Day: July 28, 2016

Había una vez un león que buscando agua y refugio encontró un lago y se acercó para beber. Pero una vez allí, vio reflejado en el agua la figura de otro león y, con miedo de estar usurpando un territorio ajeno, huyó.
Cada día que se acercaba a beber, ahí estaba esperando ese león, y volvía a dar vuelta atrás, por miedo a un enfrentamiento.

Pero el calor era insoportable y la sed cada vez mayor. Y empezó a darse cuenta de que si no hacía algo, sino echaba valor y se enfrentaba a ese otro león, moriría de sed. Así que, por fin se decidió y echó a correr con las fuerzas que le quedaban hacia el lago. Su objetivo era el agua y sólo pensaba en el agua, ni siquiera ya en el otro león. Metió la cabeza en el agua y bebió sin que nadie le molestase, finalmente. Y luego, con su sed paliada y sus miedos superados, pudo comprobar en el agua ondeande, que nunca hubo otro león en ese lago, que su propio reflejo.

Y es que entre nosotros y nuestros sueños, nuestras metas, sólo está nuestro propio reflejo: esos miedos que proyectamos, esas barreras que nos ponemos mentalmente. Lo que queremos está al otro lado del miedo. No deberíamos esperar, como el león, a que nuestras situaciones nos aprieten tanto que no tengamos nada que perder para comprender que podemos hacer mucho más si ignoramos a ese miedo nuestro que se refleja en el agua.

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