Month: July 2016

Acabo de decirle no adiós, si no “hasta pronto” a Lisboa, dónde empezaba ayer mismo una gira por Portugal. ¡Y qué buena manera de empezar!
Buen tiempo, buena compañía y una audiencia por el momento pequeña, pero que ya muestra las ganas de la gente de Portugal de aprender, emprender e innovar y que es ya la muestra de los grandes momentos que nos esperan en próximos eventos en Portugal éste mes y en el futuro.

Voy a acompañando a un equipo de excelentes líderes cómo son José Oliveira, Fernando Silva y Paolo Matos, y hoy dejamos Lisboa para encontrarnos en Leiria con más personas ilusionadas por la educación financiera.

Y no queda aquí, porque ¡mañana mismo estaremos en Viseu y esa misma tarde en Braga! ¡Encadenando eventos y emociones, sin parar!

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Vivir sin preocuparnos por las facturas, las deudas, sin pensar si podremos tener la nevera llena y los libros y la ropa de los niños para el cole. Vivir sin hacer números constantemente y recortar de aquí para poder pagar aquello. Poder encender la calefacción en invierno sin pensar si eso va a hacer que no puedas pagar la hipoteca o el alquiler. Todo eso es un tipo de libertad muy concreto, es la libertad para vivir sin preocupaciones sobre lo material, para vivir solamente pensando en lo importante que es tu desarrollo, tu vida, y la de tu familia. Eso es lo que llamamos libertad financiera.

Aunque siendo más concretos, hay quien mide la libertad financiera dependiendo del siguiente factor: Si mañana mismo dejaras tu trabajo, ¿Cuánto tiempo podrías mantener tus necesidades cubiertas?

No se trata de riqueza. La libertad financiera no tiene nada que ver lujos y excesos, si no con la libertad de vivir bien. Es una riqueza, si, en tiempo, en bienestar, en salud, en amor… Es tener la capacidad de disfrutar de la vida tal como es. Así que por otro lado, la libertad financiera significa que tus ganancias para cubrir gastos y necesidades no requieren un elevado coste en tu tiempo.

Tener libertad financiera también significa saber administrarte, ya que tener un buen colchón de ingresos o ahorros no significa que empieces a derrochar. Una buena gestión de tus ahorros puede darte una libertad mayor y una libertad mayor significará una mejor calidad de vida.

¿Cómo conseguirla?
Pues la respuesta es muy sencilla. Necesitas un trabajo nuevo. Necesitas un trabajo que te permita ser persona y no un simple engranaje de la maquinaria y que te genere ingresos aun cuando estés tomándote un día libre con tu familia. Por eso el network marketing es un buen ejemplo de un trabajo que da libertad financiera, ya que puedes dedicarle el tiempo que tu quieras dedicarle. Es un trabajo muy social y agradecido para la mente y el ánimo en el que puedes tomarte tiempo para conocer a tus clientes o tus posibles asociados y despreocuparte por hacer determinadas ventas o no. Al final, las cosas irán marchando, los productos irán fluyendo y tu estarás viendo los frutos de tu trabajo mientras tomas un café, mientras disfrutas del tiempo en familia, o mientras descubres nuevas amistades.

Además, hablemos de trabajos y trabajos. No es lo mismo un trabajo que te pida un horario estricto, una serie de horas inflexibles y constantes, haciendo algo que ni siquiera te gusta, en un entorno que not e agrada, con compañeros que no soportas. Y pensando en llegar a casa, en coger vacaciones y olvidarte del trabajo por un tiempo. No es lo mismo que hacer un trabajo en el que tu decides cómo repartir tus horas, con quien hablar, con quien trabajar, dónde trabajar y cómo hacerlo. Tu tienes un producto, o una idea, o un proyecto y tienes que darle salida, ponerlo en movimiento y que se venda o se comparta. Pero tu escoges cómo, no desde una oficina, una tienda física, no de tal hora a tal hora y con un descansito para comer.

Esto también forma parte de la libertad financiera. No debe ser sólo la capacidad de poder vivir sin trabajar, si no poder trabajar sin dejar de vivir. La libertad financiera también puede significar trabajar bajo tus condiciones y ganar dinero sin sacrificar tu vida personal, y trabajando de forma en que adores tu trabajo. Que disfrutes haciéndolo. Ese es un detalle importante, uno pequeño, pero que lo puede cambiar todo.

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Piensa en la imagen de una rama de un árbol doblándose por la fuerza del viento y la lluvia en plena tormenta, aguantando las fuerzas de la naturaleza y volviendo a su forma natural una vez que la tormenta acaba. Como si nada hubiera pasado. Esa capacidad se llama Resiliencia y existe en materiales, en la naturaleza y en nosotros mismos, en nuestra mente.

Es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. La resiliencia es una habilidad concreta, una receta particular de la mente humana cuyos ingredientes esenciales son la perseverancia, la tenacidad, la positividad, la paciencia y la adaptabilidad.

La resiliencia nos permite afrontar retos, obstáculos e incluso situaciones personales desafortunadas, con mucha más fuerza emocional y superarlos. Nos permite soportar la presión, el estrés. La resiliencia nos hace invencibles. Todos somos capaces de coger nuestro pequeña cantidad de resiliencia natural y convertirla en nuestra mejor arma. No todo el mundo tiene la misma capacidad de resiliencia, de manera innata, pero es como los músculos de nuestro cuerpo: todos tenemos los mismos, pero los de unas personas son más fuertes que los de otras. Si la ejercitamos y la desarrollamos, es una habilidad que nos será muy útil en la vida y, por supuesto, en los negocios.

Cómo fortalecer tu resiliencia

1. Reflexión. Formulate preguntas abiertas, que den lugar a la reflexión, a la autoconociencia y el autoconocimiento.

2. Fomenta tu gratitud y tu generosidad desinteresada, ten más gestos de bondad a diario.

3. Vida sana. Haz ejercicio, come bien e intenta tener un buen horario de sueño.

4. Siéntete útil. Haz algo que te ayude a demostrarte a ti mismo tu propia utilidad para los demás, tu autoestima se verá agradecida.

5. Positividad. Valora lo que tienes y lo que eres y sientete feliz por ello.

6. Potenciación. Descubre tus habilidades y tus potencialidades y haz lo posible por crecerlas y desarrollarlas.

7. Resolución de problemas. Resuelve conflictos viéndolos como una oportunidad de aprendizaje, explorando las alternativas y las soluciones en lugar de centrarse en el problema y enseña a alguien más como poder hacerlo.

8. Red de apoyo. Crea alianzas y ten siempre un equipo en el que poder confiar. Se un apoyo para quien lo necesites y tendrás apoyo cuando lo necesites. Nuestra fuerza interior se enriquece de la experiencia y el apoyo de los que nos rodean.

9. Perspectiva. Analiza el origen de tu estrés o tu dolor desde fuera. Mira a tu obstáculo desde la lejanía y verás que es mucho más pequeño y más salvable de lo que parece.

10. Vive con más sentido del humor.

11. De los errores se aprende mucho más que de las victorias. Cada caída es una oportunidad para levantarse más alto.

12. Permítete a ti mismo lo necesario para recuperarte. No ignores el problema, afróntalo y supéralo con las herramientas necesarias. Incluso si necesitas un poco de espacio y tiempo para ello.

13. Y, por supuesto, nunca te rindas.

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