Día: 4 julio, 2017

No es fácil apartarse de las distracciones y de aquellas cosas que te desvían siempre un poco de la meta o te hacen perder el enfoque. Lo sé, no es fácil.

El enfoque es algo muy importante en tu carrera como networker. Es casi lo más importante; puedes tener todas las habilidades del mundo, puedes saber idiomas y tener un don de gentes increíble, puedes tenerlo todo, pero sin enfoque, estarás perdido igualmente. Con el enfoque adecuado puedes llegar tan lejos como quieras incluso con menos recursos, así de importante es.

Y el enemigo de tu enfoque son todas esas distracciones. Por eso no es fácil, si fuera fácil, seguramente no sería tan importante.

Pero aquí es donde viene lo más curioso de todo:

Las distracciones y el enfoque son dos contendientes en una lucha. Es un duelo entre dos oponentes. Y el más fuerte será aquél a quien tu decidas prestar atención, a quién le das agua, a quien animas… Conscientemente, dirás que estás animando a tu enfoque, pero inconscientemente puede que estés prestando más tiempo de tu día a tus distracciones. Éstas ganan y tu enfoque es derrotado.

Piensa bien. ¿Lo estás haciendo?

Sólo si tu enfoque es realmente fuerte, podrá derrotar a cada distracción.

He dicho que no es fácil. Las distracciones son tentadoras, incluso cuando no son distracciones por ocio. Aunque sean distracciones que te hacen estar de mal humor, incluso las distracciones sobre otros proyectos en los que ni siquiera estás tan seguro de querer participar. Pero esas cosas, sean agradables o no, son siempre tan inmediatas, son capaces de hacer que el tiempo se transforme a tu alrededor y, sin saber cómo, has perdido muchas horas útiles en un día, minutos a minutos.

Sin darte cuenta, siempre es más fácil ayudar al luchador que, en realidad, está en tu contra.

No hay un truco, una respuesta ni una rutina infalible contra las distracciones, sólo existe lo siguiente: Sé consciente de que necesitas concentrarte en tu enfoque. Sé consciente de la importante de seguir tu meta pese a todo y contra toda distracción, y elige, día tras día y hora tras hora, ponerte del lado, siempre, de tu enfoque.

Haz que la visión de lo que quieres conseguir sea tan fuerte, que nada pueda interponerse, ninguna distracción.

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