Category: Personal

A snowflake is something fragile, harmless, without any strength. It melts in the palm of our hand and disappears in a matter of seconds. It is also something unique and perfect.

The truth is that you can be wrong about that snowflake. It’s only defenceless when it’s alone, but snow is one of the most wonderful examples that nature has to show us that union is the most powerful force.

You, like that snowflake, can face a strange situation, feeling helpless, low spirits and without resources to continue advancing. It’s when you start making contacts, when you start surrounding yourself with people like you, with your same ambitions and your same dreams: this is when you start creating that first snowball.

Many snowflakes are able to stall the activity of entire cities, stop cars, close buildings. Snow can be one of the most powerful and even terrifying forces of nature. And all that is the power of many fragile snowflakes.

Snow covered cars are seen during snowfall in the city

A snowflake has no force, but the force of an avalanche is unstoppable.

But luckily, there is a big difference between us and the snowflakes: none of us is as fragile as that snowflake. Our strength is greater as individuals, and we are much more powerful together. We may not be like an avalanche, but we have the strength to do many more things and, together, have the capacity to change the world.

An avalanche can destroy everything on its way, but we can build and create. To do that, we only have to learn to get united as much as snow.

That is the true secret of the power of the snow: the ability to be not only together but united, to move as one entity with the strength of thousands and millions.

0

All the great results you can get in life, all your big and small achievements start with something small but powerful: a decision. And before that decision, there is something that changes everything: a goal.

Setting a goal is when you realize that there is something you want, crave, or something you know you lack in your life. Whatever it is: a small goal, a big goal. But in order to take right decisions that will lead you to that goal, you have to know something very important about goals: if you don’t define them well, you will never reach them.
That’s right, you may have a vague idea of what you want, but it won’t be more than a far-off dream until you decide to put it in writing and realize that getting there is possible. People who fulfil their dreams and achieve their goals are mostly those who write down and plan their goals, shape them and mark them as a challenge.

Have you set a goal?

If you haven’t managed to define your goal yet, try this method of mine, in which, step by step, you will plan your
goals and achieve what you want in life.
Step one. What exactly do you want?

Analyse well what you really want to achieve, what your goals would be right now. Think about what matters most to you, what cheers you up, what makes your heart go faster. Or simply, what you want your life to be in two, three or five years?

Step two. Check where you are now.
Take a detailed account of the things that have made you happy and those that haven’t over the last couple of years. Once you have at least three or four important things in each column, think how to have more of what makes you happy and how to remove or deal better with what makes you unhappy. Maybe, your biggest goals hide behind those thoughts.

Step three. Several small goals.
Having passed through the previous step, you may have already defined several things you want to change in your life. Out of these goals, choose the smallest ones for each area of your life, for example: work, family, health, etc. That will be the beginning of a complete turn in your life.

Step four. Write everything down.
Write down your goal, write how you want to achieve it and the steps you have decided to take. And most importantly, keep track of what you have done every day and what you still can do to move towards your goal. Remember that every goal can be divided into as many steps as it takes to reach it, so specify them carefully in your plan, make a list and then cross them out or tick them done every time you get a result.

Step five. Celebrate your success.
Every step towards your goals is an achievement. Each time you get a little closer to your objective. Celebrate every achievement, and it will be easier for you to start with the next one.

Step six. The biggest goals.
You surely have more great dreams in your mind. Keep setting goals and challenging yourself and follow the steps above. Continue with dedication and consistency, keep marking, planning, crossing out, celebrating… And you will live an epic life.

2

Aún me quedan unos pocos días más de disfrutar de esta experiencia que me está ayudando a volver a enfocar toda mi energía en mis objetivos personales y profesionales.

Pero cada día aprendo algo nuevo que es vital e importante y que es algo que, si asimilamos apropiadamente, nos puede cambiar la vida. Y hoy quiero compartir con vosotros unas cuantas lecciones y reflexiones de entre todo lo que está surgiendo de este maravilloso viaje de aprendizaje para una vida feliz y plena. Si bien la felicidad no es la meta final, sino el vehículo que nos ha de llevar a la meta, es un proceso que debemos trabajar en nosotros mismos, en cuerpo y mente, para que nuestro potencial esté libre de cadenas.

· El camino más rápido para sentirse miserable es cuando nos comparamos con los demás. La única comparación que debemos hacer es con la mejor versión de nosotros mismos que podamos ser.

· Los líderes maximizan sus recursos, sean cuales sean los que tengan en cada momento.

· Ayudar beneficia a todos. Tus ganancias serán proporcionales a la cantidad de personas que puedas ayudar.

· Tu eres la historia que te cuentas a ti mismo todos los días. Cambiar el argumento es cosa tuya.

· Damos más valor a otras cosas que a nuestro propio cuerpo. Nos envenenamos a diario y nos debilitamos a nosotros mismos. Necesitamos mucha energía para fomentar nuestra creatividad, para crear momentums en nuestra vida, y esa energía la perdemos cuando nuestro cuerpo está demasiado ocupado tratando de digerir y eliminar todos los ácidos que ingerimos.

Os dejo con estas reflexiones hoy y espero que les deis unas cuantas vueltas en vuestra cabeza y no las soltéis. Espero traer más muy pronto.

1

Hoy os quiero contar una historia. Es una historia real, personal, pero para mi está llena de magia.

Es una historia que empieza con una mujer ahogada por un trabajo gris, aburrido, cuadriculado, asfixiante y encadenante. Una mujer que veía como la vida se le escapaba entre horarios y cumplir unos mínimos, unos plazos, entre facturas y cuentas, en correr cada día un poco más para no llegar a ningún lado. Y esa mujer era yo.

Ni siquiera fue hace demasiado tiempo, fue hace pocos años, pero a mi ahora me parece una eternidad. Es algo tan ajeno y tan lejano.
El caso es que ni siquiera me había planteado una alternativa, porque no la conocía. Era un trabajo que hacía bien porque se me daba bien, pero no era algo que disfrutase, ni algo que, a pesar de los sacrificios me diese recompensas y alegrías. Simplemente era otra jaula de las muchas que nos ponemos en la vida.

Y un buen día el destino me llevó a asistir a un evento donde una gente, y en concreto dos señores que entonces no sabía que se iban a convertir en dos buenos compañeros, nos explicaron a mi y otras personas conceptos tan irreales para mi entonces, tan maravillosos, rompedores e innovadores… Conceptos que se me metieron tanto en la mente como en el corazón y que harían que encendieran una llamita en mi que no sabía que existía.

Digo que fue el destino, porque no podría ser otra cosa, no fue un accidente ni una casualidad. Aquello estaba destinado a pasar y sólo hacía falta ver como se me iluminó algo dentro que no sabía que tuviera.
Aquellos señores, Jose Gordo y Christian Steinkeller, me habían abierto una puerta nueva, me dieron la mano para enseñarme el camino y demostrarme qué había a otro lado. Y los seguí. Y por eso no puedo si no agradecerles con todo mi corazón que me enseñaran un mundo lleno de posibilidades en el que tenía la posibilidad de ser yo misma. Yo al 100%.

Así empecé en el network marketing y dije adiós a mi otro trabajo, aquel frío, gris, deshumanizante y cuadriculado.

No todo fue fácil. Pero las cosas que merecen la pena nunca lo son del todo. A veces tienes que recordarte a ti mismo lo que vales y que eres capaz. Arrancar cuesta porque es un momento en el que tienes que empezar a pensar de otra manera y todos venimos de ambientes en los que tienes que pensar en cumplir los horarios y los resultados mínimos. Entramos pensando que si no hacemos tratos y contactos enseguida nos arruinaremos, tenemos miedo a no hacer nuestro trabajo bien en cada momento, a que nos echen, a quedarnos sin nada.
Y resulta que en el network marketing lo primero que debes hacer es quitarte de encima todos esos miedos, esos pensamientos negativos, relajarte. Las cosas van mejor cuando más te relajas y simplemente observas, aprendes y te relacionas.

Y las cosas empezaron a ir tan bien que me pasó algo que hoy puedo llevar con orgullo. Me convertí en la primera mujer Diamante de OneCoin.
No es sólo por el rango, no es sólo por llegar primero. Es un honor. Tenéis que entenderlo, las mujeres aún somos pocas en posiciones como ésta, y alcanzar el Diamante no era sólo un logro para mi, si no que era un paso que daba por y para otras mujeres en los negocios y en el network marketing. Parte de mi carrera en OneCoin ha ido orientada no sólo al éxito personal y al de mi equipo, sino a ser una inspiración para otras mujeres networkers.

Ser una mujer en los negocios no es fácil, en ninguna industria. Pero ya sabéis como es esa frase “No te diré que será fácil, sino que merecerá la pena.” Y en esta industria merece la pena mucho más, por la visibilidad que podemos dar, porque se nos permite ser nosotras mismas, porque es una industria basada en las relaciones humanas, en escuchar, conocer y comprender, y en la que no tienes que luchar contra tus compañeros si no apoyarlos para que todos avancemos.

Por todo esto, quiero agradecer con todo mi corazón a todas las personas que han compartido este maravilloso camino conmigo. Gracias por ayudarme a descubrir que no existen los imposibles y hacerme ver que había una libertad que no sabía que podía ser para mi. Sin todos vosotros no habría encontrado el camino.
Gracias.

3

Después del torbellino de emociones que supuso el gran evento de Londres, había que calmarse un poco y era la hora de volver a casa. Pero eso fue por muy poquito porque no he sabido estarme quieta.
Empezaba el verano y con él lo hacía también mi pequeña gira española, una experiencia corta pero intensa en todos los sentidos, ya que durante cuatro  apasionantes días me he movido de ciudad en ciudad desde Santander el día 20 hasta Madrid el día 23, pasando por Barcelona y Bilbao.
En mi paso por estos cuatro puntos de nuestra geografía, he conocido  a multitud de personas ilusionadas y he compartido experiencias con compañeros líderes como Jairo Cornago y Jeremías Morán a los que no puedo dejar de saludar y felicitar.
El verano viene cargado de energías y cuando compartes consejo, experiencia y formación con gente tan receptiva no puedes sino salir aún más fuerte y aún más llena de vida, dispuesta a afrontar el próximo evento, la próxima gira, la próxima meta.
1