Mes: julio 2016

Había una vez un león que buscando agua y refugio encontró un lago y se acercó para beber. Pero una vez allí, vio reflejado en el agua la figura de otro león y, con miedo de estar usurpando un territorio ajeno, huyó.
Cada día que se acercaba a beber, ahí estaba esperando ese león, y volvía a dar vuelta atrás, por miedo a un enfrentamiento.

Pero el calor era insoportable y la sed cada vez mayor. Y empezó a darse cuenta de que si no hacía algo, sino echaba valor y se enfrentaba a ese otro león, moriría de sed. Así que, por fin se decidió y echó a correr con las fuerzas que le quedaban hacia el lago. Su objetivo era el agua y sólo pensaba en el agua, ni siquiera ya en el otro león. Metió la cabeza en el agua y bebió sin que nadie le molestase, finalmente. Y luego, con su sed paliada y sus miedos superados, pudo comprobar en el agua ondeande, que nunca hubo otro león en ese lago, que su propio reflejo.

Y es que entre nosotros y nuestros sueños, nuestras metas, sólo está nuestro propio reflejo: esos miedos que proyectamos, esas barreras que nos ponemos mentalmente. Lo que queremos está al otro lado del miedo. No deberíamos esperar, como el león, a que nuestras situaciones nos aprieten tanto que no tengamos nada que perder para comprender que podemos hacer mucho más si ignoramos a ese miedo nuestro que se refleja en el agua.

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¿Cómo estáis? ¿Habéis ido sacando provecho de algunas cosillas que ya os he compartido? Espero que si y que muy pronto estéis disfrutando de los beneficios que os pueden traer de la misma manera que ya estoy disfrutándolos yo.

Esta es una experiencia para compartir, porque la felicidad es un bien que cuando se tiene, no se sabe guardar en secreto, no se acapara celosamente, no se es avaricioso con la felicidad. Si no que, cuando la tienes, quieres repartirla con cuanta más gente sea posible.

Por eso no paro de querer compartir con vosotros los avances de mi experiencia en este seminario.

Hoy por el momento lo que os voy a contar es un resumen del programa, todo lo que abarca y qué es lo que espero conseguir cuando acabe, y qué se nos proporciona, con un poco más de detalle.

1. Mejorar tu toma de decisiones en el futuro.
Usamos la ciencia del logro y el arte de la realización. Esto nos ayudará a volver visible lo invisible, consiguiendo lo que de verdad deseamos en la vida y a experimentar la vida no sólo como un proceso de supervivencia, sino de prosperidad, viviendo con nuestra auténtica naturaleza.

2. Comprender tu cuerpo.
Aprendemos como funciona realmente para ser capaces de mantenerlo sano con una depuración y una desintoxicación natural.

3. Cuidar nuestro de cuerpo.
Una vez hemos entendido el funcionamiento de nuestro cuerpo, tenemos que fijar unos nuevos estándares de salud, controlando qué elementos elegimos introducir en nuestro sistema mediante la alimentación y los líquidos que tomamos. El curso también nos proporciona un lugar amigable y seguro donde podemos empezar a realizar esa depuración.

4. Grandes consejeros.
Tenemos asesoramiento de expertos de todo el mundo en salud, emociones, relaciones, tiempo y espiritualidad.

5. Condicionar la mente para mejor.
Un proceso para que podamos sentir, no sólo aquí, sino en el futuro alegría, felicidad, salud, éxito y realización a través de un nuevo estado mental.

6. Herramientas para la vida.
Aprendemos técnicas y prácticas cotidianas que nos sirvan para continuar con éstos niveles óptimos cuando volvamos a nuestro día a día, mejorando siempre todos los aspectos de nuestra vida, sin dejar de trabajar en nuestra realización constante y máxima.

Hasta ahora os puedo decir que es todo un éxito y que me ha permitido darme cuenta de la importancia de lo que tomamos, no sólo para nuestra salud física, sino para nuestra salud mental. Cómo una alimentación realmente saludable puede ayudarte a pensar mejor, más claro y tener un mejor ánimo. Y es que ¡ya lo estoy experimentando!

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Aún me quedan unos pocos días más de disfrutar de esta experiencia que me está ayudando a volver a enfocar toda mi energía en mis objetivos personales y profesionales.

Pero cada día aprendo algo nuevo que es vital e importante y que es algo que, si asimilamos apropiadamente, nos puede cambiar la vida. Y hoy quiero compartir con vosotros unas cuantas lecciones y reflexiones de entre todo lo que está surgiendo de este maravilloso viaje de aprendizaje para una vida feliz y plena. Si bien la felicidad no es la meta final, sino el vehículo que nos ha de llevar a la meta, es un proceso que debemos trabajar en nosotros mismos, en cuerpo y mente, para que nuestro potencial esté libre de cadenas.

· El camino más rápido para sentirse miserable es cuando nos comparamos con los demás. La única comparación que debemos hacer es con la mejor versión de nosotros mismos que podamos ser.

· Los líderes maximizan sus recursos, sean cuales sean los que tengan en cada momento.

· Ayudar beneficia a todos. Tus ganancias serán proporcionales a la cantidad de personas que puedas ayudar.

· Tu eres la historia que te cuentas a ti mismo todos los días. Cambiar el argumento es cosa tuya.

· Damos más valor a otras cosas que a nuestro propio cuerpo. Nos envenenamos a diario y nos debilitamos a nosotros mismos. Necesitamos mucha energía para fomentar nuestra creatividad, para crear momentums en nuestra vida, y esa energía la perdemos cuando nuestro cuerpo está demasiado ocupado tratando de digerir y eliminar todos los ácidos que ingerimos.

Os dejo con estas reflexiones hoy y espero que les deis unas cuantas vueltas en vuestra cabeza y no las soltéis. Espero traer más muy pronto.

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Me encuentro en un proceso fantástico en el que además de conectar mucho mejor con mis emociones, estoy aprendiendo a escuchar a mi cuerpo y cuidarlo mucho más.

Muy pronto estoy de vuelta al 100% pero por el momento os dejo unos pequeños consejos, muy sencillos pero que pueden cambiar cualquier vida por completo. Se trata de un pequeño cambio de actitud y os aseguro que bien para con vuestro equipo o vuestra familia, estos pequeños cambios de actitud os hacen una convivencia, un trabajo y una vida en general un poco más feliz.

Agradece lo que tienes.
Antes que nada, fíjate más en lo que has conseguido, en lo que tienes y de lo que si disfrutas que en lo que te falta o lo que no has podido conseguir. Ni el éxito es instantáneo, ni nadie está libre de errores. Y lo que es más importante, con amargura no se va a ningún lado. Seguro que ya tienes mucho por lo que estar agradecido.Y a partir de ahí, puedes trabajar por mejorar la situación.

No ignores tus sentimiento.
Tienes emociones, como cualquier persona y aunque sean incómodas o no te guste sentirlas en ese momento, son tuyas y son válidas. Si algo va mal, no lo reprimas, simplemente tienes que intentan entender qué es lo que te está haciendo sentir así y hacer algo al respecto.

Positividad no es autoengaño.
El pensamiento positivo atrae acciones positivas. Pero vamos a aclarar una cosa: La positividad no está en negar que haya cosas que estén mal y en ignorar los problemas. La positividad es saber que, pese a los problemas, seremos capaces de seguir adelante, en que todo tiene solución y sólo tenemos que centrarnos en encontrarla. Podemos combinar el reconocimiento de nuestros sentimientos, incluso los negativos, con el pensamiento positivo, porque ser conscientes de nuestros problemas y estar decididos a hacer algo para cambiarlos o mejorarlos es siempre el primer paso para conseguirlo realmente.

Sé 100% libre de toxicidad.
Y con eso me refiero a que no viertas veneno sobre tus compañeros. La critica constructiva está bien si de verdad piensas que tiene un valor, cómo digo, constructivo y lo haces por el bien de la otra persona. En otro caso, ¿para qué? Además tanta negatividad es mala para otros pero también para ti. Es una forma muy rápida de desgastar tus energías inútilmente.

Dale a tu vida el valor que se merece.
Esto es tan simple como decidir que tus sueños tienen importancia y que no debes olvidarlos. Tus sueños y tus metas, da igual el tamaño que tengan, tienes que alcanzarlos. Ser de ayuda para otros o reconocer los sentimientos de los demás, no significa nunca anular tus propias necesidades y aquello que necesites para sentir tu vida realizada.

¡Y disfruta del hoy!
Tu pasado no define tu futuro, así que deja de preocuparte por ambos. Trabaja el hoy para que el mañana sea mejor, pero sin dejar de disfrutarlo porque es el único momento que realmente cuenta. Hoy tu tienes el control, hoy puedes hacer algo, hoy puedes vivirlo y puedes disfrutarlo.

Si son tan sencillas ¿Por qué tardamos tanto en decidirnos a hacerlo de verdad?

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Me encuentro en pleno proceso de formación y desarrollo personal, en un curso que está teniendo lugar en Benidorm impartido por Tony Robbins.

Los puntos principales de esta particular educación de vida y salud son:

1. Dar la filosofia y las estrategias que se necesitan para tomar nuevas decisiones sobre tu futuro, a través de:
– La capacidad de coger lo invisible y hacerlo visible
– Romper barreras y conseguir las cosas que realmente quieres de la vida.
– El arte de sentirte pleno, experimentar que no solo sobrevives, sino que fluyes por la vida consistentemente con tu propio ser natural.

2. Comprender como funciona el sistema de tu cuerpo para poder ayudar a su curación de forma natural, con limpieza y actividades de desintoxicación.

3. Ayudarte a tener el coraje de poner un nuevo standard en tu salud, controlando tu nutrición con la comida, los líquidos y suplementos que tomamos.

4. Exposición de nuevos puntos de vista en áreas de salud: emociones, relaciones, tiempo y espiritualidad.

5. Continuar con el proceso de acondicionamiento mental y emocional para un óptimo disfrute, felicidad, salud, éxito y plenitud.

Cómo veis, yo ya he empezado a disfrutar de los beneficios de este entrenamiento para la vida y os dejo unas fotos para qué veáis las energías que fluyen desde aquí.

 

 

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Ya os hablé de la importancia de buscar pequeños trucos que nos mantuvieran motivados para trabaja cuando toca trabajar, no dejarnos llevar por la falta de horarios y crearnos una serie de hábitos sanos que se transformen en parte de nuestra rutina natural.

Pues aquí traigo otro puñado de consejos para mejorar la motivación, que el tiempo de trabajo nos cunda más y seamos aún más felices desarrollándolo.

¡Tu Banda Sonora!
Ya sea de camino a una reunión, mientras repasas tu lista de tareas, organizas tu agenda y los datos de tus contactos, o simplemente te pones un café por la mañana para arrancar, ponte algo de música. Música que te guste, claro, alguno de tus artistas favoritos. Pero además, lo ideal es que sea música que te recargue de energía que te ayude a la concentración y te ponga de buen humor.

Ayuda a otros.
Comparte tu experiencia y se de utilidad para tus compañeros o para quien quiera empezar aprendiendo de ti. No sólo estarás contribuyendo, sino que además, el impacto positivo que tengas en los demás, también tiene un impacto positivo en ti mismo. Eso mejora tu confianza y te das cuenta de que el trabajo que haces tiene un valor y tienes buenas capacidades y habilidades que son de inspiración para otros.

Su algo va mal, piensa.
Las cosas no te salen, y tienes que asumir que hacer lo mismo mil veces de la misma manera, dará mil veces el mismo resultado, salvo algún golpe de suerte muy extraño. Así que si estás atascado, párate y piensa. A lo mejor sólo tienes que respirar, enfocarlo de otro modo y probar otra manera, y lo demás, ya fluirá.

No olvides tus metas.
Tienes tus metas a corto y a largo plazo en tu mente. Pues sácalas de tu mente y ponlas a la vista. Ya sea una frase, una foto, o un dibujo que simbolice esa meta concreta que te anima todos los días a seguir adelante, úsalo. Pon esa meta, ese símbolo de esa meta, cerca de dónde sueles organizarte, o llévala contigo.

Imagínate el éxito.
Imagina que el plan en el que estás trabajando ahora mismo… ¡hasta sale bien! Aunque probablemente esté bien que estés preparado para adaptarte a que no todo ha de salir como esperas, no hacemos las cosas para que salgan mal ¿verdad? Mantener una idea de que vamos a conseguir lo que queremos con un proyecto, o que esta reunión o este evento que tenemos planificado va a ir como la seda, es un pensamiento de lo más normal y sano. Pensar que voy a lograr mi meta más inmediata y tal como yo quería, me ayuda a seguir trabajando en ella. Pensar en que todas mis metas acabarán cumpliéndose y lograré el éxito. No se trata de pensamiento positivo vacío, no estoy ignorando que pueda haber problemas, simplemente asumo que todo este trabajo que hago es con un fin concreto y ese fin concreto va a ser magnífico. Además esos momentos en los que te ves a ti mismo lográndolo te dan un subidón, justo el que necesitabas ahora.

Y, por supuesto, ¡celebra tus éxitos!
Cada logro es importante. Cada pequeño logro es en si mismo un éxito total, además de un pequeño paso a un éxito mayor. Simplemente por lo lejos que has llegado ya, y cada día, tras ver lo que has logrado hacer ese mismo día… anímate, felicítate y cuéntate a ti mismo que estás hoy un poquito más cerca de la cima que ayer.

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Cuando trabajas en el network marketing, con un horario que no existe que no tiene un limite ni un “has de trabajar desde las 8 hasta las dos”, si no que se mezcla con tu vida diaria, a veces se puede complicar un poco. El principal problema es que necesitamos inspirarnos, motivarnos, necesitamos estar dándolo todo en lo que hacemos y necesitamos hacerlo solos. Nadie va a venir a decirnos que nos tenemos que levantar a tal hora, empezar a repasar la agenda, llamar a tal persona o a aquella, concertar una cita a las cinco….

La motivación es importante, pero hay que tener en cuenta que a veces la motivación es pasajera. La motivación no dura, no podemos esperar levantarnos motivados a hacer todas esas cosas. Tenemos que trabajar y ejercitar la motivación hasta que se convierta en una parte natural de nosotros. Para que la inspiración y la energía fluyan por nosotros con muy poco esfuerzo es necesario invertir un poco más de ello al principio.

Hoy voy a contar algunos trucos para mantenerte motivado y que fácilmente se convertirán en hábitos.

¡Muevete!
Algo de ejercicio siempre es bueno, pero es que además no hay nada que desmotive más que la falta de movimiento. No te quedes mustio delante de tu agenda o de la bandeja de correo: levántate, ponte un café, da un paseo por la casa…

Planifica.
No sólo lo que vas a hacer hoy, si no también lo que deberías hacer mañana. Levántate con los objetivos del día claros y repasa por al noche cómo ha y como quieres que vaya el día siguiente. Además de ayudarte con tu productividad, te dará una visión de lo que has conseguido y lo que has avanzado. Y eso es el éxito, un pequeño éxito todos los días.

Inspírate con frases.
Puede que ahora no te lo parezca, pero son muy útiles. A mi me encantan las frases inspiradoras, no sólo te hacen pensar, sino que pueden darte ese pequeño empujoncito que necesitas en un momento dado. Ten algunas que te motiven especialmente a mano, en el escritorio, en tu pared, en papelitos en tu agenda…

No abandones enseguida.
Tienes una tarea que no te apetece o no tienes el día para ello. Pero no abandones. Inténtalo un poco, tu inténtalo. A veces simplemente necesitas meterte en ello, despejarte, centrarte y empezar. Y luego la motivación va llegando.

Nadie es perfecto, asúmelo.
Ni tu, ni yo, ni nadie. Todos cometemos errores y aceptarlo es la mejor manera para ser mejores aún en lo que ya somos buenos. Pero las mejoras ocurren poco a poco y con paciencia, si te obsesionas con la perfección y que las cosas te salgan perfectas a la primera solo conseguirás frustraciones y por supuesto, a desmotivarte.

Relájate.
La motivación y las energías funcionan durante un tiempo limitado, es decir, no puedes pretender trabajar 15 horas seguidas con las mismas ganas. Por mucho que lo intentes, simplemente es imposible. Tomate un descanso de tanto en tanto, lee, da un paseo, haz algo que te relaje. Tienes que recargar. Cuando vuelvas al trabajo estarás como nuevo y lo verás todo con otra perspectiva.

¡Pronto más trucos para fomentar nuestra motivación!

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Hoy os traigo otra fábula: una que os servirá tanto en la vida como en los negocios y una de las más útiles a importantes que vais a leer jamás.

Un día caminaba un campesino acompañado de su burro y no vieron que había un pozo abandonado, dónde el pobre burro fue a caer.
El animal lloraba y rebuznaba mientras el campesino, fuera, trataba de buscar una solución.

Viendo el campesino que no tenía forma de sacar al burro, decidió que, de todos modos el animal ya era muy viejo y que el pozo, seco y en desuso, necesitaba ser tapado. Así que llamó a sus amigos y vecinos a que le ayudaran a cerrar el pozo y sacrificar al animal en el proceso. Cogieron palas y empezaron a tirar tierra al pozo.

Al caer la tierra en el pozo, el burro se dio cuenta de lo que pasaba y empezó a llorar más aún, pero tras unas cuantas paladas de tierra más el burro pareció calmarse, cosa que desconcertó a todos. Pronto y por sorpresa para todos, vieron como el burro salía tranquilamente del pozo usando el montón de tierra que había caído dentro y empezó a rebuznar de nuevo, pero esta vez de alegría.

Y es que cuando la vida nos tira tierra sólo tenemos que sacudírnosla y usarla para dar un paso más hacia arriba, aprovechar las adversidades como herramientas para crecer y conseguir llegar más lejos. Todo problema es en realidad una oportunidad de hacernos más fuertes y mejores… y lo más importante, que de todo pozo, por profundo que sea, podemos salir simplemente no rindiéndonos jamás.

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Hoy os quiero contar una historia. Es una historia real, personal, pero para mi está llena de magia.

Es una historia que empieza con una mujer ahogada por un trabajo gris, aburrido, cuadriculado, asfixiante y encadenante. Una mujer que veía como la vida se le escapaba entre horarios y cumplir unos mínimos, unos plazos, entre facturas y cuentas, en correr cada día un poco más para no llegar a ningún lado. Y esa mujer era yo.

Ni siquiera fue hace demasiado tiempo, fue hace pocos años, pero a mi ahora me parece una eternidad. Es algo tan ajeno y tan lejano.
El caso es que ni siquiera me había planteado una alternativa, porque no la conocía. Era un trabajo que hacía bien porque se me daba bien, pero no era algo que disfrutase, ni algo que, a pesar de los sacrificios me diese recompensas y alegrías. Simplemente era otra jaula de las muchas que nos ponemos en la vida.

Y un buen día el destino me llevó a asistir a un evento donde una gente, y en concreto dos señores que entonces no sabía que se iban a convertir en dos buenos compañeros, nos explicaron a mi y otras personas conceptos tan irreales para mi entonces, tan maravillosos, rompedores e innovadores… Conceptos que se me metieron tanto en la mente como en el corazón y que harían que encendieran una llamita en mi que no sabía que existía.

Digo que fue el destino, porque no podría ser otra cosa, no fue un accidente ni una casualidad. Aquello estaba destinado a pasar y sólo hacía falta ver como se me iluminó algo dentro que no sabía que tuviera.
Aquellos señores, Jose Gordo y Christian Steinkeller, me habían abierto una puerta nueva, me dieron la mano para enseñarme el camino y demostrarme qué había a otro lado. Y los seguí. Y por eso no puedo si no agradecerles con todo mi corazón que me enseñaran un mundo lleno de posibilidades en el que tenía la posibilidad de ser yo misma. Yo al 100%.

Así empecé en el network marketing y dije adiós a mi otro trabajo, aquel frío, gris, deshumanizante y cuadriculado.

No todo fue fácil. Pero las cosas que merecen la pena nunca lo son del todo. A veces tienes que recordarte a ti mismo lo que vales y que eres capaz. Arrancar cuesta porque es un momento en el que tienes que empezar a pensar de otra manera y todos venimos de ambientes en los que tienes que pensar en cumplir los horarios y los resultados mínimos. Entramos pensando que si no hacemos tratos y contactos enseguida nos arruinaremos, tenemos miedo a no hacer nuestro trabajo bien en cada momento, a que nos echen, a quedarnos sin nada.
Y resulta que en el network marketing lo primero que debes hacer es quitarte de encima todos esos miedos, esos pensamientos negativos, relajarte. Las cosas van mejor cuando más te relajas y simplemente observas, aprendes y te relacionas.

Y las cosas empezaron a ir tan bien que me pasó algo que hoy puedo llevar con orgullo. Me convertí en la primera mujer Diamante de OneCoin.
No es sólo por el rango, no es sólo por llegar primero. Es un honor. Tenéis que entenderlo, las mujeres aún somos pocas en posiciones como ésta, y alcanzar el Diamante no era sólo un logro para mi, si no que era un paso que daba por y para otras mujeres en los negocios y en el network marketing. Parte de mi carrera en OneCoin ha ido orientada no sólo al éxito personal y al de mi equipo, sino a ser una inspiración para otras mujeres networkers.

Ser una mujer en los negocios no es fácil, en ninguna industria. Pero ya sabéis como es esa frase “No te diré que será fácil, sino que merecerá la pena.” Y en esta industria merece la pena mucho más, por la visibilidad que podemos dar, porque se nos permite ser nosotras mismas, porque es una industria basada en las relaciones humanas, en escuchar, conocer y comprender, y en la que no tienes que luchar contra tus compañeros si no apoyarlos para que todos avancemos.

Por todo esto, quiero agradecer con todo mi corazón a todas las personas que han compartido este maravilloso camino conmigo. Gracias por ayudarme a descubrir que no existen los imposibles y hacerme ver que había una libertad que no sabía que podía ser para mi. Sin todos vosotros no habría encontrado el camino.
Gracias.

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¡Ya estoy de vuelta de Portugal!
En breve voy a dar otra gira por España, pero cada cosa a su tiempo.

Bueno ¿ y que me traigo de Portugal? Pues muchas buenas vibraciones, para empezar. He estado en lugares preciosos que me llenaban de inspiración y de motivación. Y he descubiertos mensajes del destino en los lugares más insospechados. Y, desde luego, he aprovechado al máximo unos días de agenda apretada para dedicarme a un trabajo maravilloso como es el mío en el que puedes ayudar y formar a la gente al mismo tiempo que compartes con ellos no sólo formales reuniones y eventos, si no también una comida o un café. Hablar del futuro, del tuyo y el de otros, con ilusión mientras haces algo tan normal y cotidiano, tan social.

Eso ha sido Portugal estos días para mi, contacto humano, esperanzas, proyectos de futuro, caras alegres e ilusionadas. Y todo eso casi sin parar a asimilarlo, hasta ahora. Ahora que tengo tiempo lo estoy asimilando y lo único que puedo decir es: Gracias Portugal. Y espero volver pronto.

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