Month: June 2016

Después del torbellino de emociones que supuso el gran evento de Londres, había que calmarse un poco y era la hora de volver a casa. Pero eso fue por muy poquito porque no he sabido estarme quieta.
Empezaba el verano y con él lo hacía también mi pequeña gira española, una experiencia corta pero intensa en todos los sentidos, ya que durante cuatro  apasionantes días me he movido de ciudad en ciudad desde Santander el día 20 hasta Madrid el día 23, pasando por Barcelona y Bilbao.
En mi paso por estos cuatro puntos de nuestra geografía, he conocido  a multitud de personas ilusionadas y he compartido experiencias con compañeros líderes como Jairo Cornago y Jeremías Morán a los que no puedo dejar de saludar y felicitar.
El verano viene cargado de energías y cuando compartes consejo, experiencia y formación con gente tan receptiva no puedes sino salir aún más fuerte y aún más llena de vida, dispuesta a afrontar el próximo evento, la próxima gira, la próxima meta.
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Desde hace unas cuantas décadas en las que algunas valientes emprendedoras comenzaran a liderar sus negocios, el número de mujeres en los negocios ha ascendido de manera imparable. Tanto que hoy día somos ya un 47% de nuestro entorno de trabajo y se ha demostrado que las mujeres tenemos un impacto positivo en el resultado final de muchos negocios.

Sin embargo, resulta que aun queda mucho por hacer.

Mientras que la sociedad por fin empieza a reconocer la importancia de las mujeres en el entorno laboral, los estudios no dejan de señalar que todavía quedan muchos cabos por atar y es que aún estado más preparadas que nuestros compañeros para la misma posición, lo normal es que cobremos menos.
Y en cuanto a liderazgo, seguimos teniendo poca representación con alrededor de un 30% de compañías lideradas por mujeres, pero sólo un 5% de las mas grandes.

Que aún queden pequeñas batallas por ganar, no quiere decir que no podamos admirar lo que hemos conseguido e inspirarnos para seguir adelante, cambiando el mundo de los negocios a mejor.

De hecho, estamos en un momento en que nuevos modelos de negocio se abren camino, en una época de innovación y tecnología. Y las mujeres emprendedoras están empezando a romper el techo ce cristal, creando sus propios proyectos en los que pueden ser muy capaces de ganar más que sus compañeros masculinos en los mismos sectores.

Es precisamente en torno a redes sociales, comercio electrónico y negocios que implican a la vez innovación, la ruptura de modelos tradicionales y contacto social los que empiezan a estar cada vez más poblados de emprendedoras femeninas.

Y es en ese área donde podríamos decir que se encuentra el network marketing y en especial el network marketing orientado a productos poco comunes o que estén relacionados con la tecnología. Dónde se encuentra lo que hago yo. Incluso si en apariencia parece un modelo de negocio típicamente masculino ya que implica finanzas y nuevas tecnologías, no podemos olvidarnos de que la fundadora de OneCoin y creadora su tecnología es una mujer.

Las estadísticas nos muestran un cambio lento pero progresivo, y poco a poco, podremos hacer de ese cambio algo más evidente en todas las cifras. Después de todo, el network marketing es uno de los pocos modelos de negocio en los que una mujer es capaz de ganar lo mismo que sus compañeros.

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Hoy traigo para ti otra de esas fábulas que te encantan y te hacen aprender, cada día más, un poco sobre los negocios. ¿Eres de esas personas que piensan que las fábulas son cuentos para niños? Sigue leyendo y cambia de opinión para hundirte en una historia muy interesante que te hará pensar.

¡Empezamos!

Era una vez un campesino que fue al bosque cercano a atrapar algún pájaro con el fin de tenerlo cautivo en su casa. Consiguió atrapar un aguilucho. Lo colocó en el gallinero junto a las gallinas. Creció como una gallina.

Después de cinco años, ese hombre recibió en su casa la visita de un naturalista. Al pasar por el jardín, dice el naturalista: “Ese pájaro que está ahí, no es una gallina. Es un águila.”

“De hecho”, dijo el hombre. “Es un águila. Pero yo la crié como gallina. Ya no es un águila. Es una gallina como las otras.

“No, respondió el naturalista”. Ella es y será siempre un águila. Pues tiene el corazón de un águila. Este corazón la hará un día volar a las alturas”.

“No, insistió el campesino. Ya se volvió gallina y jamás volará como águila”.

Entonces, decidieron, hacer una prueba. El naturalista tomó al águila, la elevó muy alto y, desafiándola, dijo: “Ya que de hecho eres un águila, ya que tú perteneces al cielo y no a la tierra, entonces, abre tus alas y vuela!”

El águila se quedó, fija sobre el brazo extendido del naturalista. Miraba distraídamente a su alrededor. Vio a las gallinas allá abajo, comiendo granos. Y saltó junto a ellas.

El campesino comentó. “Yo lo dije, ella se transformo en una simple gallina”.

“No”, insistió de nuevo el naturalista, “Es un águila”. Y un águila, siempre será un águila. Vamos a experimentar nuevamente mañana.Al día siguiente, al naturalista subió con el águila al techo de la casa. Le susurró: “Águila, ya que tú eres un águila, abre tus alas y vuela!”.

Pero cuando el águila vio allá abajo a las gallinas picoteando el suelo, saltó y fue a parar junto a ellas.

El campesino sonrió y volvió a la carga: “Ya le había dicho, se volvió gallina”.

“No”, respondió firmemente el naturalista. “Es águila y poseerá siempre un corazón de águila. Vamos a experimentar por última vez. Mañana la haré volar”.

Al día siguiente, el naturalista y el campesino se levantaron muy temprano. Tomaron el águila, la llevaron hasta lo alto de una montaña. El sol estaba saliendo y doraba los picos de las montañas.

El naturalista levantó el águila hacia lo alto y le ordenó: “Águila, ya que tú eres un águila, ya que tu perteneces al cielo y no a la tierra, abre tus alas y vuela”.

El águila miró alrededor. Temblaba, como si experimentara su nueva vida, pero no voló. Entonces, el naturalista la agarró firmemente en dirección al sol, de suerte que sus ojos se pudiesen llenar de luz y conseguir las dimensiones del vasto horizonte.

Fue cuando ella abrió sus potentes alas. Se erguió soberana sobre sí misma. Y comenzó a volar a volar hacia lo alto y a volar cada vez más a las alturas. Voló. Y nunca más volvió.

Morajela: Dentro de todos nosotros se esconde un águila. Pero debemos dejar que águila se revele y eche a volar o se nos morirá pensando que siempre había sido una gallina.
Ese águila ese el potencial que tenemos para hacer grandes cosas y que no debemos reprimir o esconder. Vamos a dejar al águila abrir sus majestuosas alas ¡y volar!

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¿Qué significa para ti tu equipo? Ésta es la pregunta que te traigo hoy en forma de fábula. Una historia de retos, decepciones y, finalmente, una moraleja que te dejará helado. Empecemos:

En un país muy, muy lejano vivía un león que soñaba con comerse a tres enormes bueyes que se alimentaban siempre juntos en el mismo prado. Un sueño que era imposible hacer realidad, ya que al no separarse nunca, las posibilidades que tenía el león de sobrevivir a un ataque de esas características eran prácticamente nulas.

Los días fueron pasando hasta que al león se le ocurrió una genial idea que de funcionar, le garantizaría tener comida para una larga temporada. Su plan, que consistía en ir contándoles mentiras a cada uno de los tres bueyes.

Tuvo tal éxito, que en un espacio muy corto de tiempo, los inseparables amigos comenzaron a acudir su cita diaria cada vez más distanciados.

Complacido ante tal estampa, el león continuó creando conflictos entre ellos, hasta que un buen día los bueyes fueron al prado cada uno por su lado. Al comprobar que ninguno iría en socorro del otro, el león se lanzó contra el que estaba más cerca de su posición, devorándolo ante la pasividad de sus compañeros.

Lo que tenemos que pensar de esta historia es que nosotros somos los bueyes y no el león. Porque el león representa los retos, los desafíos, la gente interesada que no cree en el valor de un equipo. Éstas personas y estos retos a veces nos hacen dudar de nuestros compañeros, ponen a prueba nuestra confianza en ellos… ¡pero no podemos permitir esto! La mejor manera siempre de hacer frente a esos retos es permanecer fuertes y unidos, hablar con nuestros compañeros si tenemos un problema con ellos.
Juntos somos capaces de hacer grandes cosas que, por separado, podrían resultarnos casi imposible.
Juntos podemos incluso vencer al león.
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