Mes: agosto 2017

Una de las cosas que pueden parecer terriblemente difíciles o frustrantes, aunque en realidad se trate de algo muy simple, son las llamadas de seguimiento.

De hecho, puedo decirte que es aquí donde algunos networkers empiezan a perder el entusiasmo y donde la confianza de muchos se pone a prueba para no superarla.

Pero se trata de una cuestión de práctica, de paciencia y, sobre todo, de mucha constancia. Es mucho más sencillo de lo que puede parecer, si te atienes a estos principios básicos y evitas caer en los errores más comunes.

Tranquilo, casi todo el mundo ha cometido alguno en algún momento, sólo necesitas darte cuenta y proponerte corregir tus hábitos.

 

No lo dejes pasar.

Uno de los peores hábitos que te van a hacer fallar y perder prospectos es el de posponer cosas, el de dejarlo “para luego”. No importa si estás ocupado, porque pocas cosas de tu rutina deberían ser más importantes que tomarte un rato para hacer seguimiento. Tiene que ser un hábito diario, no algo que dejas para cuando tienes una tarde libre.

Si a alguien le dijiste que le llamarías el martes, llama el martes a la hora que acordasteis.

Para evitar dejar una cita sin cumplir es bueno que tengas bien actualizada tu agenda, así que, si tienes un viaje programado o una reunión, no te comprometas por error a llamar en esos días. Y, si surge después de haberte comprometido a llamar, llama un poco antes para avisar y aprovechas para volver a conversar con esa persona.

 

No atosigues.

Una cosa es seguir y otra perseguir.

Imagínate un viaje largo en carretera. Llevas a tus hijos pequeños en el asiento de atrás que ya están aburridos de estar sentados y quieren salir a jugar, pero el viaje les parece eterno y cada cinco minutos o menos preguntan si falta mucho para llegar. Y al cabo de media hora, no puedes más, adviertes que el próximo que pregunte algo se quedará castigado sin poder jugar con la pelota el resto de la tarde.

Ellos no entienden que sea molesto, para ellos lo molesto es que aún estén sentados en ese coche sin saber cuánto tardarán en salir de él.

Pero lamentablemente, tú corres el riesgo de sonar igual que unos niños pequeños agobiados por el asiento de atrás. Sé honesto, lo has hecho.

Has llamado cada par de días preguntando si ya se había aclarado. Y la respuesta ha sido más o menos la misma siempre. Que si no he podido mirarlo, que si no he tenido tiempo de hablar con mi pareja sobre esto… si te cogen el teléfono.

La otra persona no lo tenía claro, pero tu manera de abordar el asunto no ha ayudado. Has sido inseguro, has presionado y se te ha notado una desesperación por obtener respuesta, como la de un niño por salir del coche. No sólo hace que te noten con poca seguridad, sino que también acabas siendo un tanto “pesado”.

En lugar de eso, ofrece alguna novedad que puedan interesarles, habla de expansión o de apertura de alguna zona y dale a la otra persona la posibilidad de formar parte de algo importante desde su creación. Hazlo sobre la otra persona, no sobre ti. Si no hay respuesta deja pasar un tiempo y vuelve a llamar cuando tengas otra cosa que ofrecer, una promoción, algo nuevo, y no preguntar qué ha decidido. Y siempre, siempre, hazte sonar como alguien emocionado y jamás como alguien que está perdiendo la paciencia.

 

Y, por supuesto, no insistas cuando es evidente que no va a ninguna parte.

Por muy bien que lo hagas todo, siempre va a haber personas que no saben decir que no, y sólo te dirán que puede, aunque sea que no. Es molesto, es poco honesto contigo, pero es aún peor para ellos mismos. Se quedan atrapados en una comunicación que no desean continuar y no saben cómo cortar. Y te roban tiempo que podrías estar usando en otras tareas o dedicándoselo a personas que si estén realmente interesadas o a las que tengas que guiar en sus primeros pasos.

Te encontrarás excusas o contestadores automáticos. Pero lo más sano para ambas partes es que taches su nombre de tu agenda en cuando veas que, realmente no se trata de alguien que tenga miedo a dar el paso, o que no sea su mejor momento. Si no de alguien a quien, de verdad, no le interesa nada, pero no tiene la iniciativa ni la prioridad de dejártelo claro.

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Si ya estás trabajando por cambiar tu vida y estás en pleno proceso de ir a por tu meta, estas reglas te serán mucho más que útiles, te serán de necesidad vital.

Son las reglas que debes autoimponerte para mantener el viento soplando en las alas de tu embarcación, para mantener funcionando el motor que te impulsa por la carretera hacia el éxito.

Regla número 1: Trabaja sin parar.

Bueno, claro que puedes parar, descansar, tener tiempo para tu familia y todas esas cosas. Pero una de las cosas más importantes para impulsar tu negocio es que dediques muchas horas y mucha constancia en los primeros meses. Esta es la parte en la que te estás forjando como networker y en la que estás descubriendo cómo eres en el negocio. La acción masiva puede verse como algo agotador, pero es necesario en el proceso y te ayudará a tener resultados antes.

Regla número 2: Si confías en ti, ya hay al menos una persona que lo hace.

No debe importante demasiado si te dicen que no tienes lo que hay que tener o que no sólo tienes pajaritos en la cabeza. Confía en ti mismo, confía en que si algo no se te da bien es porque aún tienes que aprender más, y que si algo se te da bien podrás hacerlo que se te dé de película. Confía y los demás ya abrirán los ojos. Además, tu confianza en ti mismo te hará las cosas mucho más sencillas: tu confianza se reflejará en la percepción de ti que tendrán los demás y te abrirá más puertas.

Regla número 3: Adiós a la negatividad, y a los negativos.

Esta regla tiene que ver mucho con la anterior. Debes desconectar de los pensamientos negativos, del pesimismo y pasar menos tiempo escuchando a personas que sólo te dicen cosas negativas. Sustitúyelo por actividades de desarrollo y crecimiento personal, por cosas que te hagan feliz y más preparado y seguro para continuar el camino.

Regla número 4: No le tengas miedo al fracaso.

El miedo al fracaso se puede convertir en una obsesión que te impida dar los pasos más importantes. En lugar de eso, piensa fallar el algo natural en el proceso de crecer y hacerse mejor. Permitirte fallar es igual a permitirte actuar sabiendo que vas a acertar… o vas a aprender.

Regla número 5: ¡Rompe algunas reglas!

No éstas, claro está. Se trata de que te relajes de vez en cuando, que no quieras hacerlo todo al pie del manual y te des algo de margen para descubrir otros caminos.

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¡Ya tenenos DealShaker en español!

La plataforma de comercio electrónico que nos permite comprar y vender con OneCoins ya ha incorporado el idioma español a su menú.

DealShaker originalmente fue lanzada en inglés y chino, siendo los idiomas de mayor uso entre sus usuarios, pero ahora, por fin, toda la comunidad de mineros y usuarios de OneCoins hispanohablantes tienen su tienda online favorita en su idioma.

Además de poder comprobarlo nosotros mismos, nos llega este mensaje desde la compañía:

¡Hola a toda la familia de OneLife!

Para apoyar el mercado latinoamericano y a todos los miembros y comerciantes españoles que se registren en la plataforma DealShaker, el equipo de OneLife ha unido sus esfuerzas con el equipo de DealShaker para proporcionar la Plataforma de Comerciantes ¡ahora en ESPAÑOL!

¡Felicitaciones!

El español es el idioma oficial en más de 18 estados soberanos. Un gran agradecimiento a todos los líderes hispanohablantes y sus equipos que han contribuido a la plataforma DealShaker ¡proporcionando una gran diversidad de productos y servicios!
Apreciamos su valiosa contribución y queremos dar nuestro apoyo a todos los equipos hispanohablantes!

¡Sigue creciendo y siempre apunta alto!

A todos los demás miembros – ¡Estad alerta!
¡Hay más por venir!

¡Así que habrá muchas más novedades pronto! ¡Celebrémoslo mirando algunas ofertas! Visita DealShaker aquí: https://dealshaker.com/es/

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Una parte importante de tu planificación es la visualización. Es también parte de la ley de la atracción que puedes usar para conseguir una vida más positiva y llena de éxitos.

Pero visualizar es mucho más que imaginar brevemente algo, visualizar es VERLO en tu mente, verlo de verdad, recrearte en esa imagen, estudiarla y asimilarla.

Así que, practica con estos consejos la manera de conseguir una visualización más completa y útil.

Lo primero es tener un espacio tranquilo.

Puede ser en tu propia habitación, siempre que estés sólo, o cualquier otro rincón de la casa. Pero es importante que no haya ruido ni te vayan a interrumpir. Si tienes la posibilidad, prueba a hacerlo al aire libre, por ejemplo, en el jardín o en un parque. Esa mezcla de tranquilidad y naturaleza te inspirará aún más.

Preparación.

Debes sentarte en una posición en la que vayas estar cómodo y no te distraiga o te haga querer cambiar la postura. Necesitarás estar un buen rato en esa posición y debe ser una de la que te olvides enseguida, porque el siguiente paso es vaciar tu mente.

Cierra los ojos, relájate y despeja tu mente. Una manera de poder hacer esto es concentrándote solamente en el ritmo de tu respiración, que debe ser pausada y profunda.

La visualización.

No sólo lo verás como un concepto, lo verás como un recuerdo nítido de algo que aún está por pasar. Visualiza el momento en el que alcanzas tu meta con todo lujo de detalles. ¿Dónde ocurre? ¿cómo te sientes? ¿Qué personas hay contigo? Puedes visualizar mucho más, incluso la ropa que llevas puesta, si hay música o hay personas hablando, cómo reaccionas a ese momento, etc…

Puedes anotar tu visualización en tu agenda o en tu diario y retomarla o expandirla el próximo día. Esa visualización te ayuda a seguir el plan con más detalles y con más determinación, además de atraer una energía muy positiva que servirá de impulsora de tus planes.

¡A visualizar!

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La felicidad no es el final del camino, no es el premio final que debemos ganar. La felicidad es, en realidad, el estado de ánimo que debería ser el natural en todas las personas. Y es, además, una de las mejores herramientas para conseguir cumplir sueños, planes y hacer a otras personas felices también.

La felicidad es una materia prima con la que creamos miles de cosas maravillosas en la vida. Pero como materia que es, necesita espacio. Necesita un enorme espacio en el que poder crecer, en el que poder crear. Y ese espacio lo estamos llenando constantemente de otras cosas que no nos hacen ningún bien.

Ahora, si quieres hacer más espacio para que la felicidad pueda crecer y ayudarte a crecer a ti, tienes que liberarte.

De la opinión de los otros.

Vivir intentando cumplir las expectativas de otras personas y no las tuyas propias es una manera muy asfixiante de vivir. No te deja espacio para tus sueños, ni tan siquiera para respirar con tranquilidad en tu propia piel. Libérate de la necesidad de vivir según la opinión de otros y podrás ser libre para descubrir cómo quieres realmente vivir tu vida.

Del pasado.

El pasado ya ocurrió. Tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas, y no puedes querer refugiarte en las cosas buenas del pasado para no hacer frente al control de tu futuro. Ni puedes tirar constantemente de recuerdos negativos para impedirte tomar decisiones o avanzar. El pasado está ahí para saber de dónde venimos, ver el camino recorrido, aprender de lo bueno y de lo malo, pero sabiendo siempre que a donde tienes que mirar es hacia adelante, no hacia atrás.

Del miedo.

El miedo a “¿qué pasará si me equivoco?” el miedo a “¿y si no puedo dar la talla?” y todos esos miedos que se convierten en ansiedad sobre el futuro. Si te equivocas, aprenderás algo. Si no das la talla, es porque aún no estabas del todo preparado, no porque jamás lo vayas a lograr. Si, si… todas esas preguntas tienen su respuesta, y la respuesta es que no pasa nada. Porque pase lo que pase, siempre habrá otra oportunidad, otro día, y cualquier tropiezo solo sirve para fortalecerte. Deja de temer y comenzarás a experimentar, a crecer y a vivir.

De las críticas.

No puedes tener una vida positiva y feliz si tienes una conducta negativa y destructiva hacia a otros. Deja de juzgar y de criticar, y guarda esas energías para crear cambios positivos en tu vida y en la de aquellos que te rodean.

De las excusas.

No hay excusa que valga, hazte responsable de lo que haces y de lo que no haces. Si puedes cambiar algo, cámbialo.

De las lamentaciones.

Si tienes tiempo para quejarte de ello, tienes tiempo para buscar una solución. Activa la parte más positiva de tu cerebro, busca siempre las soluciones y tus problemas dejarán de existir porque ya no serán un problema, sólo un puzzle que resolver.

De las restricciones.

No sólo de los límites que te pones mentalmente con las inseguridades, sino también de las ataduras que te creas cuando decides tramar un plan que no tenga margen de cambio. De esas paredes que creas a tu alrededor cuando quieres que todo salga de una manera concreta y no te dejas a ti mismo ser flexible, cuando no te abres al cambio. Restringes tu camino a una sola línea recta cuando la vida es algo más grande y llena de infinitos caminos e intersecciones.

Libérate de todo eso y serás capaz de disfrutar mucho más de la vida y capaz de llevar cualquier proyecto a buen puerto. Dejarás de ver lo negativo en las situaciones y en las personas, tendrás una mente más creativa y resolutiva. Verás el mundo lleno de infinitas posibilidades que existe. Y serás más feliz y, como consecuencia, mucho más exitoso.

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Le hablas a un amigo de tu nuevo proyecto y se pone como si le dijeras que te acabas de unir a una secta. Presentas tu negocio a alguien y notas las “malas vibraciones” por toda la sala, en forma de miradas que juzgan y comentarios llenos de cinismo.

Pero ¿Por qué pasa tan a menudo?

La principal razón de esto es que es un modelo que nos saca, mentalmente, de lo que conocemos y entendemos como normal. Muchas personas entienden que lo ideal es tener un trabajo de ocho horas y un pago fijo mensual. Incluso si no les gusta su trabajo o si sienten que les pagan poco por todo lo que hacen, lo ven mucho más seguro.

Es ese dicho de “malo vale malo conocido”. Es un trabajo que no les llena, pero es lo que conocen como normal, es lo confiable, saben qué es lo que hay y qué deben esperar de ello.

Cuando mencionas cosas como los ingresos residuales, suena muy mal a muchas personas. Piensan que es una manera de aprovecharse del trabajo de otros cuando, en realidad, es un ingreso que deriva de un trabajo que tú ya has hecho con anterioridad. Sin embargo, fallan en ver que, en su trabajo de ocho horas, su superior gana dinero porque ellos ganan dinero, y el superior de su superior, y así hasta el propietario de la compañía.

Sin embargo, en el Network Marketing, si necesitas dejar de trabajar un tiempo por motivos personales, pero ya has estado trabajando años… no tendrás que preocuparte de que, de pronto, las facturas te destrocen. Eso si, nadie puede retirarse tras solo unos meses. El Network Marketing nunca es un “remedio milagroso” para tus cuentas, sin esfuerzo, tiempo y constancia no hay ganancias.

Pero el asunto es que, a algunas personas no les van a valer que les expliques ejemplos o le cuentes que las cosas no son como se las han imaginado.

Con el tiempo vas a identificar cuáles son las objeciones que, si puedes responder, cuáles son las dudas de escépticos que acabarán por convertirse en trabajadores y admiradores de esta industria, y cuáles no son más que excusas para no escucharte. Te recomendaría que no gastaras demasiado tiempo en los últimos. Será como intentar convencer a una pared que se convierta en puerta usando sólo tus palabras.

Solo tienes paciencia y ejemplo.

Tienes tu ejemplo para demostrar que se equivocan, y cuando vean cómo ha cambiado tu vida, entonces lo entenderán. Y si no lo quieren entender… pues, ¡que pena! Son ellos los que más pierden con esa actitud.

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Tener unos momentos libres no significa dejar de pensar, dejar de analizar o dejar de mirar hacia mis objetivos. Tener momentos libres, más relajados, no es otra cosa que una pequeña pausa para tomar aliento y continuar con más fuerza. Y lo mejor de esos momentos es que puedes, de verdad, observar las situaciones, el mundo, tu progreso… meditar, reflexionar. E incluso encontrar inspiración en aquello que te rodea.

Y así es como, en un momento de tranquilidad y de relax, me quedé mirando a las palmeras y pensé en todo el tiempo que le toma a una palmera convertirse en lo que llega a ser.

Como árbol, la palmera es una planta única, bella y admirable. No es como como esos árboles robustos, anchos y que demuestran su solemne edad en el grueso de sus cortezas. No es como esos árboles de ramas que se extienden por todas partes, creando una cúpula natural bajo la que cobijarse.

La palmera es tan alta, y tan fina que parece frágil. Pero es todo lo contrario, es una planta que se ha desarrollado con paciencia y siempre mirando hacia arriba. A ningún otro lado salvo hacia arriba.

Una palmera, de media, puede medir más de 25 metros. ¡Algunas especies de palmera incluso alcanzan los 60 metros! Y eso tiene que ocurrir en mucho tiempo, y mientras luchan por crecer también luchan por aguantar contra el viento, la lluvia y lo que haga falta. Si tienen que doblar su tronco lo hacen.

Avanzan unos pocos centímetros cada año, pacientes pero seguras. Hacia arriba, hacia lo más alto. Quizás no les queda más remedio que hacerlo así, poco a poco, y enviando las energías siempre hacia arriba y cada vez más hacia arriba.

No sé cuánto tarda en crecer una palmera hasta su altura máxima, pero para cuando lo ha hecho, ya nadie se ha dado cuenta de que ha estado creciendo. Para cuando deja de hacerlo, lleva años siendo teniendo un tronco alto, inmenso y fuerte.

Y lo mejor de todo es que estas plantas viven más de cien años. ¡Incluso se conocen palmeras que llevan plantadas más de doscientos! Resistentes, pacientes y duraderas.

Así es como todos querríamos ser, o deberíamos aspirar a ser. Resistentes, o mejor dicho resilientes, pacientes para conseguir un éxito verdadero y permanente, para construir una carrera y un estilo de vida que esté con nosotros y sirva a la siguiente generación.

Sé paciente pero constante, como la palmera. Y conseguirás verlo todo desde las alturas.

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Esto te lo digo tanto si estás aprendiendo o si estás apunto de enseñar a alguien más: no hay mejor manera de enseñar que animando a que se actúe.

La primera fase es cuando explicas, la segunda cuando muestras… pero la que realmente calará hondo en las personas en cuando ellos mismos tienen que ponerlo en práctica.

Así que, si estás dando tus primeros pasitos en el Network Marketing, muy probablemente estés intentando reunir toda la información posible. Estarás leyendo blogs, como éste, y estarás viendo videos, charlas, entrenamientos…

Y, ¿sabes? Lo estás haciendo bien. No te voy a decir que no te informes o que no te eduques, tienes que hacerlo. Tienes que leer mucho, tienes que trabajar tanto en conocimientos como en el estado mental, y tienes que aprender a absorber y asimilar nuevos conceptos, porque de todos modos ya debes saber que para llevar este negocio tienes que desligarte de las ideas que absorbiste para prepararte como empleado asalariado.

Todo eso está muy bien.

Pero debes estar dispuesto a entender y aceptar que, cuando llegues a la calle, a poner en práctica lo que has aprendido en la teoría, vas a sentir que no entendiste nada.

No te preocupes, es normal… y no es exactamente así.

¿Sabes cómo los niños pequeños pasan un tiempo antes de aprender a manejar sus manos o sus pies? Y entrenan cada minuto del día. Saben que quieren ir de un punto a otro… Saben cómo se anda… un pie detrás de otro… pero no es hasta que se han caído varias veces que lo consiguen.

Es un poco lo que ocurre cuando comienzas en el Network Marketing. Sabes lo que tienes que hacer, en teoría… Pero hay cosas que no sabrás manejar hasta que estés poniéndolo en práctica. Puede ser tu lenguaje no verbal, o puede ser que te falta seguridad. Pueden ser mil cosas y todas se corrigen después de haberlo visto en vivo.

Y está bien, es lo natural.

Permítete, sin más reprimenda que tomar nota de lo que ha pasado para aprender de ello, caerte y tropezarte, como el niño que empieza a andar y aún no ha desarrollado la fuerza de sus piernas. Para ese niño pequeño, la única manera de desarrollar dicha fuerza es obligándose a intentarlo otra vez, caerse y volverlo a intentar.

Si tan simple es para todos nosotros cuando somos tan pequeños y aparentemente tan frágiles… ¿Por qué nos cuesta verlo cuando nos hacemos mayores? Ninguno de nosotros podría caminar sin esa tozudez y esa determinación. Si nos hubiéramos limitado a quedarnos sentados en el suelo, llorando porque no hemos sido capaces de hacer la carrera completa a través del salón.

No hay maestro como la experiencia, si estamos completamente abiertos a aprender de ella.

Sal, equivócate y vuelve a intentarlo.

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