Día: 2 septiembre, 2017

El entusiasmo y los grandes retos forman parte de la agenda un líder. ¡Vamos a por todas!

Con grandes metas puestas en la agenda y con una visión ambiciosa, con energía y con todo lo que haga falta para seguir creciendo, para llegar a la meta.

Pero claro, que tu meta no tiene porque ser la misma para todos. Y eso hay que entenderlo también. Es perfectamente normal.

Como líder, tú tienes tus ambiciones y tus sueños, que seguramente será muy grandes. También tienes la responsabilidad de guiar e inspirar. Pero no hace falta que recuerde que este no es un empleo tradicional, donde hay un jefe, un encargado un… Aquí cada uno es dueño de su propio negocio, y colaboramos entre nosotros, como equipo, para conseguir unas grandes metas.

Así que, como cada cual es el dueño de su propio negocio, tú no deberías decirle a nadie si debería hacer más. Sobre todo, si en ningún momento te ha dejado entender que tenga una meta mayor a la que correspondan esos resultados que tú buscas en esa persona, como, por ejemplo, ser Diamante.

Cuando digo que entiendas a tu equipo, lo que digo es tan simple como entender que, en realidad, no todo el mundo desea ser diamante o diamante azul. Habrá un buen número de los miembros de tu equipo que si lo hagan. Habrá algunos de ellos incluso mucho más ambiciosos que, nada más empezar, ya estén mirando a la corona de diamantes y estén ajustando toda su agenda para llegar a ese preciso y preciado momento.

Pero también vas a conocer a muchas personas que sólo quieren tener un poco más de libertad, ser dueños de sus rutinas y de su tiempo.

Cada persona tiene unos sueños concretos, un nivel de estilo de vida que querrá alcanzar y un nivel de compromiso que concuerda con lo que esperan de la industria y la compañía.

Y luego, en un lugar aparte, estarán aquellos que, si quieren hacerse ricos o alcanzar grandes rangos, pero no quieren invertir el esfuerzo y el tiempo necesario.

¿Qué puedes esperar y qué pedir de cada uno de ellos?

De aquellos que quieren llegar a diamante o más allá y ponen empeño en ello, puedes esperar un compromiso total, puedes animarlos, puedes hacer entrenamientos más exhaustivos con ellos, puedes esperar verlos organizar eventos y, antes de lo que piensas, podrás verlos formar un equipo propio con identidad propia.

De aquellos que no parecen planear llegar tan lejos, pero son felices haciendo lo que hacen puedes esperar que sigan así. No quieras cambiarlos, al fin y al cabo, se sienten felices de ser parte del equipo, se esfuerzan para conseguir sus metas, hacen su parte y tienen justamente lo que quieren: ingresos adicionales y tranquilidad, con más o menos tiempo para sus asuntos.

No significa que no deseen esforzarse o que tengan miedo al fracaso. Simple y llanamente es que están consiguiendo las metas que se propusieron, y en este momento de sus vidas, no quieren proponerse nuevas. Quizás en un futuro los veas cambiar de opinión y necesiten nuevos retos. Pero si les exiges más, si les impones metas que no son las suyas, te arriesgas a que dejen de estar felices en tu equipo y lo pierdas.

Y de aquellos que, si desean los grandes resultados, pero pensaban que sería mucho más fácil y rápido… lo único que puedes esperar es que más tarde o más temprano, se den cuenta de que todo cuesta un precio y, o están dispuestos a pagarlo con esfuerzo, o tal vez se han equivocado de vocación. Hay un número limitado de veces que puedes explicarle a una persona qué debe hacer o qué tiene que esperar de un sistema. Puedes explicárselo a todos, pero no podrás repetirlo infinitamente.

Así que, al final, en este sentido, no puedes hacer realmente demasiado. Puedes hacer muchas cosas por tu equipo menos imponerle una meta personal a alguien.

Lo que si puedes es continuar haciendo es crear un buen ambiente, hacer que todos los miembros se sientan felices de ser parte de tu equipo, puedes inspirarles con tu ejemplo, y muchos querrán seguir tus pasos.

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