Día: 23 febrero, 2017

Lo que ha ocurrido este fin de semana sólo se puede describir con adjetivos tales, que podría parecer que hablamos de cine, una de esas películas que te hacen soñar a la vez que aumentan tu adrenalina.

He vivido dos días absolutamente mágicos en los que todo lo que pudiéramos esperar que saliera bien, salía más que excelente. Días compartidos con compañeros y conociendo a personas nuevas que son ya de esta gran familia. Un torbellino maravilloso de sucesos y emociones que comenzó por todo lo alto cuando nos enteramos de todas las personas que estaban queriendo entrar a participar y todas las que al final no lo lograron por falta de espacio.

Del sábado me gustaría destacar el panel del que formé parte, junto a mis fantásticas compañeras Laura Caro, Ana Flavia Bittencourt, Lilyana Rivera, Melisa Lucero y Maru Regueira. Un panel con mucho poder en el que mis compañeras y yo hablamos de la transformación del papel de la mujer, de liderazgo, de cómo trabajamos por descubrir el potencial de más mujeres para que cambien sus vidas.

Ya sabéis: “una buena mujer conoce sus límites, una mujer inteligente sabe que no tiene ninguno.”

El domingo continuaba este torbellino con más historias, más emociones, reconocimientos y el aprendizaje que pudimos hacer los unos de los otros.
En resumen, fue un fin de semana en el que vivimos unas experiencias maravillosas y en el que se desató algo que seguirá creando cambios.

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