quieres que las cosas sean aún mejor, solo tienes que tomar las decisiones y poner trabajo y tiempo en lograrlo, pero cada día tienes miles de cosas por las que agradecer.

Y cada día tendrás un nuevo progreso por el que estar agradecido, sobre todo si aplicas todos y cada una de estas mentalidades.

5