Day: August 25, 2016

¿Conocéis esta fábula? Tiene un mensaje muy potente tanto para la vida personal, del día a día como para la vida profesional. Es una fábula sobre la resiliencia, una de las habilidades más útiles que podéis adquirir y desarrollar.

Cuentan que una vez crecieron juntos un junco y un roble. Al cabo del tiempo el roble se hizo un enorme y engreído árbol que menospreciaba al junco burlándose de esta manera:

– ¡Qué pequeño y débil eres! Ni siquiera tienes ramas y tu tronco no aguantaría ni un cuarto de kilo. Yo, sin embargo, soy grande, tengo poderosas ramas y mi tronco es mil veces más robusto que el tuyo. No sé ni siquiera por qué te hablo.
El junco ni se inmutaba ante tales palabras, más se entristecía de que su compañero, el roble, estuviese tan pagado de sí mismo.
Un día un tornado arrasó la comarca y mientras que el roble se oponía a la virulencia del aire con todo su vigor, el junco se plegaba. Tan fuerte era el tornado, que terminó arrancando el roble.
Cuando llegó la calma, el junco se mantenía en pie porque no se opuso frontalmente a la enorme fuerza que les atacaba, sino que la supo eludir, mientras que el roble cayó por creerse invulnerable, terminando por convertirse en leña para los leñadores. Al verlo el junco se decía:
– Tanta vanidad y soberbia ¿de qué te han servido? Tu inflexibilidad ante el tornado te ha llevado a tu propia caída.

El junco demuestra que nuestra verdadera fortaleza es la habilidad para adaptarnos a la situación. Esa es la resiliencia, la capacidad de adaptarnos a la presión, sin rompernos y volver a nuestra forma, a salvo, cuando la tormenta ha pasado. Cuanto más dura es la situación más valiosa será nuestra resiliencia y más perjudicial será el orgullo, la inflexibilidad y la testarudez.

Y tu, ¿eres más como el roble o como el junco?

Si sabes ser como un junco, eres la persona que necesito en mi equipo. Únete dejando un mensaje aquí: http://marianalw.com/es/oportunidad y yo contactaré contigo.

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