Mes: diciembre 2017

Una persona se marcha de tu equipo asegurando que esto es una perdida de tiempo, de dinero y que, además, seguro que es una estafa. La razón de ese disgusto, de su enfado y de su abandono reside en que las expectativas que puso en el network marketing no se correspondieron con lo que en realidad sucedió.

La culpa no es tuya, o quizás si lo fue si a esa persona le dijiste que iba a ser muy fácil y que iba a ganar mucho dinero muy pronto. Pero digamos que no lo hiciste, espero que seas una persona sensata y sepas la importancia de decirle a todas las personas con las que quieres trabajar que esto es un asunto serio. Así que no fue culpa tuya.

Pero para que quede claro, aquí es donde esta la clave: en tomárselo muy en serio, como una verdadera carrera profesional, ¡como lo que es!

Cualquiera que entre pensando que probará dos o tres meses y si no le funciona lo dejará, seguramente vea sus “sospechas” confirmadas porque no funcionará. Cualquiera que entre esperando ganar miles de euros nada más comenzar y haciendo muy poco esfuerzo se dará de bruces con una realidad muy distinta y mucho más dura. Hay quien decide “probar” el network marketing como el que prueba a comprar un billete de lotería, haciendo una pequeña inversión y esperando que eso se convierta en millones de la noche a la mañana. Pero el network marketing no es un billete de lotería, es una carrera en la que debes formarte

La diferencia entre el network marketing y otras carreras profesionales es que, en los otros casos, te preparas con años de antelación, estudias, haces prácticas… Y entiendes perfectamente que es lo normal. Tendrás que asumir responsabilidades que están por debajo de tu preparación y están mucho peor pagadas antes de comenzar a ver los frutos de tus años de estudio. Pero en el network marketing, los primeros años de trabajo son esos años de estudio. Es formación, son prácticas, ¡y ya estás comenzando a generar ingresos!

Quizás no sean espectaculares. De hecho, al principio parecerán unos ingresos algo decepcionantes y hasta puede que te dejen con un presupuesto muy apretado durante un tiempo. Pero sabes que merece la pena, porque en esos momentos ya no estás trabajando para llegar al final de mes, estás trabajando para construirte un futuro de libertad absoluta y de prosperidad.

Todos tenemos unas prioridades distintas, lo entiendo. Así que, si existen personas en mi equipo, o tu equipo, que no quieran dedicarse a esto a tiempo completo, y sólo quieren algunos ingresos extra para complementar su sueldo, es su decisión y es muy válida. Lo único que deben tener muy claro desde el principio es cuáles son los ingresos a los que aspiran realmente, conocer cuánto trabajo semanal o mensual les va a costar generar esos ingresos y justar sus agendas a eso.

Sea como sea, sea cual sea tu caso, y cual sea el de tus asociados, lo más importante a tener en cuenta es esto: no existe el éxito fácil, sólo existen alternativas de negocio que pueden ser más prósperas que otras, o que requieren menos inversión que otras. Pero todo negocio necesita su estrategia y su desarrollo, y toda carrera necesita preparación y práctica.

Nada está en manos de la suerte, por eso, nadie debería comenzar su negocio diciendo que “espera tener suerte” en esta industria, ni deberías admitir en tu equipo a nadie que piense así. No existe la suerte, no es una lotería, es una carrera profesional.

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¿Recuerdas como era la navidad cuando eras pequeño?

Las luces, las canciones, las comidas en familia y la ilusión de todo el mundo sigue ahí, pero tal vez y no lo vivas de la misma manera. Claro que entonces SI creías en la magia, Papa Noel o los Reyes Magos, de verdad estaban a punto de visitar tu casa y dejarte asombrosos regalos, en aquellos años.

Parece que, si pierdes la creencia en la magia, las navidades se convierten en un trámite por el que pasar, una época de gastos y poco más.

¡No tiene por qué ser así!

¿Quieres recuperar esa magia? Entonces lo primero que necesitas es QUERERLO de verdad, tener la voluntad de hacer que estas fechas sean mágicas de nuevo.

Y ¿Por qué querrías hacer eso?

Te daré dos razones bien poderosas:

La primera es que, si tienes hijos, puedes disfrutar junto a ellos de una de las épocas del año que más felices los hacen. Y los mejores recuerdos que puedes regalarles para que les acompañen toda su vida son navidades realmente felices, de ilusión y que os unan aún más.

La segunda es por tu propio bienestar. No hay ninguna razón por la cual hacerte mayor signifique que debas dejar de disfrutar de épocas que existen para traer felicidad a las personas. No hay ninguna razón por la que debas prohibirte, por la edad, ser un poco más positivo, más alegre y más amable.

Tu desarrollo personal y tu mentalidad para el éxito también se ven reforzados cuando disfrutas al máximo fiestas como estas.

No sólo tienes todo el derecho de disfrutar, es que DEBERIAS, disfrutar un poco más de la vida, agradecer los buenos momentos y aprovechar cada ocasión posible de compartir en familia.

Te voy a dar algunos consejos para que recuperes la ilusión navideña y vuelvas a soñar, como cuando eras pequeño.

Nada tiene que ser perfecto.

Tendrás invitados en casa y te preocupa más de lo que debiera que la comida sea perfecta, la decoración, los regalos, etc… Es uno de esos errores que cometemos al hacernos mayores, hasta las navidades se convierten en un trabajo para el que nos encontramos demasiado poco cualificados. Las imágenes de navidades perfectas con las que nos inunda la televisión y las películas no ayudan. Pero tienes que parar, lo importante es lo que se vive en familia, la calidez con la que recibes a tus invitados, no que sepas la correcta etiqueta de cómo ordenar los cubiertos.

Incluso si no vives en familia, elige ilusionarte.

Si estás leyendo esto pensando que tu familia vive demasiado lejos, que tu situación este año no te acompaña, vives sólo, etc… Esa no es razón para desterrar una fiesta que antaño te ilusionaba de tu vida. Adorna un poco la casa, encuentra un amigo con el que celebrar, sal de casa y mira las hermosas luces que seguro que hay en tu ciudad. Hazte una cena especial, aunque sea para ti mismo, y organiza un Skype con tu familia para brindar juntos. ¡Regálate algo que deseabas desde hace tiempo! No es tu situación lo que importa, si no cómo decides actuar ante la situación.

Haz tus propios adornos.

Hay un encanto especial en dedicarle algún tiempo a montar el árbol desde cero, o crear adornos con materiales reciclados, o trozos de felpa y algodón. No es elegante, no es de digno de unas navidades de película, ¡pero es tan constructivo y satisfactorio! Y es un momento perfecto para compartir en familia también.

Nada es obligatorio.

Cuando crecemos, hay ciertas cosas que se hacen en estas épocas casi de forma automática. Algún plato de la cena que en realidad cambiarías por otra cosa, esas tarjetas navideñas que siempre envías, pero que ya firmas casi sin mirar, algunos compromisos sociales que se han convertido en otro trámite más.

Hagas lo que hagas durante estas fiestas, asegúrate que lo haces porque quieres, porque sientes que es correcto o porque te hace feliz.

No tienes que obligarte a ser feliz, sólo permitírtelo.

 

Lo que quiero decir es que tienes que dejar de agobiarte por lo que deberías o no hacer, lo que debería o no pasar y como deberían o no ser estas fiestas, y simplemente abrazarlas tal como son y aprovechar de ella sus mejores momentos. Una vez abandones todos esos estándares que nos imponemos como adultos, empezamos a ver estas fechas, de nuevo, cómo eran cuando éramos pequeños.

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No importa si tu objetivo es convertirte en un líder que trabaje para inspirar y guiar a una organización de personas, o tan sólo quieras mejorar un poco tu nivel económico actual; sea cual sea tu nivel de ambición para comenzar en el network marketing tendrás que enfrentarte a algunos cambios y a algunos retos. Y uno de ellos será reflexionar sobre cómo las circunstancias te afectan o dejas que te afecten.

En este punto podemos simplificarlo en dos simples mentalidades opuestas: la de acción contra la de reacción.

Mentalidad de Acción.

Las cosas suceden y no tienes el control absoluto de todo lo que ocurre a tu alrededor, como las decisiones que toman otros, por ejemplo. Hay muchas cosas que se escapan a tu control, de hecho, pero eso no te hace una víctima de las circunstancias.

Una mentalidad de acción te da la ventaja de ver la situación, analizarla, y decidir cómo actuarás para que la situación te sea beneficiosa, o por lo menos, que no salgas perdiendo.

Se trata de actuar con cabeza fría, con calma.

Mentalidad de Reacción.

No piensas, no razonas… simplemente reaccionas. Esta mentalidad puede llevarte a muy malas situaciones porque tiendes a no pensar lo que dices, a dejarte llevar por las emociones, e incluso pagar con los que tienes alrededor el disgusto de algo que, si lo piensas bien, verás que no es para tanto. No era para dejarse llevar y desde luego no era para hacer sufrir a otros injustamente por tu mal manejo de las emociones.

¿Qué aportan esas mentalidades a tu éxito?

Si quieres convertirte en un buen líder, está claro que una mentalidad orientada a procesar las situaciones antes de actuar es la ideal. Primero porque así eres capaz de ver todo el conjunto, la realidad de la situación, tal como es y no tal como la sientes. Segundo porque genera confianza y tu cabeza calmada sabrá tratar a las personas a tu alrededor con respeto, pase lo que pase.

Por el contrario, una mentalidad de reacción siempre te tendrá en un estrés continuo, y esa actitud hará estragos en tus relaciones con tu equipo. Recuerda que es más importante cómo reaccionas antes una circunstancia o un hecho, que el propio hecho.

En tu vida personal estos rasgos también hacen la diferencia entre tener buenas relaciones personales o no, entre tener una vida feliz, o creer que todo lo que te ocurre es una gran tragedia.

Pero créeme, si quieres trabajar con personas, ayudar a personas e inspirar a otras personas a seguir tu ejemplo, tienes que hacerlo con una mentalidad dispuesta a ver el lado bueno de cada hecho, de ver la solución al problema y la puerta en el muro.

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Por si no te suena el término “higiene mental” comenzaré por dejar claro de que se trata: es un conjunto de actividades o de hábitos que debes llevar a cabo para cuidar de tu salud mental.

Lo que ocurre es que la mente es el motor de todo lo demás en tu vida. Tu mente y el estado en que se encuentre tiene un grandísimo impacto en tu salud física, en tu vida social, en tu carrera profesional… y hasta se reflejará en tu cara. Por eso mismo, que cuides de que todo lo que ocurre ahí dentro pase por una buena higiene mental es lo mismo que cuidar de el resto de aspectos de tu vida.

Pasar tiempo con personas a las que quieres ayuda a un buen estado mental, hacer deporte ayuda también, eliminar de tu vida malos hábitos o rutinas estresantes que no te aporten nada más, son grandes ayudas.

Pero aquí hay un par de cosas que puedes hacer por mejorar esa higiene mental:

Valórate. Seguro que eres capaz de decir al menos cinco cosas muy buenas de cada uno de tus amigos, compañeros o de tus familiares.  Intenta hacer lo mismo contigo: busca esas, al menos, cinco cosas realmente buenas que tienes y sé consciente de ello.

Mira lo positivo de las situaciones. Esfuérzate por ver el lado bueno de cada situación, en la mayoría de los casos los problemas no son para tanto y siempre puedes sacar algo bueno de ellos.

Y una muy importante:

Cuídate de tus propios pensamientos.

Imagínate esta historia como si te pasara a ti mismo. Es una historia que, en realidad, suena demasiado familiar en la mente de muchas personas, y tal vez realmente ya la hayas vivido de una manera o de otra.

Imagina que quieres crear un cambio total en tu vida. Te has hartado del empleo que tienes porque notas que te asfixia y en realidad, digamos, siempre quisiste ser artista. De hecho, ¡eres bastante bueno! Te cuesta admitirlo, eso sí, y tu padre siempre te dijo que nunca ibas a vivir de pintar garabatos.

Has hecho unas ilustraciones en tu tiempo libre, algunas las has subido a tus redes sociales y han tenido algunas interacciones positivas, pero como siempre en todas partes, también hay comentarios negativos. Por alguna razón que terminas de entender, has decidido darle vueltas y vueltas a esos comentarios negativos. Incluso cuando consigues una oportunidad realmente buena de convertir esas ilustraciones en tu nuevo trabajo.

Tienes una entrevista para una editorial, ellos quieren que trabajes en las portadas de una nueva serie de libros fantásticos y juveniles, dicen que tu estilo funcionaría genial con la idea de diseño que tienen.

Pero tu acudes hecho un manojo de nervios, no haces más que pensar en esos comentarios negativos. Además has visto accidentalmente los bocetos de otros antes de entrar al despacho y ahora estás seguro de que son mucho más buenos que los tuyos.

Hablas de tus dibujos y acabas resaltando casi sus fallos antes que sus virtudes. “No soy tan bueno.” “Jamás me ganaré la vida haciendo dibujos, ya lo decía papá.” Te dices. Y, mientras, no paras de pensar en que has arriesgado tu puesto “seguro” para venir aquí a perder el tiempo.

¿Qué crees que ocurrirá?

Lo peor de todo es que, en el caso probable de que tu actitud y tu inseguridad te dejen fuera, te irías a casa pensando que es normal, porque no vales, porque nunca debiste arriesgarte…

Ese es el devastador poder de nuestros pensamientos negativos. En este ejemplo has visto: inseguridad, lenguaje negativo con uno mismo, comparación de uno con los demás, fijación en los elementos negativos, dejar que la mala opinión de otros sea más importante que nada más, infravalorarse a uno mismo e incapacidad para tomar decisiones y escapar de una rutina negativa.

Esa es una potente fórmula mata-sueños.

Ahora te animo a que tomes esta historia y, en tu mente, cambies el escenario por tu negocio de network marketing. ¿Cómo crees que iría?

Lo peligroso de pensar tan mal de uno mismo es que, además de perder tus oportunidades de éxito ahuyentando a las personas con las que podrías trabajar, comienzas a creerte que de verdad mereces que todo te salga mal. Peligroso para tu negocio, peligroso para tu salud y peligroso para tus relaciones personal.

No debes ceder a ni uno de esos pensamientos. Quizás por eso lo llaman higiene mental, por la importancia de mantener tu mente limpia de elementos dañinos, contaminantes

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¿Alguna vez has ido a un museo a ver pinturas? Pueden gustarte las obras más modernas, o pueden no gustarte para nada, o puede que no las entiendas.  A veces requiere mirarlas un tiempo, o tal vez entender la historia del autor, para saber qué están transmitiendo.

¿Y qué hay de las pinturas más clásicas? Digamos grandes cuadros de los siglos XVI y XVII, por ejemplo.

Puedes mirar alguno de esos muy de cerca y notar cómo los trazos se amontonan, donde se une la pintura y donde se ha quedado la marca del pincel, como un testigo eterno de que aquello, por perfecto e increíble que parezca, es en realidad una unión de pinceladas y no una fotografía.

Y puedes dar unos pasos hacia atrás y ver la majestuosidad de todo el conjunto. A veces necesitarías pasarte toda una tarde frente a uno de esos cuadros para captar todos los detalles, los personajes en las sombras, las proporciones, y todas las pistas que hacen a los expertos saber dónde y cuando se pintó ese cuadro.

Pues, podríamos decir que muchas veces, esa experiencia se parece mucho a la de alguien que acaba de acercarse al network marketing. Excepto por esto: normalmente ves un cuadro primero desde lejos y ves toda la escena, y luego si quieres te acercas a los detalles. Mientras que algunas personas insisten en ver los detalles del network marketing primero, y no es hasta que los ven todos en conjunto cuando consiguen ver todo el cuadro.

En estos casos el seguimiento tiene un papel muy importante.

Algunas veces, apenas hace falta una charla más y algunas pocas dudas más resueltas para que esa persona comience a unir las piezas y ver la forma de la imagen.

Otras, en cambio, la persona con la que has estado hablando tiene que retroceder un poco, procesar todos los detalles y ver el dibujo completo, y eso puede costar unos días, algunas llamadas y algunas preguntas más.

Entender el network marketing por completo es un proceso que, realmente, no se consigue en unas pocas llamadas o reuniones, para algunas personas ¡hasta les lleva meses de trabajo! Porque si sólo ves la oportunidad, tal vez no estás viendo lo demás: el estilo de vida, el equipo, el desarrollo. O sólo ves los resultados y no ves el camino que hay que andar hasta llegar ahí. Y puede pasar que mientras arrancas tu negocio, sólo estés centrado en una parte muy pequeña del proceso. No es hasta que abres tu mente a más detalles, que consigues que todo funcione de verdad.

Durante el seguimiento, lo que ocurre realmente, es que algunas personas comienzan a ver la forma del cuadro y tienen que comprender cuál es su papel en él: si sólo es un espectador más o se convertirá en el autor.

Algunas cosas llevan su tiempo y, para algunos, ese tiempo puede ser mayor.  Por eso no debes descartar a nadie porque aún esté dudando y necesite que te pongas en contacto un par de veces más, tal vez aún no haya comprendido que sí tiene el poder para decidir cómo quiere que sea la obra que represente su vida.

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