Day: July 12, 2016

Hoy os quiero contar una historia. Es una historia real, personal, pero para mi está llena de magia.

Es una historia que empieza con una mujer ahogada por un trabajo gris, aburrido, cuadriculado, asfixiante y encadenante. Una mujer que veía como la vida se le escapaba entre horarios y cumplir unos mínimos, unos plazos, entre facturas y cuentas, en correr cada día un poco más para no llegar a ningún lado. Y esa mujer era yo.

Ni siquiera fue hace demasiado tiempo, fue hace pocos años, pero a mi ahora me parece una eternidad. Es algo tan ajeno y tan lejano.
El caso es que ni siquiera me había planteado una alternativa, porque no la conocía. Era un trabajo que hacía bien porque se me daba bien, pero no era algo que disfrutase, ni algo que, a pesar de los sacrificios me diese recompensas y alegrías. Simplemente era otra jaula de las muchas que nos ponemos en la vida.

Y un buen día el destino me llevó a asistir a un evento donde una gente, y en concreto dos señores que entonces no sabía que se iban a convertir en dos buenos compañeros, nos explicaron a mi y otras personas conceptos tan irreales para mi entonces, tan maravillosos, rompedores e innovadores… Conceptos que se me metieron tanto en la mente como en el corazón y que harían que encendieran una llamita en mi que no sabía que existía.

Digo que fue el destino, porque no podría ser otra cosa, no fue un accidente ni una casualidad. Aquello estaba destinado a pasar y sólo hacía falta ver como se me iluminó algo dentro que no sabía que tuviera.
Aquellos señores, Jose Gordo y Christian Steinkeller, me habían abierto una puerta nueva, me dieron la mano para enseñarme el camino y demostrarme qué había a otro lado. Y los seguí. Y por eso no puedo si no agradecerles con todo mi corazón que me enseñaran un mundo lleno de posibilidades en el que tenía la posibilidad de ser yo misma. Yo al 100%.

Así empecé en el network marketing y dije adiós a mi otro trabajo, aquel frío, gris, deshumanizante y cuadriculado.

No todo fue fácil. Pero las cosas que merecen la pena nunca lo son del todo. A veces tienes que recordarte a ti mismo lo que vales y que eres capaz. Arrancar cuesta porque es un momento en el que tienes que empezar a pensar de otra manera y todos venimos de ambientes en los que tienes que pensar en cumplir los horarios y los resultados mínimos. Entramos pensando que si no hacemos tratos y contactos enseguida nos arruinaremos, tenemos miedo a no hacer nuestro trabajo bien en cada momento, a que nos echen, a quedarnos sin nada.
Y resulta que en el network marketing lo primero que debes hacer es quitarte de encima todos esos miedos, esos pensamientos negativos, relajarte. Las cosas van mejor cuando más te relajas y simplemente observas, aprendes y te relacionas.

Y las cosas empezaron a ir tan bien que me pasó algo que hoy puedo llevar con orgullo. Me convertí en la primera mujer Diamante de OneCoin.
No es sólo por el rango, no es sólo por llegar primero. Es un honor. Tenéis que entenderlo, las mujeres aún somos pocas en posiciones como ésta, y alcanzar el Diamante no era sólo un logro para mi, si no que era un paso que daba por y para otras mujeres en los negocios y en el network marketing. Parte de mi carrera en OneCoin ha ido orientada no sólo al éxito personal y al de mi equipo, sino a ser una inspiración para otras mujeres networkers.

Ser una mujer en los negocios no es fácil, en ninguna industria. Pero ya sabéis como es esa frase “No te diré que será fácil, sino que merecerá la pena.” Y en esta industria merece la pena mucho más, por la visibilidad que podemos dar, porque se nos permite ser nosotras mismas, porque es una industria basada en las relaciones humanas, en escuchar, conocer y comprender, y en la que no tienes que luchar contra tus compañeros si no apoyarlos para que todos avancemos.

Por todo esto, quiero agradecer con todo mi corazón a todas las personas que han compartido este maravilloso camino conmigo. Gracias por ayudarme a descubrir que no existen los imposibles y hacerme ver que había una libertad que no sabía que podía ser para mi. Sin todos vosotros no habría encontrado el camino.
Gracias.

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