Día: 19 diciembre, 2017

No importa si tu objetivo es convertirte en un líder que trabaje para inspirar y guiar a una organización de personas, o tan sólo quieras mejorar un poco tu nivel económico actual; sea cual sea tu nivel de ambición para comenzar en el network marketing tendrás que enfrentarte a algunos cambios y a algunos retos. Y uno de ellos será reflexionar sobre cómo las circunstancias te afectan o dejas que te afecten.

En este punto podemos simplificarlo en dos simples mentalidades opuestas: la de acción contra la de reacción.

Mentalidad de Acción.

Las cosas suceden y no tienes el control absoluto de todo lo que ocurre a tu alrededor, como las decisiones que toman otros, por ejemplo. Hay muchas cosas que se escapan a tu control, de hecho, pero eso no te hace una víctima de las circunstancias.

Una mentalidad de acción te da la ventaja de ver la situación, analizarla, y decidir cómo actuarás para que la situación te sea beneficiosa, o por lo menos, que no salgas perdiendo.

Se trata de actuar con cabeza fría, con calma.

Mentalidad de Reacción.

No piensas, no razonas… simplemente reaccionas. Esta mentalidad puede llevarte a muy malas situaciones porque tiendes a no pensar lo que dices, a dejarte llevar por las emociones, e incluso pagar con los que tienes alrededor el disgusto de algo que, si lo piensas bien, verás que no es para tanto. No era para dejarse llevar y desde luego no era para hacer sufrir a otros injustamente por tu mal manejo de las emociones.

¿Qué aportan esas mentalidades a tu éxito?

Si quieres convertirte en un buen líder, está claro que una mentalidad orientada a procesar las situaciones antes de actuar es la ideal. Primero porque así eres capaz de ver todo el conjunto, la realidad de la situación, tal como es y no tal como la sientes. Segundo porque genera confianza y tu cabeza calmada sabrá tratar a las personas a tu alrededor con respeto, pase lo que pase.

Por el contrario, una mentalidad de reacción siempre te tendrá en un estrés continuo, y esa actitud hará estragos en tus relaciones con tu equipo. Recuerda que es más importante cómo reaccionas antes una circunstancia o un hecho, que el propio hecho.

En tu vida personal estos rasgos también hacen la diferencia entre tener buenas relaciones personales o no, entre tener una vida feliz, o creer que todo lo que te ocurre es una gran tragedia.

Pero créeme, si quieres trabajar con personas, ayudar a personas e inspirar a otras personas a seguir tu ejemplo, tienes que hacerlo con una mentalidad dispuesta a ver el lado bueno de cada hecho, de ver la solución al problema y la puerta en el muro.

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