Día: 30 octubre, 2017

La velocidad a la que tu equipo crece, se desarrolla, sube de nivel y genera ventas depende de ti. Tú vas a marcar la velocidad, pero también la potencia.

Puede ser un paseo en bici, o puede ser un tren de alta velocidad dispuesto a recorrer un país entero en cuestión de horas.

Puedes crear un despegue lento o uno rápido para tus nuevos miembros.

Y sea cual sea el ritmo que escojas estará bien mientras tengas en cuenta lo siguiente:

Que no pare de moverse. Y para ello, tu no debes parar.

Tu equipo se fija en ti, tú eres su principal ejemplo e inspiración, y es tu responsabilidad mantener el ritmo para el resto del equipo. Mantener el movimiento empezando por ti.

Sin embargo, a la hora de tratar con tu equipo, siempre debes recordar que no eres un jefe, no eres una figura autoritaria que deba exigir que mantengan el ritmo por medio de la imposición. Es también tu responsabilidad estar para ayudarles en el principio, cuando debes hacer un esfuerzo extra para impulsarlos hasta que ellos adquieran su propia velocidad. Pero también estarás para ellos más adelante, como compañero, como alguien con quien puede contar en todo momento.

Desde arriba, hasta más abajo, todo tu equipo necesitará tu ayuda en un momento u otro.

Cómo líder, no debes relajarte demasiado y desentenderte del equipo, ni dejar que otros bajo tu responsabilidad lo hagan. Aunque la barra que señala nuestras ambiciones personales está más alta para unos que para otros, y es algo perfectamente normal y entendible, lo que debe estar siempre igualado es el nivel de compromiso que tenemos con los miembros de nuestro equipo.

Cada persona a la que ayudes a obtener resultados, es un miembro poderoso más en un equipo cada vez más poderoso.

También debes recordar que un líder nunca deja de aprender. Los nuevos conocimientos que ganas te ayudarán a mantener siempre un equipo activo y exitoso. Lo que aprendes lo transmites, y siempre mantienes mentes abiertas y una visión fresca y actualizada de todo.

Al final de todo, estar siempre para tu equipo no significa que tu equipo dependa para ti de todo. Sino que seas capaz de construir un equipo fuerte, pero que no dude en consultarte, que siempre sepa a donde a acudir, pero que cada vez lo necesite menos. Un equipo de líderes que sea capaz de hacer por otros lo que tú has hecho por ellos. Dejarlos volar, triunfar… Pero sin llegar a abandonarlos.

Después de todo, tu seguirás marcando el ritmo para todos, y siendo alguien cercano, visible y activo, es la mejor manera de liderar hacia adelante y sin pausas.

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