Category: Recomendaciones

Ya os hablé de la importancia de buscar pequeños trucos que nos mantuvieran motivados para trabaja cuando toca trabajar, no dejarnos llevar por la falta de horarios y crearnos una serie de hábitos sanos que se transformen en parte de nuestra rutina natural.

Pues aquí traigo otro puñado de consejos para mejorar la motivación, que el tiempo de trabajo nos cunda más y seamos aún más felices desarrollándolo.

¡Tu Banda Sonora!
Ya sea de camino a una reunión, mientras repasas tu lista de tareas, organizas tu agenda y los datos de tus contactos, o simplemente te pones un café por la mañana para arrancar, ponte algo de música. Música que te guste, claro, alguno de tus artistas favoritos. Pero además, lo ideal es que sea música que te recargue de energía que te ayude a la concentración y te ponga de buen humor.

Ayuda a otros.
Comparte tu experiencia y se de utilidad para tus compañeros o para quien quiera empezar aprendiendo de ti. No sólo estarás contribuyendo, sino que además, el impacto positivo que tengas en los demás, también tiene un impacto positivo en ti mismo. Eso mejora tu confianza y te das cuenta de que el trabajo que haces tiene un valor y tienes buenas capacidades y habilidades que son de inspiración para otros.

Su algo va mal, piensa.
Las cosas no te salen, y tienes que asumir que hacer lo mismo mil veces de la misma manera, dará mil veces el mismo resultado, salvo algún golpe de suerte muy extraño. Así que si estás atascado, párate y piensa. A lo mejor sólo tienes que respirar, enfocarlo de otro modo y probar otra manera, y lo demás, ya fluirá.

No olvides tus metas.
Tienes tus metas a corto y a largo plazo en tu mente. Pues sácalas de tu mente y ponlas a la vista. Ya sea una frase, una foto, o un dibujo que simbolice esa meta concreta que te anima todos los días a seguir adelante, úsalo. Pon esa meta, ese símbolo de esa meta, cerca de dónde sueles organizarte, o llévala contigo.

Imagínate el éxito.
Imagina que el plan en el que estás trabajando ahora mismo… ¡hasta sale bien! Aunque probablemente esté bien que estés preparado para adaptarte a que no todo ha de salir como esperas, no hacemos las cosas para que salgan mal ¿verdad? Mantener una idea de que vamos a conseguir lo que queremos con un proyecto, o que esta reunión o este evento que tenemos planificado va a ir como la seda, es un pensamiento de lo más normal y sano. Pensar que voy a lograr mi meta más inmediata y tal como yo quería, me ayuda a seguir trabajando en ella. Pensar en que todas mis metas acabarán cumpliéndose y lograré el éxito. No se trata de pensamiento positivo vacío, no estoy ignorando que pueda haber problemas, simplemente asumo que todo este trabajo que hago es con un fin concreto y ese fin concreto va a ser magnífico. Además esos momentos en los que te ves a ti mismo lográndolo te dan un subidón, justo el que necesitabas ahora.

Y, por supuesto, ¡celebra tus éxitos!
Cada logro es importante. Cada pequeño logro es en si mismo un éxito total, además de un pequeño paso a un éxito mayor. Simplemente por lo lejos que has llegado ya, y cada día, tras ver lo que has logrado hacer ese mismo día… anímate, felicítate y cuéntate a ti mismo que estás hoy un poquito más cerca de la cima que ayer.

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Vivir sin preocuparnos por las facturas, las deudas, sin pensar si podremos tener la nevera llena y los libros y la ropa de los niños para el cole. Vivir sin hacer números constantemente y recortar de aquí para poder pagar aquello. Poder encender la calefacción en invierno sin pensar si eso va a hacer que no puedas pagar la hipoteca o el alquiler. Todo eso es un tipo de libertad muy concreto, es la libertad para vivir sin preocupaciones sobre lo material, para vivir solamente pensando en lo importante que es tu desarrollo, tu vida, y la de tu familia. Eso es lo que llamamos libertad financiera.

Aunque siendo más concretos, hay quien mide la libertad financiera dependiendo del siguiente factor: Si mañana mismo dejaras tu trabajo, ¿Cuánto tiempo podrías mantener tus necesidades cubiertas?

No se trata de riqueza. La libertad financiera no tiene nada que ver lujos y excesos, si no con la libertad de vivir bien. Es una riqueza, si, en tiempo, en bienestar, en salud, en amor… Es tener la capacidad de disfrutar de la vida tal como es. Así que por otro lado, la libertad financiera significa que tus ganancias para cubrir gastos y necesidades no requieren un elevado coste en tu tiempo.

Tener libertad financiera también significa saber administrarte, ya que tener un buen colchón de ingresos o ahorros no significa que empieces a derrochar. Una buena gestión de tus ahorros puede darte una libertad mayor y una libertad mayor significará una mejor calidad de vida.

¿Cómo conseguirla?
Pues la respuesta es muy sencilla. Necesitas un trabajo nuevo. Necesitas un trabajo que te permita ser persona y no un simple engranaje de la maquinaria y que te genere ingresos aun cuando estés tomándote un día libre con tu familia. Por eso el network marketing es un buen ejemplo de un trabajo que da libertad financiera, ya que puedes dedicarle el tiempo que tu quieras dedicarle. Es un trabajo muy social y agradecido para la mente y el ánimo en el que puedes tomarte tiempo para conocer a tus clientes o tus posibles asociados y despreocuparte por hacer determinadas ventas o no. Al final, las cosas irán marchando, los productos irán fluyendo y tu estarás viendo los frutos de tu trabajo mientras tomas un café, mientras disfrutas del tiempo en familia, o mientras descubres nuevas amistades.

Además, hablemos de trabajos y trabajos. No es lo mismo un trabajo que te pida un horario estricto, una serie de horas inflexibles y constantes, haciendo algo que ni siquiera te gusta, en un entorno que not e agrada, con compañeros que no soportas. Y pensando en llegar a casa, en coger vacaciones y olvidarte del trabajo por un tiempo. No es lo mismo que hacer un trabajo en el que tu decides cómo repartir tus horas, con quien hablar, con quien trabajar, dónde trabajar y cómo hacerlo. Tu tienes un producto, o una idea, o un proyecto y tienes que darle salida, ponerlo en movimiento y que se venda o se comparta. Pero tu escoges cómo, no desde una oficina, una tienda física, no de tal hora a tal hora y con un descansito para comer.

Esto también forma parte de la libertad financiera. No debe ser sólo la capacidad de poder vivir sin trabajar, si no poder trabajar sin dejar de vivir. La libertad financiera también puede significar trabajar bajo tus condiciones y ganar dinero sin sacrificar tu vida personal, y trabajando de forma en que adores tu trabajo. Que disfrutes haciéndolo. Ese es un detalle importante, uno pequeño, pero que lo puede cambiar todo.

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Piensa en la imagen de una rama de un árbol doblándose por la fuerza del viento y la lluvia en plena tormenta, aguantando las fuerzas de la naturaleza y volviendo a su forma natural una vez que la tormenta acaba. Como si nada hubiera pasado. Esa capacidad se llama Resiliencia y existe en materiales, en la naturaleza y en nosotros mismos, en nuestra mente.

Es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. La resiliencia es una habilidad concreta, una receta particular de la mente humana cuyos ingredientes esenciales son la perseverancia, la tenacidad, la positividad, la paciencia y la adaptabilidad.

La resiliencia nos permite afrontar retos, obstáculos e incluso situaciones personales desafortunadas, con mucha más fuerza emocional y superarlos. Nos permite soportar la presión, el estrés. La resiliencia nos hace invencibles. Todos somos capaces de coger nuestro pequeña cantidad de resiliencia natural y convertirla en nuestra mejor arma. No todo el mundo tiene la misma capacidad de resiliencia, de manera innata, pero es como los músculos de nuestro cuerpo: todos tenemos los mismos, pero los de unas personas son más fuertes que los de otras. Si la ejercitamos y la desarrollamos, es una habilidad que nos será muy útil en la vida y, por supuesto, en los negocios.

Cómo fortalecer tu resiliencia

1. Reflexión. Formulate preguntas abiertas, que den lugar a la reflexión, a la autoconociencia y el autoconocimiento.

2. Fomenta tu gratitud y tu generosidad desinteresada, ten más gestos de bondad a diario.

3. Vida sana. Haz ejercicio, come bien e intenta tener un buen horario de sueño.

4. Siéntete útil. Haz algo que te ayude a demostrarte a ti mismo tu propia utilidad para los demás, tu autoestima se verá agradecida.

5. Positividad. Valora lo que tienes y lo que eres y sientete feliz por ello.

6. Potenciación. Descubre tus habilidades y tus potencialidades y haz lo posible por crecerlas y desarrollarlas.

7. Resolución de problemas. Resuelve conflictos viéndolos como una oportunidad de aprendizaje, explorando las alternativas y las soluciones en lugar de centrarse en el problema y enseña a alguien más como poder hacerlo.

8. Red de apoyo. Crea alianzas y ten siempre un equipo en el que poder confiar. Se un apoyo para quien lo necesites y tendrás apoyo cuando lo necesites. Nuestra fuerza interior se enriquece de la experiencia y el apoyo de los que nos rodean.

9. Perspectiva. Analiza el origen de tu estrés o tu dolor desde fuera. Mira a tu obstáculo desde la lejanía y verás que es mucho más pequeño y más salvable de lo que parece.

10. Vive con más sentido del humor.

11. De los errores se aprende mucho más que de las victorias. Cada caída es una oportunidad para levantarse más alto.

12. Permítete a ti mismo lo necesario para recuperarte. No ignores el problema, afróntalo y supéralo con las herramientas necesarias. Incluso si necesitas un poco de espacio y tiempo para ello.

13. Y, por supuesto, nunca te rindas.

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