Mes: agosto 2016

Hoy traigo otra fábula que nos servirá para reflexionar sobre las decisiones que tomamos continuamente.

Había un camino poco transitado ubicado muy cerca de un pantano. En el camino, un charquito de agua daba cobijo a una rana y no muy lejos de allí, en el pantano, vivía otra ranita amiga y vecina.

El pantano era profundo, espacioso y la rana que allí vivía insistía cada día en decirle a su amiga que se mudara allí con ella, pues era un lugar mucho más espacioso, con agua de sobra para las dos, donde saltar y nada…

A pesar de que la rana del charco aceptaba que su hogar era un poco pequeño y le faltaba agua para su gusto, cada día exponía una nueva razón por la cual no le era conveniente hacer a la mudanza: su charco era lo que conocía desde siempre y le daba pena dejarlo, su charco era pequeño pero cómodo, el pantano era un lugar demasiado grande y le parecía muy desconcertante, el camino del charco al pantano era largo y lleno de obstáculos… y así un día tras otro.

Hasta el día en que un carruaje decidió tomar ese camino para tomar un atajo, con las pisadas de los caballos y las grandes ruedas dejando su marca por donde pasaban.

La ranita tuvo la suerte de saltar a tiempo, sólo para ver como su charco quedaba completamente destrozado.

Esta es en realidad la situación de muchas personas que reconocen que no están del todo a gusto con cómo le van las cosas, cómo es su vida, cómo es su trabajo y sin embargo siguen poniendo excusas para no cambiarlas. Pero en los últimos años, ya hemos visto muchos ejemplos de que nada es duradero. Cualquier lunes por la mañana en una sala ajena a tu lugar de trabajo, una cifra cambia, y de pronto, todo cambia en multitud de empresas. Un día, esa cifra hace que haya recortes de personal y tu puesto, cómodo, seguro, familiar… se esfuma y con él el resto de tus recursos para mantenerte a flote a ti y a tu familia.

Si fantaseas con cambiar de vida, no pongas excusas ni te resguardes en la comodidad de un empleo que en realidad no te gusta, porque siempre tenemos un carro llamado crisis, a muy poca distancia de cualquier charquito.

¿Estás decidido a salir del charco y nadar en aguas más abundantes? Puedes hacerlo uniéndote a mi equipo de network marketing, y verás que hay muchas más opciones de las que nos habían contado. Escríbeme en este formulario http://marianalw.com/es/oportunidad para que pueda ponerme en contacto contigo.

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Vivimos en ciudades llenas de cemento y cristal, pisando asfalto y viviendo nuestras vidas ajenos al hecho de que, realmente, somos animales. Nuestra forma de vivir, de trabajar, de llevar un negocio… creemos que podemos dejar atrás nuestro instinto y desconectarnos de la naturaleza, como si eso nos pudiera hacer personas más eficientes, más lógicas y por lo tanto más exitosas.

Y no es así. Necesitamos recuperar ese lazo que nos une al resto del mundo animal, observarlo y reflexionar. Y tal vez tengamos alguna cosa que aprender de otras criaturas que nos pueda ayudar a comprendernos mejor a nosotros mismos, al funcionamiento de las relaciones sociales e incluso de los negocios.
Hoy retomo esta serie de artículos en los que te demostraré que la naturaleza está llena de lecciones y de inspiración.

Las hormigas y la inundación.

Las hormigas son seres pequeños, tan pequeños que nos parecen insignificantes. Incluso frágiles. No son nada comparadas con nosotros, o eso pensamos, y sin embargo son capaces de proezas que a nosotros mismos nos son imposibles.

Las hormigas de fuego u hormigas rojas tienen una capacidad especial a la hora de enfrentarse a las adversidades. Y es que no hay hormiguero, por perfectamente creado u organizado que pueda sobrevivir a una inundación.

El agua es una fuera todopoderosa ante la cual ni la pequeña hormiga ni nosotros los seres humanos, tenemos la más mínima capacidad de resistencia. El agua se lo lleva todo por delante: casas, negocios… deja regiones enteras devastadas y llenas de dolor y frustración y, por supuesto, arrasa con los nidos, las madrigueras y los hormigueros. Pero las hormigas de fuego son rápidas en su modo de actuación.

Cuando el agua llega a la colonia, las hormigas se organizan en cuestión de segundos, se unen todas en una gran masa de patas y antenas y traen a la reina y las crías que pueden rescatar a la parte más segura de la gran balsa de hormigas que están creando. Tanto la reina como las larvas son muy importantes de proteger, ya que es así como se aseguran la supervivencia de la colonia en un nuevo hogar.

Así, miles y miles de hormigas desarrollan instantáneamente la capacidad de nadar sobre la riada y sobrevivir hasta encontrar un nuevo lugar en tierra seca donde formar su colonia.
Es cierto que algunas se perderán por el camino, y algunas serán objeto de los depredadores. Pero todas siguen nadando juntas, más unidas con cada pérdida porque una sola brecha hará que se hunda el resto de la colonia. Siguen flotando unidas porque de otra forma, ninguna sobreviviría y la colonia se quedaría sin futuro.

La unión hace la fuerza.

Cómo las hormigas ante el agua, una fuerza devastadora que no podemos controlar, no somos tan fuertes como individuos como podemos serlo en conjunto.
El apoyo en las personas que nos rodean es vital para superar cualquier adversidad y debemos aprender a dejar de lado esa creencia de que pedir ayuda nos hace débiles. Ante determinadas situaciones de la vida siempre vamos a ser débiles, por defecto, y la única fortaleza posible es la que nos proporcionamos entre todos.

En el mundo de los negocios el comportamiento de las hormigas de fuego nos debería hacer pensar en cómo nos comportamos como compañeros, o ante una crisis y en cómo deberíamos comportarnos.

Si las hormigas pueden sobrevivir semanas navegando a través de la riada juntas y unidas, ¿qué no podríamos hacer nosotros si nos lo propusiéramos?
Una sola brecha puede hundir la colonia, y una hormiga se soltase para intentar salvarse sola, acabaría ahogándose. La diferencia es que ellas lo saben.
En el fondo el mundo animal y la sociedad humana no están tan separadas.

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¡Ni el calor puede frenar a aquellos que están comprometidos con su futuro!
Agosto es un mes extraño. Es como si el mundo se parara, de golpe. Es irónico que haya quien tenga que poner su modo de vida en pausa para poder vivir, y estamos hablando de la mayoría de las personas. Sin embargo, podemos vivir y mantener nuestro sustento, podemos trabajar duro y disfrutar de la vida. Y agosto resulta ser un mes clave para distinguir qué es lo que nos importa y a quién realmente le importa.

Por eso quiero dar un reconocimiento especial a todas esas personas que intuyen que hay una buena oportunidad de mejorar sus vidas al alcance de sus manos y no la dejan pasar por muy agosto que sea y el calor que esté haciendo.

¡Muchas gracias a todos! Muchas gracias aquellos que, en lugar de pasar la tarde en la playa, prefirieron venir a verme y que les contara sobre cosas de las que, hasta ayer, apenas tenían idea.

Pero, sin duda, desde anoche muchas de estas personas están viendo el mundo de una manera distinta.

Y mientras yo sigo trabajando en prepararme para las próximas fechas, todo lo que se avecina, los eventos pequeños y los grandes fechas especiales que nos llenan a todos de mariposas en el estómago de emoción. Septiembre está a la vuelta de la esquina y trae muchas maravillas bajo el brazo, que no te coja de sorpresa.

Os dejo unas fotos del evento:

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¿Conocéis esta fábula? Tiene un mensaje muy potente tanto para la vida personal, del día a día como para la vida profesional. Es una fábula sobre la resiliencia, una de las habilidades más útiles que podéis adquirir y desarrollar.

Cuentan que una vez crecieron juntos un junco y un roble. Al cabo del tiempo el roble se hizo un enorme y engreído árbol que menospreciaba al junco burlándose de esta manera:

– ¡Qué pequeño y débil eres! Ni siquiera tienes ramas y tu tronco no aguantaría ni un cuarto de kilo. Yo, sin embargo, soy grande, tengo poderosas ramas y mi tronco es mil veces más robusto que el tuyo. No sé ni siquiera por qué te hablo.
El junco ni se inmutaba ante tales palabras, más se entristecía de que su compañero, el roble, estuviese tan pagado de sí mismo.
Un día un tornado arrasó la comarca y mientras que el roble se oponía a la virulencia del aire con todo su vigor, el junco se plegaba. Tan fuerte era el tornado, que terminó arrancando el roble.
Cuando llegó la calma, el junco se mantenía en pie porque no se opuso frontalmente a la enorme fuerza que les atacaba, sino que la supo eludir, mientras que el roble cayó por creerse invulnerable, terminando por convertirse en leña para los leñadores. Al verlo el junco se decía:
– Tanta vanidad y soberbia ¿de qué te han servido? Tu inflexibilidad ante el tornado te ha llevado a tu propia caída.

El junco demuestra que nuestra verdadera fortaleza es la habilidad para adaptarnos a la situación. Esa es la resiliencia, la capacidad de adaptarnos a la presión, sin rompernos y volver a nuestra forma, a salvo, cuando la tormenta ha pasado. Cuanto más dura es la situación más valiosa será nuestra resiliencia y más perjudicial será el orgullo, la inflexibilidad y la testarudez.

Y tu, ¿eres más como el roble o como el junco?

Si sabes ser como un junco, eres la persona que necesito en mi equipo. Únete dejando un mensaje aquí: http://marianalw.com/es/oportunidad y yo contactaré contigo.

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Puedes pensar que los hábitos de las personas de éxito son las mismas independientemente del género de cada una. El éxito es el éxito y no sabe diferenciar, diréis. Pero eso no es cierto del todo. No es que las mujeres y los hombres sean distintos a la hora de panificar su camino hacia las metas, por diferencias simples, no es esa la cuestión.
Hay que explicar primero que la mujer no siempre ha tenido la oportunidad de llegar a hacer tales planes y es un fenómeno que podríamos llamar reciente. No siempre se tiene el conocimiento de los logros cometidos por las mujeres, aún cuando hayan existido y estamos en una era en la que los imposibles se vuelven posibles y en el las cosas ya no son así.
Pero aún arrastramos algunas maletas extras en ese viaje al éxito y a la hora de enfrentarlo, tomarlo y asumirlo, nuestra visión del asunto puede ser diferente.

Es curioso que por la manera en que las mujeres sido educadas siempre, favoreciendo nuestro lado sensible, empático y responsable, es por lo que numerosas empresas empiezan a ver las ventajas de tener mujeres en cargos de responsabilidad. Pero al mismo tiempo hay que seguir demostrando que podemos cumplir con el resto de habilidades y características. Todo esto sin dejar de lado la familia.

Debido a todo esto, hay muchos estudios recientes fijandose en el papel de la mujer en los negocios, especialmente cuando alcanzan ciertos rangos de responsabilidad en grandes empresas, y han elaborado una lista de rasgos o hábitos que comparten.

– Madrugadoras y planificadoras.
Empiezan desde muy temprano, planifican las tareas y dedican las horas de las 8 a las 10 de la mañana para las tareas más difíciles.

– Planean de cara a la semana.
Las mujeres de más éxito piensan en semanas y no en días. De esa manera saben organizar el tiempo dedicado al trabajo, al descanso y el tiempo que queda para dedicar a otras tareas o a si mismas. También hace que la gestión del tiempo sea más eficaz y da mayor productividad.

– To-Doistas.
Una característica muy llamativa de una mujer de éxito es que jamás se fían de su propia memoria y mantienen listas, ya sean en una agenda, en una aplicación, en notas… Además, siempre pude surgir algo sobre la marcha, algún imprevisto, y no puedes dejar escapar los detalles.

– Saben la importancia de las personas.
Tienen en cuenta a las personas que les rodean ya sea en el ámbito familiar como profesional. Valoran las cualidades de sus compañeros y lo que éstos les pueden aportar, en conocimientos y en desarrollo personal, así como conocen sus necesidades y prioridades.

– No les gusta perder el tiempo.

Saben que cada minuto cuenta y vale dinero. Planean, compartimentan y hasta son capaces de llevar varios tasks a la vez para aprovechar mejor el tiempo. Esto las hace también menos tolerantes con las personas que desaprovechan el tiempo, procrastinan.

– ¡La salud es lo primero!
Si si, puede sonarte que el punto anterior debe ser muy estresante, pero consiguen hacerlo porque son personas que han desarrollado una manera de gestionar su tiempo y hacer más en menos tiempo. Y en realidad se traduce en que pueden disponer tiempo para si mismas y para cuidarse. Así pueden ir al gimnasio, no perder citas médicas, tener tiempo para descansar… Según el estudio, muchas mujeres de éxito tienen una rutina de ejercicios diario y además cuidan su alimentación de forma en que ésta le proporcione el mejor estado físico y mental durante todo el día.

Y tu ¿Tienes estos hábitos o te ves adquiriéndolos?
Bien, ¡eso significa que estás hecha para comerte el mundo! Y eres justamente la persona que busco para mi equipo de network marketing. Únete dejando tus datos aquí: http://marianalw.com/es/oportunidad y yo me pondré en contacto contigo.

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Agosto es un magnífico momento para prepararse, reflexionar y revisar tus estrategias y tus planes. Y me viene como anillo al dedo esta oportunidad que tengo que de hacerlo junto a otros compañeros que entienden la vida de la misma manera que yo. Así que estoy inmersa en una gran reunión top leaders de toda Europa, de Diamantes, influyéndonos mutuamente con nuestras energías, discutiendo estrategias de negocio, técnicas de motivación, etc…

Compartir proyectos comunes con personas tan afines siempre es un boost total e inmediato para ir más que preparada a todo el trabajo que está por llegar.

Os dejo unas fotos:

 

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Si te gustan los deportes estos días deben ser muy especiales para ti. Si no te gustan, bueno, hay muchas otras cosas por hacer. Pero seguramente es difícil escapar del todo de la presencia de las competiciones, así que en la retina de muchos de nosotros están si o si, seamos fan o no, de las peripecias de algunas personas que nos deben parecer sobrehumanas, superheroínas, si no entendemos el entrenamiento que hay detrás de ellos.

Por casualidad vi en la pantalla del televisor mientras me preparaba para salir de casa a unas chicas que saltaban y daban piruetas como si tuvieran superpoderes. Hay en el subconsciencia de muchos de nosotros, supongo, una especie de envidia leve y sana, de esas que son más de broma que en serio, eso que nos dice “si intento eso me parto varios huesos”.

Pero lo cierto es que esas chicas no tienen super poderes. Lo que hacen es fruto de entrenamiento, de práctica. Cualquier de nosotros podríamos estar ahí compitiendo si hubiéramos encontrado la vocación por el atletismo de la misma manera que ellas lo hicieron desde muy jóvenes.

La diferencia entre el atletismo, la gimnasia rítmica, la natación sincronizada… todas esas disciplinas y el resto de cosas que el ser humano puede hacer y aprender en esta vida, es que ellos necesitan empezar muy jóvenes a aprender, entrenar y perseverar. Y sin embargo llegará un día en que no puedan seguir compitiendo. Puede que por una lesión, o puede porque ya sean mayores para esa competición, aunque sigan teniendo mucha vida por delante.

Lo que quiero decir es que en la vida seamos quienes seamos, y hagamos lo que hagamos, es muy posible que exista un momento clave en el que tienes que dejar atrás lo que sabías hacer y empezar de nuevo. Y siempre nos parecerá que alguien que lleva más tiempo que nosotros haciéndolo tiene un don sobrenatural para ello que nosotros no sabemos de dónde saca y que, por supuesto no nos encontramos por ningún lado. Pero eso no es cierto. Está en ti. Si tienes 30, 35, 40, 45, 50, da igual, queda mucha vida por delante. No puedes aprender a hacer paralelas a los 50, seamos realistas. Pero aún puedes atreverte a querer más de la vida, hacer cosas nuevas, aprender algo nuevo…
Porque la verdad es que los superpoderes no existen. Y si los superpoderes no existen, significa que todos tenemos el mismo “superpoder”, todos tenemos la capacidad de coger una idea, una inspiración, una motivación y hacer que eso nos convierta en “el mejor en lo que hago”.

Pero voy a puntualizar algo. Aunque he dicho que estas atletas no tienen un superpoder real, sólo el poder que les confiere la determinación, la perseverancia y el entrenamiento… lo cierto es que a su modo si son heroínas. Tienen algo muy especial que deberíamos pararnos a admirar y a querer imitar. Y que esté en nuestras manos poder hacerlo. Ellas tienen la fuerza de voluntad y el coraje de señalar algo que quieren y luchar cada día por conseguirlo. La determinación de correr más rápido cada día, saltar más alto cada día, ser más precisas, más exactas, más resistentes cada día. Y ella se han caído, se han hecho daño y se han levantado y lo han vuelto a intentar.

Todos tenemos nuestro particular podio y nuestra particular medalla por la que luchar. ¿Estás dispuesto a ir a por ello?

Rellena este formulario: http://marianalw.com/es/oportunidad y entre los dos descubriremos tus verdaderos superpoderes.

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El éxito es trabajo, es planificación, es saber aprovechar las oportunidades, es educarse y prepararse, pero no sólo de cara al negocio o las relaciones sociales que van con él. Hay que prepararse también mentalmente, porque una actitud mental positiva y predispuesta es una parte importante.

Te lo creas o no, la forma en la que pensamos sobre nosotros mismos, nuestros logros y nuestras metas, hace muchísimo en la capacidad que tenemos para lograrlas o no. No te estoy hablando de que si te subes a una azotea y piensas mucho y muy fuerte “voy a volar, voy a volar”, si das un paso adelante, vayas a volar. No, lo más seguro es que, cómo mínimo, te rompas algo.

De lo que te hablo es que moldear tu manera de pensar sobre unos resultados que son alcanzables. Yo creo firmemente que una actitud positiva mueve montañas. Un trabajo constante, una buena actitud y un plan bien trazado son la combinación perfecta. Y una actitud positiva simplemente aplicada al propio desarrollo personal es una herramienta muy útil para nuestra vida, para el día a día. Los pequeños gestos y los pequeños hábitos que ganamos para realizar nuestros objetivos están cargados de esta energía. Y si no lo están es que estamos perdiendo el tiempo.

Imagina que los pensamientos se hicieran tangibles. Los pensamientos como objetos. Lo que te digo no es ninguna tontería, pues casi toda cosa que nos rodea, antes de ser cosa fue idea. Todo lo construido, organizado, instituido, estructurado, implementado… Toda nuestra vida cotidiana está llena cosas que una vez sólo fueron pensamientos. Si puedes pensar en ello, puedes hacer que sea algo real. Incluso volar, aunque para ello hubo que pensar en una máquina que lo hiciera por nosotros. Qué poderoso resulta ser el cerebro humano que piensa en cosas que no existen y las hace realidad. Eso es lo que ocurre cuando decidimos hacer algo y lo hacemos.

Tus deseo de conseguir lo que quieres en la vida ha de ser más fuerte que las limitaciones que crees que tienes. Tanto esas limitaciones como tu determinación son objetos abstractos que aún sólo están en tu cabeza. Tu determinación puede hacerse tangible, tus limitaciones nunca lo son, y sin embargo tu les otorgas todo el poder que necesitan para derrotare. Sólo necesitas recordar que cuentas con una maravillosa herramienta, que es tu cerebro y que sólo necesitas un poco de fe en ti mismo y en el futuro.

En ese momento en que tomas la decisión, no sólo estás trazando un camino, una ruta hacia determinadas metas. Estas creando, de forma abstracta y de forma física, estás creando un futuro, estás creando ideas, estás creando relaciones. Estás tomando una decisión, que es una palabra, una idea, y la conviertes en muchas y variadas cosas que dan riqueza a tu vida y a las de las personas que entren en tu camino.

Una agenda bien organizada donde has transformado tus ideas y tus deseos en un mapa de a dónde quieres llegar y qué caminos quieres tomar, es una excelente idea. Además de resultar muy útil para llevar un control de tiempo y eficiencia, tiene un componente creativo que no todo el mundo es capaz de ver. Es extraer tus pensamientos y darles forma previamente mediante tinta y papel, es el primer paso. Es como el boceto de tu obra. Tachas y reescribes, le pones fecha, pones notas con nuevas ideas, con dudas o replanteas algo. Estás transformando algo que antes no existía.

Y la perseverancia. No dejes que que nada se interponga entre tu objetivo y tu, ni el mal tiempo, ni el mal humor, ni las malas noticias. Porque tu tienes algo más fuerte que todo eso y es tu mente y tu actitud. La actitud de alguien que va a conseguir lo que se proponga porque es posible, porque puedes hacerlo, porque quieres hacerlo.

En el proceso de interiorizar que nuestros deseos podemos convertirlos en hechos, que nuestra idea es un un plan en marcha y que nuestro objetivo está al alcance de nuestra mano, y en el proceso de prepararnos y educarnos para el viaje que queremos emprender, no solo estamos creando un plan de carrera, un plan de vida o un plan de jubilación. Estamos creando una versión de nosotros mismos, más organizada, más preparada, más feliz.

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El verano llegó y una hormiga se dispuso a aprovecharlo para recoger todos los granos que encontrase y guardarlos para pasar el invierno sin apuros. Mientras la hormiga trabajaba una cigarra disfrutaba del verano cantando todo el día. Un día la cigarra, sorprendida de ver que la hormiga no paraba en plena época en la que el resto de los animales disfrutaban del calor y se divertían, le preguntó:
– ¡Hormiga! ¿No te cansas con tanto trabajo y con éste calor? Ven y relájate conmigo.
La hormiga, sin dejar de desatender sus labores, contestó:
– Más te valdría hacer como yo y asegurarte de tener provisiones para el invierno.
La cigarra pensaba que la hormiga era una exagerada y se rió de ella.
El verano continuó y la hormiga trabajaba y la cigarra se divertía. Hasta el tiempo empezó a cambiar, el viento se volvió frío, los árboles empezaban a perder sus hojas… y muy poco después llegaría la nieve.
La cigarra se vio muy pronto desamparada y no había grano ni frutos. Intentó recurrir a la ayuda de la hormiga que tenía una casa calentita y llena de víveres. Pero la hormiga, molesta por la actitud de la cigarra durante el verano le dijo:
– De haber previsto en su momento, hoy no estarías pasando frío y hambre.
Y cerró la puerta a la cigarra.

Planifica, organízate, trabaja. Mientras todos se relajan, piensa en el futuro. Y nunca dejes nada importante al azar ni para “mas tarde”. Sé una hormiga, una hormiguita un poco menos malhumorada, pero una hormiguita al fin y al cabo. Y de tanto en tanto, ya tendremos momento para vivir como cigarras en verano, mientras nuestro trabajo de hormiguitas está dando sus frutos.

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